2014-06-18 21:06 Real Madrid Por: Administrador

El ciclo del Barça se acaba también en la selección (0-2)



Carlos Muñiz

A todos nos gustaría que Di Stéfano siguiera jugando, que Santillana siguiera rematando, que Pirri ejerciera de pulmón o que Butragueño se encargara de marcar los goles. Pero el tiempo pasa para todos y hay que adaptarse a las circunstancias. Vicente Del Bosque no lo ha hecho. Se ha quedado anclado en el pasado y en lo de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No ha evolucionado y se ha mantenido fiel a un sistema, el del control del balón, popularmente conocido como tiki taka, fiando su suerte a quien mejor ha sabido sacarle partido a esta filosofía, los jugadores del Barcelona. Le fue bien en Sudáfrica y le fue bien en la Eurocopa de 2012, pero nada es eterno en esta vida. Los jugadores que llevan a la práctica este sistema van cumpliendo años, pierden el hambre por ganar -ya avisó Del Bosque que les veía una mirada diferente- y se saturan de fútbol.



Del Bosque, que es un profesional de esto, debía haberse anticipado a los acontecimientos -que para eso le pagan- y evitar este humillante fin de ciclo que no merecía España. Él vive de esto y no tenía otra cosa que hacer en los últimos dos años que preparar un cambio que evitara el desastre vivido en Brasil. No hay que ser un genio para ver que el "sistema Barça" no funciona. El Barça ha acabado la temporada en blanco mientras el Madrid gobernaba en Europa. Los jugadores del Barça han evidenciado a lo largo de la temporada que no están para luchar por ningún objetivo. Pero Del Bosque no lo ha querido ver. Ha apostado por una mayoría absoluta culé y les ha vendido a los jugadores del Barça su alma. Ahí tiene la respuesta.

Ha pasado lo que tenía que pasar. Dos partidos, siete goles en contra. Dos partidos, un gol a favor, y de penalti. España y Australia, las dos primeras eliminadas del Mundial. Nunca había pasado que el campeón sea el primero en volver a casa. Y España tiene que replantearse el futuro. Tiene que evolucionar. Lo pasado, pasado está. La historia recordará a la España del tiki taka con letras de oro, pero no se puede vivir de recuerdos y hay que adaptarse a los tiempos que corren, a un fútbol más físico que nada tiene que ver con el tuya-mía que practica España. Con eso, que funcionó hace unos años, no se va a ningún lado. Y hasta Chile, con una caliidad individual infinitamente menor, se ha impuesto porque su poderío físico era superior.

El 5-1 ante Holanda y el 2-0 ante Chile es un aviso para España. Es una advertencia que nos dice que hay que renovar esta selección. Dar las gracias a los que tantas alegrías nos han dado y propiciar la entradas de savia nueva, de jóvenes jugadores que aporten una ilusión que estos no dan. España necesita una renovación profunda, empezando por el seleccionador. Y precisa apostar por otro tipo de fútbol más acorde con los tiempos que corren. Chile apenas ha pasado problemas. Y a España se le han comido los nervios y la impotencia de sentirse inferior físicamente ante un rival que ni se ha inmutado teniendo delante al campeón del mundo.



No se puede vivir de recuerdos. El rey ha abdicado. La selección, también. El futuro tiene que ser otro. Esta España no nos gusta. Fue bonito mientras duró, pero ya no nos gusta. Es hora de jugar de otra forma. Hoy ha ganado Chile 2-0. El rival era lo de menos. Contra Groenlandia también habría perdido hoy España. No hay nada que explicar del partido. Simplemente que Chile ganó porque fue mejor y España perdió porque no supo lo que tenía que hacer para superar a un rival físicamente superior.

Descanse en paz un extraordinario ciclo que ha llegado a su final.


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