2012-09-11 23:09 Real Madrid Por: Administrador

El Barça vuelve a marginar a parte de su afición



Sandro Rosell acudirá esta tarde a la marcha independentista que recorrerá las calles de Barcelona y ya ha realizado la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, acompañado de otros directivos del Barça. Uno de ellos, el vicepresidente Vilarrubí, ha declarado que "el Barcelona es una institución que no se puede mantener al margen de la realidad del país", para seguir asegurando después que todas las personalidades del club que acudan a estos actos lo harán "a título personal". ¿No es esto contradictorio?

Por otro lado, Joan Laporta no ha podido evitar aprovechar este día para volver a escena y proclamar que le encantaría "presidir al Barça en una Cataluña independiente". Del ex presidente azulgrana ya se conocen desde hace tiempo sus preferencias políticas, que nunca ha ocultado ni ha querido ocultar (no en vano ahora mismo anda metido de lleno en la vida política). Rosell, sin embargo, ha manejado siempre este asunto con una ambigüedad difícil de clasificar, puesto que en un principio daba el perfil de ser más moderado que su predecesor y la sensación de querer apartar al club de la política, justo lo contrario que había sucedido en la etapa de Laporta. 



Ahora, por contra, ha permitido que se filtre a los medios la segunda indumentaria culé con la bandera catalana para el año que viene con una más que probable intención de "calmar" al sector más radical del barcelonismo que ve al club como un elemento potenciador de su lucha independentista y por otro lado mantener las formas respecto al público general, diciendo que asiste a título personal a una serie de actos que le señalan, sin embargo, como el líder de una institución deportiva ofreciendo su imagen y la de su club a iniciativas políticas.

Una vez más, el Barça ha vuelto a quedar en evidencia ante sus aficionados. Su lema "Mes que un Club" se cumple, por desgracia, a rajatabla. Ha hecho mucho daño, y la imagen de una entidad que sólo debería promocionar deporte vuelve a ser un símbolo político que excluye a la fuerza a miles, quizá millones, de aficionados culés que ni son ni se sienten catalanes fuera de Cataluña. El Barcelona es el segundo equipo con más aficionados de España y uno de los que más seguidores tiene en el mundo. Su grandeza y sus éxitos deportivos, insistimos, sólo deportivos, le han llevado a ser una gran institución y por tanto, a ganar un enorme número de adeptos que ahora vuelven a verse fuera de lo que quiere "vender" su equipo, que lejos de promocionarse como una entidad multicultural y planetaria se auto reduce a una sola región. 

Y todo ello de la mano de una directiva encabezada por Rosell, el presidente que quiere quedar bien con todo el mundo pero al que se le ve el plumero de forma bochornosa. Quizá Laporta era más sincero en ese aspecto, iba de cara. Pero aun así lo peligroso es que se siga mezclando política y deporte. Algo que, dicho sea de paso, puede que sea uno de los motivos por los cuales el Barça esté perdiendo aficionados.




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