2012-12-24 09:12 Real Madrid Por: Administrador

El Bernabéu será el único juez de Mourinho



Así lo asegura hoy 'El Confidencial', y lo cierto es que la actitud tiene su lógica. Que sea acertada o no ya es cuestión de opiniones. Florentino Pérez ratificó hace días al entrenador públicamente en un encuentro con socios y días después, ya con el ambiente bastante caldeado después del empate contra el Espanyol en el Bernabéu, le transmitió su voluntad de seguir junto a él hasta el final de la temporada en un desayuno privado.

Destituir ahora al mismo técnico al que reforzó en el cargo hace muy pocas horas se entendería como una equivocación total por parte del presidente blanco. No ya sólo con respecto a sus últimos movimientos desde el despacho presidencial del Bernabéu, sino sobre todo lo que ha defendido, apoyado y promovido a lo largo de los últimos dos años y medio. Pérez "vendió su alma" a Mou después de fracasar en el primer año de su regreso al cargo del club, al que volvió prometiendo el fin de la hegemonía del Barça y una nueva era de dominio madridista. El chileno, elección de Jorge Valdano, no cumplió y al presidente le quedó el cartucho del portugués, consciente de que un segundo disparo fallido le haría tambalearse en la presidencia.



Eso mismo es lo que teme ahora. Cesar al técnico que ha sido su apuesta personal durante dos temporadas y media sería lo mismo que reconocer que ha fracasado y debería hacer las maletas junto al de Setúbal. Buena parte del madridismo no quedaría satisfecha viendo a Mou lejos del Bernabéu y después de aplaudir la decisión de su marcha volvería la mirada contra el palco presidencial. Los destinos de Mourinho y Florentino están ahora más unidos que nunca.

Un José Mourinho que tampoco se irá. Su orgullo y su personalidad no se lo permiten. Aun habiendo cometido errores y ante la cada vez más evidente pérdida de peso dentro del vestuario, el técnico sabe que sin la Décima su labor en el banquillo merengue no quedará completa e impoluta. Esa es la esperanza que mantiene esta temporada, y a la que se agarrará pese a ver que los mensajes autoritarios que lanza al grupo, como la suplencia de Casillas, ya no tienen el calado de antaño.

Así pues, con el inmovilismo por bandera, 2013 verá el destino final de Mourinho en el banquillo del Real Madrid en base a un único juez: El Bernabéu. Será el madridismo (y así debe ser) el que destituirá al entrenador o le perdonará sus pecados si éste logra la Champions. Una pañolada masiva del coliseo blanco sí se haría difícil de soportar para la zona noble del club. Después de la derrota en Málaga y la grave situación en la Liga, la eliminatoria de octavos de final ante el Manchester se ha vuelto, si cabe, aún más decisiva. Hacer un buen papel ante los 'Red Devils' y confirmar que en Europa sí se va a por todas podría añadir vidas en el casillero de Mou, que ahora debe tratar de aguantar como buenamente pueda el 'chaparrón' hasta finales de febrero. La cuesta de enero será dura.




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