2012-10-25 00:10 Real Madrid Por: Administrador

El Borussia prolonga la maldición alemana (2-1)



En algunas ocasiones por mal juego. En otras, por noches de mala suerte e infortunio. Y a veces, simplemente porque lo que se exhibe no es suficiente. Eso fue lo que le sucedió al equipo en Múnich la pasada temporada y es lo que le pasó también contra el Borussia. Los más exigentes dirán que se jugó mal y los comprensivos apelarán a la dificultad del rival, al estadio y a la maldición germana; Una definición intermedia sería decir que el Real Madrid no se arrugó, que estuvo bien plantado sobre el campo y que en muchas fases del partido fue superior, pero sin alcanzar suficiente nivel como para marcar las diferencias.

No ayudó tampoco la lesión de Khedira, que de estar completamente recuperado pasó a no aguantar ni veinte minutos sobre el campo. Puede que sea algo tosco y poco técnico, pero sin su zancada y su brega el equipo lo nota. Götze y Reus también lo notaron. Su movilidad entre líneas causó destrozos en la zaga madridista, salvados en gran parte por Pepe y por un Varane que día a día demuestra que está para ser titular y para lo que haga falta.



Aun así, los dos tantos locales llegaron por fallos del Madrid. También el gol de Cristiano, así que dejando claro que todos los goles fueron más por desacierto de unos que acierto de otros, la sensación que queda es más de enfado con uno mismo que con lo sucedido sobre el césped. Un césped que le jugó una mala pasada a todos los protagonistas a lo largo de 90 minutos de muchos, muchísimos resbalones. Pocos de ellos, no obstante, provocaron situaciones de auténtico peligro.

El Borussia cumplió a la perfección con el plan que Jürgen Klopp había anunciado a bombo y platillo en la víspera: Presión alta y robos de balón para evitar líos en área propia. Esto provocó incontables balones en largo de Pepe hacia Benzema y Cristiano, con un Xabi Alonso archivigilado y también muchos problemas para un Essien mucho más exigido que contra el Celta por su costado izquierdo. Aun con todo, los lanzamientos del central portugués encontraban destinatario no en pocas jugadas, y de esa forma conseguían Di María y Özil intentar conectar, sin demasiada precisión, con los delanteros.

Cuando lo hacían la defensa del Borussia se resquebrajaba. También en momentos en los que los germanos trataron de sacar el balón jugado aún cuando no tocaba, obsesionados por explotar sus virtudes ante Europa entera. Eso provocó algunas pérdidas cerca de su área. Con el equipo adelantado y ahogando a Alonso y Pepe, muchos balones largos se convertían en ocasiones para los visitantes. Las más claras, un centro de Cristiano en el 4' al que ni Özil ni Khedira llegaron para enchufarla por centímetros y un par de disparos de Di María tras sus habituales diagonales. El popio Cristiano tuvo la suya a los 25 minutos después de un jugadón de Mesut, pero disparó a la izquierda de Weidenfeller.



El Borussia trataba de contestar y lo hizo por mediación de Kehl en la primera media hora, y de Götze después. Del veterano mediocentro fueron dos contundentes disparos desviados a córner por Casillas a los 12 y los 26 minutos. Después, el talentoso mediapunta fue tomando protagonismo. Suyo fue el pase a Lewandowski en el primer gol del encuentro, producto de un fallo en la entrega de Pepe a Özil. Pecó de fuerza uno y de despiste el otro. El polaco, en el mano a mano, no perdonó.

Sin embargo, poco le duró la alegría a los germanos porque en la siguiente jugada, Cristiano empató. Y lo hizo de forma sutil recibiendo un envío aéreo, otro más, de Varane, milimétrico en el pase, y superando de vaselina a Weidenfeller, que ayudó saliendo a por uvas.

En el segundo tiempo el Madrid entendió que debía dar un paso al frente para evitar contratiempos y mandó en los primeros minutos, que fueron los mejores de los blancos y que casi vieron el gol de Di María, a pesar de que Iker tuviera que emplearse a fondo con dos disparos duros de Götze y Reus nada más comenzar. En ese espacio de tiempo creció, y es noticia, Modric como maestro de operaciones. Con Xabi incrustado en el eje de la zaga para lanzar balones arriba, el croata se erigió como faro en la medular. Casi siempre eligió bien, perdió poco el balón y la posición y lo hizo todo con sentido. El problema es que quizá el escenario no era para jugar sin mediocentro defensivo. 

Eso fue parte del fallo del segundo tanto local. Un balón aéreo que Iker no acertó a despejar como mandan los cánones. Lo hizo de puños, sí, pero al centro del área. Allí llegó en carrera Schmelzer para chutar cruzado sin que nadie le tapara. El balón pasó por en medio de un bosque de piernas y se coló pegado al poste izquierdo. Un mazado del que el equipo blanco ya no se recuperaría.

Al Madrid no le quedó otra que irse arriba asumiendo los riesgos a la contra del Dortmund. Peleó contra el marcador, la historia y también contra un colegiado que poco a poco fue tomando su propio protagonismo haciendo alarde del más claro de los "caserismos" que se suelen vivir en la Champions. Ni una falta a favor en la frontal, so pena de bastantes en contra. Tuvieron Özil y Di María ocasiones para empatar, pero ya demasiado a la desesperada. El choque terminó como otros tantos en tierras bávaras. Tocará vencer a los germanos en Madrid para asegurarse el primer puesto... y ya han avisado de que no será fácil.


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