2016-10-26 16:10 Cristiano Ronaldo Por: Administrador

El Comité que (siete años después) aún no se ha enterado de las provocaciones de Cristiano Ronaldo



Fede Peris El Comité de Competición entiende que los jugadores del FC Barcelona provocaron a la afición del Valencia y, aunque no lo dice, asume con su sentencia que se ganaron a pulso el botellazo que salió de la grada y que ha sido saldado con una modesta multa de 1.500 euros, lo que viene a confirmar que el tiro al blanc0 (en este caso al azulgrana) es bien recibido en el organismo que deben velar por el orden en el fútbol español. Lo que llama la atención es que hace siete años que deambula por los terrenos de juego españoles un futbolista llamado Cristiano Ronaldo que partido tras partido se ha dedicado en este tiempo a provocar a las aficiones contrarias (incluso insultando a la propia) con gestos indeseables que dicen muy poco de su formación cultural. Jamás hasta ahora se ha visto al Comité de Competición reprender el comportamiento del soberbio jugador madridista como ha hecho ahora con los jugadores del FC Barcelona. Ni siquiera cuando hace dos temporadas fue expulsado por darle una patada a un rival, luego un puñetazo a otro y, finalmente, se retiró del campo desafiando a la afición del Córdoba sacándole brillo al escudito de campeón del Mundialito de clubs, que entonces acababa de ganar el Real Madrid. Actos de chulería como éste, que se pueden encontrar a puñados en el historial de la vedette madridista, jamás han merecido el más mínimo comentario del Comité de competición, que se reserva para lanzar palos al Barça mientras la Caverna más casposa insiste en que el Barça es favorecido por la Federación. Mundo Deportivo recuerda hoy que en aquella expulsión de Cristiano Ronaldo en Córdoba "el árbitro no consignó en el acta ni la agresión a Crespo ni la provocación de Cristiano a la hinchada cordobesista y ni siquiera calificó como a agresión la patada a Edimar". Por supuesto, ni una referencia al acto insolente y chulesco mirando al público y sacándole el polvo al escudero, en lo que pudo ser una clara alteración del orden público nacida en un provocación en toda regla de ese millonario que se cree superior porque es bueno, rico y guapo. En aquel caso Cristiano Ronaldo fue agresor y provocador (aunque no lo hiciera constar el árbitro en su acta). Los del Barcelona sí, esos son lo peor. Así funciona este negocio del fútbol en España.  

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