2012-01-10 23:01 Real Madrid Por: Administrador

El campeón sigue adelante. Que pase el siguiente (0-1).



Lo de esta noche en La Rosaleda ha sido puro trámite para el Real Madrid, que hoy no fue el Madrid de las grandes estrellas. Hoy tocaba ver al Madrid equipo, al Madrid bloque, al Madrid trabajador, al Madrid solidario, al Madrid superior, muy superior a un Málaga que ni se atrevió a acercarse por las proximidades de Casillas porque no le dejaron. Un gol de Benzema, con la colaboración del portero Caballero, ha sellado el pase a los cuartos de final. Sí, fue un gol de suerte, pero gol. Innecesario, porque sin él también habría seguido adelante el Real Madrid, pero gol. Una nueva victoria del Real Madrid y suma y sigue, que pase el siguiente.

El Barça, si finalmente supera al Osasuna, se va a encontrar con un campeón herido por la afrenta de la Liga, con un equipo que ha madurado desde entonces y que no se va a dejar sorprender tan fácilmente. Mourinho ya sabe en qué falló su equipo en el último clásico y tomará las medidas oportunas para que el resultado del próximo duelo sea como el de la última vez que ambos equipos se enfrentaron en la Copa.



En Málaga Mourinho ha jugado con el trivote, Xabi Alonso, Khedira y Lass, y con Kaká delante acompañando a Higuaín y Cristiano Ronaldo. La lesión de Khedira permitió la entrada de Özil y justificó el cambio posterior de Marcelo por Kaká que obligó a Mourinho a situar a Coentrao de extremo derecho hasta que la entrada de Benzemá por Higuaín le devolvió a su posición natural atrás, en la izquierda, desplazando a Marcelo al centro del campo. Muchos cambios tácticos en un mismo partido que han permitido a Mourinho sacar conclusiones de cara a futuros compromisos.

Mou, siempre con el santo de cara, ha visto cómo segundos después de poner en cancha a Benzemá en sustitución de Higuaín el francés fusilaba a Caballero, que no podía impedir que el balón le pasara por debajo de las piernas. Era el colofón al excelente trabajo de equipo realizado por los hombres de Mourinho que, sin embargo, no se ha ido satisfecho de La Rosaleda por culpa de Arbeloa. Un inoportuno e innecesario codazo a dos minutos del final, que le significó la segunda tarjeta amarilla, le borra del partido de ida de la siguiente eliminatoria. La cara de Mou mientras el gallego enfilaba el camino del vestuario era todo un poema.

Pero al margen de este contratiempo, las sensaciones que ha dejado en Málaga este Real Madrid son muy positivas. Podrá parecer que no tuvo oposición y que el Málaga es un equipo mediocre. Cierto, pero el equipo de Pellegrini dio esa imagen de impotencia porque el Real Madrid tácticamente supo desactivar sus bazas y desesperarle lo suficiente como para impedirle siquiera acercarse por las proximidades de Casillas. La presión ejercida en el centro del campo y la disposición táctica de Mourinho lograron el objetivo.Y ante tanto rival, el Málaga empequeñeció. Mucho campeón para tan poco aspirante.



Misión cumplida. Y ahora a por el Barça.


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