2011-11-29 23:11 FC Barcelona Por: Administrador

El campeón presume de delanteros (4-0)



El Barça le ha endosado cuatro al Rayo Vallecano sin despeinarse. Casi sin querer. En otro momento posiblemente el equipo madrileño se hubiera ido del Camp Nou con ocho goles en la mochila, pero con el 4-0 logrado por Messi al inicio de la segunda mitad, el Barça se ha dado por satisfecho y ha preferido economizar fuerzas pensando en los próximos compromisos: Levante, Bernabéu y Japón.

Pep Guardiola ha marcado la línea cuando ha sacado del campo a Xavi e Iniesta en cuanto Messi ha anotado el cuarto. Se trataba de un partido de trámite, hasta el pùblico lo ha entendido así llenando únicamente 53.775 asientos de un Camp Nou frío que sólo se ha animado coreando los nombres de los futbolistas barcelonistas. El juego no daba para mucho más.



Importante el doblete de Alexis Sánchez, que partido a partido se va entonando y justificando su fichaje. Y no menos importante el gol de Villa, que le sirve para coger confianza de cara a los próximos compromisos. El Barça estaba abusando en los últimos partidos de la aportación goleadora de sus hombres de segunda línea y hacía falta un encuentro como éste en el que los de delante cumplieran con su obligación de marcar. Misión cumplida.

Por lo demás, Tamudo, que ha salido en la segunda parte, ha acaparado el protagonismo del partido. El público la ha tomado con él y le ha cantado aquello de "Que malo eres, Tamudo qué malo eres...". Esta vez no ha habido "tamudazos" porque este Rayo no está para dar sustos a nadie. Y menos al campeón.

Piqué se ha salido con la suya y no podrá jugar el próximo partido por acumulación de tarjetas amarillas. Nada nuevo en la viña del señor después de ver a Xabi Alonso haciendo lo mismo ante el Atlético. La única diferencia es que Piqué ha forzado la tarjeta sin necesidad de entrar de forma violenta a nadie, como hizo el madridista. Se ha limitado a perder tiempo. Pero, qué curioso, también ha visto tarjeta amarilla por el mismo motivo Víctor Valdés. Y éste no buscaba la amonestación. Lo curioso del caso es que mientras el marcador estuvo 0-0 Cobeño, el portero del Rayo, ralentizó de forma exagerada los saques de portería sin que el árbitro viera en ello motivo de castigo. Para Valdés no hubo dudas y vio la tarjeta. Se trata de una anécdota, un detalle que pone al descubierto el doble rasero que emplean los árbitros con alguno y con los demás.



Afortunadamente, el 4-0 ha sido limpio. Ni expulsiones, ni penalties que no son ni goles anulados. Un trabajo fino y limpio. Y a otra cosa mariposa. El sábado, ante el Levante, más.


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