2012-03-07 20:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Barça ya no manda en la Federación



Es evidente que el FC Barcelona ha perdido peso en la Federación Española. La sintonía que durante siete años mantuvieron Joan Laporta y Ángel Villar ha desaparecido por completo. Ahora es Florentino Pérez, quien ya se apartó de motu propio de la Federación -y así le fue-, quien se ha acercado a Ángel Villar para hacérselo suyo. Y se ha producido el cambio. Ahora es el Madrid el que manda en el fútbol español. Manda tanto, que hasta puede negar el Bernabéu para la final de Copa en un feo gesto al Rey y a la monarquía. Y no pasa nada. Es la prueba de que han cambiado las tornas.

El presidente del Real Madrid, que ya se equivocó en su momento declarándole la guerra frontalmente a Villar, ha decidido que si no puede con su enemigo lo más inteligente es unirse a él. Y es lo que ha hecho. El presidente Pérez cuida todos los detalles de su relación con la Federación mientras Sandro Rosell, que nunca ha congeniado con Villar, delega en exceso su contacto con la Federación en personajes como Javier Bordas, Toni Freixa o Antoni Rossich, a quienes Ángel Villar no concede galones y a los que no considera interlocutores válidos, sino mensajeros del ausente. Y mientras Rosell delega en otros su responsabilidad de ejercer de presidente del FC Barcelona en Madrid, el club va perdiendo peso en los estamentos, los árbitros se le vuelven en contra y los comités actúan decidiendo lo más inconveniente para los intereses del club blaugrana.



Joan Laporta, un catalanista independentista poco dado al pactismo con Madrid y España, fue lo suficientemente hábil como para negociar con Villar un status especial para el Barça. Laporta no quería regalos. Sólo exigía que no le quitaran nada. Y no le fue mal. A cambio, apoyo incondicional a Ángel Villar, incluso en situaciones extremas que le llevaron a enemistarse con el resto de clubs. Paralelamente, el Madrid, fuera de la Federación, vivió años de penurias.

Con la llegada de Rosell a la presidencia del FC Barcelona la situación ha cambiado radicalemente. De entrada, Villar y Rosell no sintonizan la misma onda. De hecho Sandro Rosell colaboró años atrás con Mateu Alemany para apartar a Villar de la presidencia de la Federación. Y Villar ni olvida ni perdona. Como no le ha perdonado aún que culpara a la Federación de su error de planificación en el famoso viaje a Pamplona la temporada pasada. La cuestión es que Villar acaba de ser reelegido en un cargo que presidirá hasta 2016, justo cuando acaba el mandato de Rosell. Es decir, que si Rosell decide vivir enfrentado a la Federación, va a ser hasta el final de sus días como presidente del Barça.

El lunes Florentino Pérez, Villar y Platini comían juntos antes los fotógrafos. Ese día Rosell decidió que no debía estar en Madrid para la reunión de ratificación de Villar como presidente. Y le han puesto "falta". Hemos pasado de una política intervencionista cien por cien de Laporta, que no delegaba en nadie y asumía personalmente todos los "deberes", a un pasotismo absoluto de Sandro Rosell, que delega en cualquiera para evitarse el engorro de viajar a Madrid. Alguien debería decirle a Rosell que en la capital a quien quieren ver es al presidente del Barça y que, si el enviado es un subalterno, está condenado a que no le tomen en serio. Eso es precisamente lo que ha venido pasando hasta ahora.



Ayer mismo le decía Albert Perrín a Ona FM que "si Laporta fuera presidente la final de Copa se hubiera jugado en el Bernabéu", lamentaba que "esta directiva no haya trabajado el tema debido a la amistad que une a Rosell con Florentino Pérez" y censuraba al actual presidente por no coger el toro por los cuernos y afrontar las relaciones sociales que debe mantener en Madrid en defensa del Barça compartiendo una copa o pactando en los pasillos o incluso en los lavabos. Y a Villar, que sabe que a Rosell le falta tiempo para acudir a la Confederación Brasileña cuando su amigo Teixeira le reclama, le suenan a ofensa las ausencias del presidente del FC Barcelona en reuniones en donde se decide el futuro del fútbol español. No hay que olvidar que Rosell es vocal de la Federación y que en los 18 meses que lleva al mando del FC Barcelona no ha asistido a una sola reunión. Florentino, en cambio, no se pierde una.

Y se nota. Claro que se nota.

 

 

 

 

 

 

 

 


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