2013-01-09 23:01 FC Barcelona Por: Administrador

El Bernabéu se convierte en la catedral de la antideportividad



Es triste que un club de la historia y la grandeza del Real Madrid necesite del Barça para respirar y sea incapaz de disfrutar de sus propios éxitos sin acordarse del rival para insultarlo. Afortunadamente, en el Camp Nou no existe esa costumbre. El juego y los triunfos colectivos del equipo e individuales de sus jugadores no permiten perder el tiempo con los rivales. Puntualmente se puede caldear el ambiente, especialmente si está el eterno rival sobre el terreno de juego, pero rara vez se escuchan cánticos o insultos dedicados al rival cuando no está presente. Sin embargo, un sector muy mayoritario del público del Bernabéu precisa mentar al Barça incluso para celebrar sus triunfos. Necesitan del Barça para ser felices porque, al parecer, el Madrid no les produce satisfacción.

Recientemente, el aparato de propaganda madridista inició una cruzada de liberación contra las aficiones que insultan a Cristiano Ronaldo. "No hay derecho, en su sueldo no entra aguantar a aficionados maleducados", decían. Esos mismos callan ante espectáculos tan lamentables como el de esta noche en el Bernabéu. Cuando la víctima no es el Madrid, se trata de una inocente anécdota. Porque que varios miles de gargantas coreen al unísono "Messi, subnormal", no es más que una chiquillada sin importancia si se produce en el Bernbéu.



Pero si en la gradería la deportividad brilló esta noche por su ausencia, en el terreno de juego y en el banquillo la representación madridista se cubrió de "gloria". Mourinho envió a un lugar poco agradable al árbitro varias veces y de malos modos, con ese gesto crispado tan típico y familiar en él. Por supuesto, el árbitro no se atrevió a amonestarle. Luego siguió su ejemplo su ayudante/imitador, el tal Rui Faria. También sin sanción. Debió hacerlo tan bien -lo de insultar al árbitro- que hasta el propio Mourinho se vio obligado a calmarle pidiéndole tranquilidad, aunque él acabara de demostrar su histeria ante una decisión arbitral insultando al colegiado, levantándose y chutando con saña un balón contra el banquillo.

En un lance del juego los jugadores del Celta no se percataron de que un jugador del Madrid estaba tendido en el suelo y, como no enviaban el balón fuera, Sergio Ramos se tomó la justicia por su mano agrediendo alevosamente al rival que tenía el balón en su poder. Y, claro, a protestar. No entendía por qué le enseñaban la tarjeta. Y, por supuesto, tangana al canto, que esa es la especialidad del Real Madrid desde que Mourinho rige sus destinos. Y el Bernabéu llamando "hijos de puta" a los jugadores del Celta por no enviar fuera el balón.

El fútbol tiene estas cosas, y dos minutos después se repetía la historia, pero al revés. Un jugador del Celta quedaba tendido en el suelo de verdad -fue retirado en camilla ante el abucheo del público-, y nadie del Madrid se dignó a parar el partido, siguió la jugada y el público que hacía apenas unos segundos habia exigido deportividad al rival, jaleaba a los suyos por hacer uso de la antideportividad. Afortunadamente a ningún jugador del Celta se le ocurrió reaccionar como Sergio Ramos, a base de coces, para mostrar al rival que debía haber parado el juego.



Y a quince minutos del final Sergio Ramos le pone su bota en la cara a un jugador del Celta, ve la segunda amarilla, que debió ser la tercera o la cuarta, y se indignó. El jugador más expulsado de la historia del Real Madrid todavía no ha entendido cuáles son los límites del reglamento. La culpa quizá es de los árbitros, porque se fue del campo aplaudiendo al colegiado y dándose golpecitos en el rostro como indicándole: "¡Qué cara más dura tienes!" Y no pasa nada. Es el Real Madrid. Y cuando el Reasl Madrid está por medio estas cosas suelen suceder. Tanto, que hasta son normales.

Triste noche para la deportividad en el mundo del fútbol. Seguro que a Vicente Del Bosque, el mismo que hizo un canto a la ética y al buen comportamiento en ete deporte, se le cae la cara de vergüenza como madridista, aunque seguro que no reconoce a esto como su Real Madrid.


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