2013-02-14 10:02 Real Madrid Por: Administrador

El Bernabéu demuestra que sí tiene señorío ante el Manchester



En el minuto 64 de partido, Kagawa dejó su sitio en el campo a Ryan Giggs. El Bernabéu, sin haberlo preparado, sin ningún plan establecido, comprendió la importancia del momento y la entidad del jugador que, aun siendo del equipo contrario, saltaba al césped. Giggs, el eterno extremo izquierdo del United, 39 años y 22 temporadas después, era ovacionado por un respetable puesto en pie y aplaudiendo al que es ya un mito futbolístico de las últimas dos décadas.

No es la primera vez que sucede ni será la última. Si algo distingue al público del coliseo blanco y al madridismo en general es reconocer los méritos de sus rivales cuando éstos merecen ser homenajeados. Ya esta temporada se pudo comprobar cuando David Silva fue aplaudido masivamente por la grada merengue al abandonar el terreno de juego en su visita con el Manchester City. Su contribución a los éxitos de la Selección y su condición de “deseado” valían el reconocimiento.



Hasta Ronaldinho, tras una exhibición sin excusas con el Barça, se llevó una ovación del Bernabéu en tiempos. Gestos que demuestran los verdaderos valores de una entidad y una afición endemoniada hasta el extremo por la caverna culé, obsesionada por colocar al Real Madrid como el mal absoluto del mundo del fútbol, en favor de “su” modelo perfecto. Ese modelo que intentan imponer a los demás. ¿Aplaudió el Camp Nou alguna vez a algún jugador blanco? Puede que eso no lo veamos nunca.


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