2011-11-13 12:11 FC Barcelona Por: Administrador

El cuento chino del sponsor (IV)



Ingla y Soriano dejan a Faus en tierra
El tema parecía ya cerrado. La Vanguardia, es de suponer que convenientemente intoxicada, incluso se recreaba con los detalles de la operación el 27 de abril de 2005: “El club ingresará por la camiseta entre 95 y 108 millones en el próximo quinquenio (Ahora ya no les importaba hipotecar a una futura directiva). Será publicidad de Pekín, con o sin los aros olímpicos, será dentro de quince días y se hará independientemente de si el equipo gana la liga antes o después (…) Sólo falta una llamada telefónica y el FCB entrará en la elite de los grandes clubs del mundo en ingresos publicitarios (…) El Barça ya no está negociando con el gobierno chino. De hecho, ya no hay nada que negociar. Los contratos están redactados, los visados de los directivos están sellados en sus pasaportes y los billetes de avión en sus carteras. La junta que preside Laporta está preparada para cerrar una macroentente económica con el gobierno comunista de Hu Jintao que le reportará 19 millones anuales fijos y otros siete en función de los títulos”.
Y el 5 de mayo de 2005, dentro del plazo de los quince días, La Vanguardia anunciaba que “el Barça despega hacia China a por la camiseta (…) La plana mayor del FC Barcelona, con su presidente a la cabeza, emprendió ayer un viaje que se antoja vital para el futuro de la entidad y que supone el inicio de una era (…) El mensaje, si no hay cambios de ultimísima hora, constará de un logotipo y un lema que invitará a visitar Pekín”. El viaje, como tantos otros, fue más de placer que vital para el futuro de la entidad. Lo que es seguro es que ese viaje no supuso el inicio de ninguna era. Sólo gastos de avión y de hotel y facturas de los mejores restaurantes de Pekín, más los extras habituales.
En medio de tan ilusionante información, un detalle, entre líneas, que luego sería de vital importancia: no viajaba Javier Faus y sí Soriano e Ingla, que no formaron parte de la expedición en el anterior desplazamiento. Este dato, que confirmaba el afán de protagonismo de los dos vicepresidentes, acabaría por convencer a Faus de la conveniencia de alejarse de una directiva más pendiente de alimentar sus propios egos e intereses particulares que de dedicarle al Barça los mejores años de sus vidas. Faus se enteró del viaje a través de la prensa. Él fue el único acompañante de Laporta en su primer viaje a China en enero. En el siguiente el presidente compartió expedición con Soriano, Ingla, Calzada, Rafols y Ramón Pujol. No había sitio para él en el avión.

De incógnito
La versión de El Periódico: “Hasta ahora el club no ha mantenido contactos directos con ningún representante del gobierno chino, y ha sido una agencia, que tiene los derechos para gestionar este tipo de operaciones, la que ha canalizado la propuesta”. Curiosamente, el club admitía haberse puesto en manos de agencias intermediarias, ya descabalgado Faus de las negociaciones, a pesar de que en la campaña electoral prometieron cerrar sus negocios sin recurrir a la figura del intermediario. Claro, eso era antes, cuando no sabían cómo funcionaban estos asuntos.
Seguía El Periódico: “Todo está preparado para que se firme hoy el primer contrato de sponsorización de la camiseta del primer equipo del Barça. Joan Laporta, Ferran Soriano y Marc Ingla viajaron ayer de incógnito para cerrar el acuerdo con Beijing”. Lo de “de incógnito” no dejaba de aportar un toque más de comicidad. Al parecer, todo el mundo estaba al corriente de ese viaje… menos los chinos.

Involucran al Ayuntamiento y la Generalitat
Sport, bebiendo en fuentes oficiales y fiables, ofrecía más detalles: “No está todavía decidido si el anagrama olímpico y la fecha 2008 acompañarán al nombre de la ciudad, porque este es un tema que compete al Comité Internacional Olímpico y todavía no está cerrado. Laporta y sus dos vicepresidentes de confianza han planteado el viaje al más puro estilo relámpago, ya que su estancia en Beijing será apenas de siete horas, tiempo necesario para revisar los documentos y –en caso que todo esté correcto– estampar su firma en el acuerdo. La intención de Laporta es estar el viernes de regreso y presentar ante la prensa oficialmente el acuerdo firmado horas antes con las autoridades chinas”. Lamentablemente, lo único que presentó ante la prensa fue un mutismo ofensivo parapetado tras el compromiso de una cláusula de confidencialidad que sonaba más a un interés por escurrir el bulto que a respetar un pacto. Se trataba de un nuevo concepto de la transparencia. Hasta los jefes de estado y de gobierno ofrecen explicaciones de sus viajes oficiales. Lo contrario sería interpretado como poco o nada respetuoso con la tradición democrática. Estas cuestiones, afortunadamente para Laporta, que siempre se sintió perseguido por una oposición implacable y malvada, en el Barça ni llegaban a plantearse.
Proseguía Sport: “Después de este viaje relámpago, el Barcelona tiene previsto regresar a China una vez haya concluido la Liga y realizar una presentación del acuerdo al más alto nivel. La intención del club es que Laporta viaje acompañado de una delegación de la Generalitat y otra del Ajuntament”. La intención se quedó en eso, en intención, porque los sueños sueños son. Una vez más, como pasaría después con la remodelación del Camp Nou, Laporta involucraba a todo el mundo y actuaba sin permiso en nombre de la ciudadanía.



¿Soriano e Ingla han hecho un buen trabajo?
Josep Mª Casanovas, en “su verdad”, hablaba de “El contrato de oro que llega de China”. Ya había olvidado que el futuro estaba en las apuestas. Eso era cosa del pasado. Cambio de tercio:  “Si la directiva de Laporta consigue su objetivo habrá que felicitarles efusivamente ya que colocará al club en la Champions de los grandes negocios”. ¿Y si no conseguía su objetivo? ¿Habría que darle un cariñoso coscorrón? Proseguía Casanovas: “Es un contrato de oro impensable en Europa… Ha valido la pena esperar. Hay que decir aquí que tanto Soriano como Ingla han hecho un buen trabajo… Ante este contrato, ya nadie se cuestiona la publicidad en la camiseta. Primero porque, como hemos dicho, ya está aprobado en Asamblea, y segundo, porque el Barça es el único equipo de Champions sin publicidad y ahora podrá competir en igualdad de condiciones con los clubs punteros como Manchester, Milan, Chelsea o Real Madrid”. Era un contrato tan impensable que no se firmó. Lo que después no se dijo nunca en Sport es que Ingla y Soriano habían hecho un mal trabajo. Debió pensar Laporta, como en el caso de la medalla concedida al general Franco, que en cuatro días ya nadie se acordaría del tema y que con el apoyo de su prensa afín ya encontraría la manera de convertir el fracaso en un gran éxito, como finalmente ocurrió, dándole la vuelta al calcetín, una tarea en la que era un auténtico maestro. Nadie como él embaucó tanto al barcelonismo.

La declinación del producto
Mundo Deportivo no se quedaba atrás y definía a Laporta como “la cabeza visible de una operación histórica en los casi 106 años de la entidad azulgrana (…) Para hoy está prevista la primera sesión de trabajo con representantes del Ministerio chino de Cultura, Educación y Turismo, quienes han visto en el Barça el club ideal para proyectar la imagen del país del lejano oriente a nivel mundial”.  Todos los medios gozaban de información de primera mano acerca de los detalles que rodeaban a la operación. Laporta, Ingla y Soriano no escatimaban detalles en la información que filtraban. Marc Ingla, por ejemplo, confirmaba que “las conversaciones han sido francamente positivas. Estamos trabajando intensamente y continuamos progresando en las negociaciones para un posible acuerdo con una organización líder en China. Todo va por el buen camino”.
Según El Periódico “Laporta espera poder anunciar hoy en Pequín un acuerdo por 20 millones anuales más incentivos (…) En las horas finales de la negociación se está definiendo “la declinación del producto” según la terminología utilizada por los directivos”.
Y mientras se definía la declinación llegaban en letra pequeña otras versiones: “Un responsable del ayuntamiento  pequinés aseguró hace unos días que “no tenía muy claro cuál era la propuesta a la que se referían los periodistas”. Y eso que Ingla aseguraba que ellos estaban allí atendiendo una invitación del gobierno chino. Para el Comité Organizador de los Juegos, por su parte, “el acuerdo es sólo un rumor. Ya lo hemos desmentido en diversas ocasiones”. La bola de la mentira seguía creciendo.

Nadie les recibe en Pekín
El mismo día, sin embargo, La Vanguardia se mantenía fiel a la versión oficial del club y descartaba las voces pesimistas que llegaban de las autoridades chinas, ofreciendo su propia contrarréplica: “El Barça formará una empresa con las Juventudes Comunistas chinas (…) El club ultima hoy el acuerdo multimillonario por la camiseta”. Las Juventudes Comunistas de China. “Esa ha sido la “secreta” organización gubernamental con la que el Barça ha estado negociando  desde el pasado mes de diciembre (…) El acuerdo prevé “la formación de una empresa conjunta con sus socios asiáticos para comercializar productos azulgrana en Asia y organizar mini giras del Barça.” ¡Qué listos! Supieron encontrar una organización “secreta” para negociar.
La nueva sociedad con el gobierno de Hu Jintao sería participada en un 20% por el club y un 80% por la agencia gubernamental Chinese Youth Media, uno de los brazos económicos de las juventudes comunistas chinas”. Teniendo en cuenta la existencia de una cláusula de confidencialidad en las negociaciones, no queda más remedio que felicitar a los periodistas de todos medios por su facilidad para beber en fuentes tan explícitas.
Entre tanta euforia, AS aportaba una dosis de sensatez: “Nadie en Pekín esperaba a Laporta y sus hombres”. Moisés Llorens lo explicaba: “Se fue Joan Laporta y parte de sus hombres de confianza sin decir ni mu el pasado miércoles. Nada más montarse en el avión que tenía que trasladarles a Pekín, se dedicaron a filtrar la noticia a sus medios más afines. Como siempre. Y lo fuerte sucedió cuando Laporta y sus satélites llegaron a Pekín. ¡Nadie les estaba esperando! Según anunció la agencia EFE, la Federación de Fútbol China y BOCOG (Comité organizador de los juegos de 2008) no pudieron confirmar los contactos entre sus entidades y el Barça, asegurando que desconocían cualquier visita de Laporta. Laporta y los suyos están en China tratando de hacer historia. A ver si ahora vuelven con un contrato o explican un rollo. De primavera, evidentemente”.

Grandes avances
Sin embargo, Mundo Deportivo, inasequible al desaliento, aseguraba el 6 de mayo de 2005  que “prácticamente todos los términos del contrato están acordados pero los emisarios del club prefieren mantener por experiencia un tono prudente”. Hubo suerte porque “los problemas para lucir el logotipo Beijing 2008 han quedado desbloqueados, por lo que se mantienen las dos opciones abiertas para inscribir en la camiseta: el logotipo de la ciudad olímpica o simplemente el nombre de Beijing. Se estableció que el rótulo estará escrito en caracteres occidentales”. Nuevas confidencias de alto nivel a pesar de la cláusula de confidencialidad. “Se desea –continuaba Mundo Deportivo- que en un plazo no superior a los quince días la marca de Pekín se refleje en la publicidad estática del Camp Nou, en la sala de prensa del estadio y en las instalaciones deportivas del club”.
El mismo día SPORT explicaba así el asunto: “Las reuniones con el Gobierno chino fueron muy productivas y hoy mismo puede confirmarse que el Barça lucirá el patrocinio de Pekín en la camiseta…La jornada negociadora de ayer en la capital china entre la comitiva encabezada por Joan Laporta y los dirigentes asiáticos sirvió para avanzar mucho en los términos del contrato, que va camino de convertirse en breve en una realidad. Los últimos flecos podrían quedar limados hoy mismo y anunciarse de forma oficial el compromiso”. No es que SPORT estuviera mal informado. El problema es que estaba demasiado bien intoxicado por los filtradores oficiales.   



¿Pacto o farsa histórica?
Hasta Emilio Pérez de Rozas se subía en El Periódico al carro de la euforia desbordada y se dejaba seducir por las filtraciones interesadas: “Un Barça de récord (…) Pekín 2008 pagará 19 millones por la camiseta además de 7 por cada liga de campeones”. Pérez de Rozas tuvo también, como casi todos, acceso a información privilegiada acerca de los detalles de las conversaciones: “A lo largo de las negociaciones los representantes de la agencia china mostraron su extrañeza por el hecho de que el nombre Barça no se escribiese como suena, pidiendo si en el futuro Barça podría escribirse con s, a lo que se negaron los directivos barcelonistas”.
Ingla, por su parte, seguía alimentando el embuste desde Pequín: “Se irán dando detalles a medida que avance el proceso y lo concluyamos (…) En estos días hemos trabajado intensamente y continuamos progresando en las negociaciones”.
Y La Vanguardia lo veía clarísimo: “El Barça deja visto para sentencia el pacto millonario por la publicidad en la camiseta (…) El club opta por la diplomacia y retrasa unos días la rúbrica final del acuerdo con Pekín”. Y se atrevía a aventurar: “El pastel ya está en la nevera. Sólo falta ponerse de acuerdo en qué día hay que sacarlo, ponerle las velas y soplar (…) A las seis y media de la tarde en Barcelona, el club dejó sellado el acuerdo tras una reunión larguísima”.  Ya incluso teníamos la hora del compromiso. “Se cerró un pacto histórico que acabará siendo refrendado por todo lo alto dentro de dos semanas. Después de que la junta dé el visto bueno y de que la contraparte china acabe por solucionar varios asuntos burocráticos”. Lo histórico no fue el pacto, sino la farsa.

Financial Times, víctima de la inocentada de Laporta
Seguía La Vanguardia: “Fuentes del club aseguraron que se precisarán unos días más, pero que “en ningún caso” ha surgido ningún escollo, ni tampoco hay ningún impedimento a que el Barça cobre  un mínimo de 19 millones por lucir publicidad en su camiseta”. Si fuentes del club aseguraban que “en ningún caso han surgido impedimentos”, había que hacer con ellas como con Gaspart: creer lo contrario de lo que decían.
El acuerdo apareció incluso en la portada del prestigioso Financial Times, que fue también víctima de la inocentada de la expedición barcelonista a China. También les engañaron. En El País Ramón Besa relataba que: “Portavoces del Barça garantizaron ayer que el contrato récord está prácticamente cerrado y no habrá marcha atrás, como ocurrió anteriormente con una casa de apuestas. La presencia en Pekín de Laporta y los comentarios de la prensa especializada, como el Financial Times, avalan unas conversaciones muy elogiadas desde el punto de vista mercantil y cuestionadas políticamente”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

El cuento chino del sponsor (V)

Hasta Cruyff se lo creyó / La VISA y once habitaciones de lujo reservadas / ¿Presidente ético o comerciante sin escrúpulos? / Pelotazo amarillo / “Nunca vendemos humo” / Piden ayuda a Sala Martín / Soriano se pone chulo detrás del humo / Ahora hay otras ofertas / Les sobra el dinero  / “Nunca lo dimos por hecho”

 

 

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