2011-11-13 21:11 FC Barcelona Por: Administrador

El cuento chino del sponsor (V)



Hasta Cruyff se lo creyó
El 7 de mayo SPORT titulaba a toda portada: “Está hecho (…) Laporta cerró en China el patrocinio de Pekín en las camisetas”. Y en un recuadro dejaba bien claro, por si había dudas, que “Sport ya lo adelantó”. “Ambas partes firmaron ayer un protocolo de intenciones y en tres semanas se realizará la presentación (…) Una cláusula de confidencialidad impidió al Barça hacer público el acuerdo con el gobierno chino (…) La delegación barcelonista limó ayer los principales flecos que todavía no estaban concretados con las autoridades locales (…) El gobierno chino prefiere presentar el compromiso con el Barça en un acto pomposo en Pekín que contaría nuevamente con la presencia de los dirigentes barcelonistas”.
Estaba todo tan claro que hasta Johan Cruyff se lo creyó y se atrevió a meter cucharada en La Vanguardia: “La camiseta debe pagar la deuda”. Y explicaba lo importante que era para el club dar con un sponsor, minimizando a la vez las medidas económicas adoptadas por Soriano hasta ese momento para recuperar la salud financiera del FC Barcelona. “Por más que se hayan esforzado Laporta y los suyos, dudo que hayan hecho cosquillas a la deuda existente. Lo que han hecho hasta el momento la junta y los técnicos ha ido bastante bien. Pero no es suficiente. Lo que hay que hacer con ese dinero es reducir deuda”. Que Cruyff hablara de “cosquillas a la deuda” si no llegaba el sponsor daba pie al pueblo llano a pensar que la situación financiera estaba peor de lo que nos vendían los portavoces y fuentes diversas del club.

La VISA y once habitaciones de lujo reservadas
En el diario Gol Albert Lesán se salía del tono triunfalista general y el 9 de mayo y titulaba: “Yo viajo y me hago la foto y tú te lo curras”. Y se preguntaba: “¿Por qué, como se rumorea, se reservaron once habitaciones en un lujoso hotel de la capital china si sólo viajaban tres personas? Tenemos todo el derecho del mundo a saber en qué se gasta el dinero de esta nuestra comunidad blaugrana y es imprescindible que se justifiquen los gastos sufragados con la Visa Barça. El Barça es de los socios y no de ellos. Si realmente existe una cláusula de confidencialidad sobre las cantidades pactadas, cómo es posible que todos los medios audiovisuales y escritos las hayan publicitado?”. Eso mismo se preguntaba el pueblo llano.



¿Presidente ético o comerciante sin escrúpulos?
Ese día  El País insistía en que “fuentes del Barcelona reiteraron ayer que las negociaciones para el patrocinio de la camiseta continúan avanzando", pero France Press aseguraba paralelamente que “el Comité Organizador no ha estado nunca en contacto con el FC Barcelona. Existen rumores respecto a un patrocinio de la camiseta. No existe nada”. Sin embargo, desde el club seguían mareando la perdiz confirmando las negociaciones y ateniéndose a una supuesta cláusula de confidencialidad para evitarse las explicaciones de rigor. ¿Sería por la tendencia de los emisarios del Barça a irse de la lengua más de la cuenta por lo que los chinos impondrían la cláusula de confidencialidad? ¿En verdad impusieron los chinos la cláusula de confidencialidad? ¿Llegaron a hablar realmente con alguien los directivos del Barça? ¿Era la cláusula una simple excusa para evitar el reconocimiento del fracaso? Algún día, si es que acaba prescribiendo la cláusula, quizá podamos salir de dudas, aunque siete años después parece difícil ante tanto secretismo. Para Laporta, éste debe ser también un tema cerrado por el paso del tiempo. Como con la medalla de Franco, debió pensar que “en cuatro días ya nadie se acordará ni de los chinos, ni de mis viajes a Pekín ni de mis gastos de representación”.
    En El Periódico Joan Barril cuestionaba el acuerdo por otras razones: “Laporta se encuentra ante la decisión de ser un presidente ético o un comerciante sin escrúpulos” Y lo justificaba con el dato de las 726 ejecuciones ordenadas por el gobierno chino en 2004. “Y es que pasamos de una casa de apuestas a publicitar los intereses de un gobierno que no se caracteriza por los principios democráticos impulsados por Joan Gamper en la fundación del club. No son precisamente los dos mejores exponentes de lo que debe ser un sponsor “a la altura del prestigio del club”. Siempre quedaría UNICEF.
   
Financial Times rectifica y lo desmiente
El prestigioso Financial Times acabaría retractándose y poniendo en duda el fabuloso contrato de los meganegociadores del Barça, mientras los medios locales seguían dando crédito a quien les había engañado. "El Comité Organizador de los Juegos de 2008, el Bocog, ha desmentido repetidamente tener planes para patrocinar al Barcelona", se leía en la edición del Financial Times en internet (ft.com). "El Bocog dijo ayer que "nunca ha tenido ningún tipo de contacto" con el club de fútbol español".

Pelotazo amarillo
Finalmente, la Administración Nacional de Turismo de China se sumó al desmentido negando haber mantenido "ningún contacto" con el Barça. ¿Y qué habría estado haciendo allí la delegación barcelonista? Fabián Ortiz, en As, aportaba un enfoque bien diferente el 12 de mayo: “La negociación del Barça en China esconde un pelotazo”. Ortiz lo razonaba así: “El club invertiría en terrenos que luego recalificaría y explotaría una empresa de ese país (…) El cliente chino con el que negocia el Barcelona su estratosférico contrato de patrocinio para la camiseta del primer equipo de fútbol ha resultado ser una acción de especulación inmobiliaria con autoridades del país asiático. Según ha podido saber AS de fuentes dignas de todo crédito, una de ellas conocedora del ambiente financiero chino y con contactos allí, los ingresos del Barça por el patrocinio llegarían en forma de contrapartida, a cambio de que el club invierta como socio de una empresa de aquel país en unos terrenos para que posteriormente sean recalificados. El pelotazo hace necesaria la presencia de un inversor extranjero -el Barça- para convertir la tierra, que en China es propiedad del Estado, en un bien privado y así dar vía libre a su recalificación y venta”.
Continuaba Fabián Ortíz: “Según las citadas fuentes, las dificultades que el Barça ha encontrado desde el cacareado viaje del presidente, Joan Laporta, y los vicepresidentes Marc Ingla y Ferran Soriano, la semana pasada tienen que ver con cierta bisoñez en el carácter negociador de los directivos del club. Lo que creían decidido a través de un borrador de contrato elaborado con la empresa británica Belgravia, que actúa como intermediaria a cambio de un diez por ciento de comisión, se transformó en un obstáculo al llegar a Pekín. Ese precontrato, suscrito con una organización paragubernamental de la que el Barça se niega a ofrecer detalles amparándose en una cláusula de confidencialidad, y con la constructora británica Hanson como intermediario, era papel mojado, por carecer de los correspondientes avales bancarios. La República Popular China, a pesar de sus esfuerzos aperturistas hacia el capitalismo y sus leyes de mercado, sigue atada a la burocracia comunista, por lo que muchos de sus requisitos legales en el ámbito financiero resultan un galimatías para un occidental si no es muy ducho en la materia”.
A la hora de la verdad, ni el Comité Olímpico de China, ni el Comité Organizador de los Juegos de Pekín-08 (Bocog), ni el Ayuntamiento de Pekín, ni la empresa China Youth Media (editora, en otras publicaciones, de un periódico de gran tirada), nadie ha negociado ni sabe nada del patrocinio de la camiseta del Barça”.

“Nunca vendemos humo”
Laporta respondía en Sport el 20 de mayo, ya en Barcelona: “Si queremos que se llegue a un acuerdo debemos mantener la confidencialidad. Si se sigue nuestra trayectoria se comprobará que nosotros nunca hemos vendido humo. Todas las gestiones que se han anunciado desde esta directiva se han convertido en realidad. Yo confío en que antes de que se acabe la temporada se haya tomado una decisión al respecto. Estamos trabajando con la máxima rigurosidad en esta cuestión”. Nunca habían vendido humo. Máxima rigurosidad. Todas las gestiones se habían convertido en realidad. Y se quedaba tan ancho. ¿Ya había olvidado todas las versiones oficiales en torno a este tema emitidas desde el 2003? Humo, humo y más humo. Como humo fue el fichaje de Beckham o el Barça de Miami o el proyecto Foster o...
 



Piden ayuda a Sala Martín
No debían tenerlas todas consigo. El 22 de mayo Sport desvelaba que “Xavier Sala Martín viaja a China y no se descarta que realice gestiones para desbloquear la fase final del acuerdo de sponsorización entre el Barça y el gobierno chino”. Pese a la máxima rigurosidad y la mínima transparencia, era evidente que algo había salido mal para tener que recurrir al de las americanas, siempre predispuesto cuando se trataba de hacer un viajecito a un país exótico. Estaban todos disfrutando a lo grande de los mejores años de sus vidas.

Soriano se pone chulo detrás del humo
Y casi un mes después, el 17 de junio, Soriano se ponía chulo en Sport: “No falta mucho para llegar al final del proceso y entonces se verá quién tiene razón. Yo me esperaría a la presentación de las camisetas para ver quién es el sponsor”. O, lo que es lo mismo, entonces “se verá quién vende humo y quién trabaja con rigurosidad”.
Pasaron los días y las semanas y no llegaban noticias de China. Lógicamente, los medios de comunicación, como los socios, se sintieron engañados. Joan Maria Batlle denunciaba en un medio tan poco sospechoso como Sport que “los dos únicos que ahora mandan cuando oyen algo que les suena a chino sueltan lo de la cláusula de confidencialidad. Pues no, que a ellos les puedan haber engañado no significa que también puedan engañar al barcelonismo. La dichosa cláusula de confidencialidad ya suena a tecnicismo puntocom para eludir la transparencia”.

Ahora hay otras ofertas
Pero Laporta no daba su brazo a torcer ante la adversidad (elecciones, affaire Echevarría, Beckham, huída de directivos, venta de patrimonio, entradas de París…) y, como ya era habitual en él, seguía negando lo evidente, que lo de la oferta china era un cuento chino. Y manifestaba en TV3 el 20 de julio: “Habrá sponsor antes o después (…) Se está trabajando y aún tenemos esperanzas, pero no queremos precipitarnos. Además de la opción de China tenemos tres o cuatro alternativas (…) A algunos de los miembros de la Junta les gustan más unas opciones que otras, aunque la de China (Beijing o Beijing-2008) o alguna empresa china son las que más gustan a la mayoría”.
Empezaba ya la marcha atrás, ahora ya había otras opciones que incluso eran más del agrado de “algunos” directivos. Sin embargo, según Mundo Deportivo, especialistas en marketing chinos aseguraban que no había en todo el país empresa -gubernamental o privada- capaz de financiar tamaña operación, arrojando una sombra de duda sobre la veracidad de las gestiones llevadas a cabo por el Barça hasta ese momento.

Les sobra el dinero
En la exposición de las cuentas –y con la nueva camiseta de Nike ya presentada y sin mancha- Ferran Soriano añadía el 29 de julio más confusión: "Seguimos trabajando con dos o tres hipótesis con la expectativa de tener publicidad antes del inicio de la competición". Y ya empezaban a echar mano del latiguillo pactado para justificar el fracaso en las gestiones: "Aunque la negociación es más lenta de lo que esperábamos, ahora no tenemos tanta urgencia económica porque hemos demostrado que somos capaces de gestionar la situación”. Y se quedaba tan ancho. Lo hacían tan bien que ya no era necesaria la publicidad. Podían haber empezado por ahí.

“Nunca lo dimos por hecho”
Laporta tuvo que maquillar el tema en Sport: “Si el club necesitara urgentemente el dinero sería una cosa, pero la verdad es que tenemos un superávit importante esta temporada y no es una necesidad a día de hoy el dinero de la publicidad de la camiseta (…) El ritmo lo marcamos nosotros, no nos lo marcan los demás”. Claro, claro... Laporta estaba en una posición de superioridad, como siempre. Ahora resultaba que el Barça ya no necesitaba el dinero asiático. Sobre la oferta china decía: “El club nunca dijo nada de forma oficial y nunca lo dimos por hecho”.
Si de forma oficial el club no dijo nada, de manera extraoficial los medios de comunicación, echando mano de las filtraciones oficiales, informaron de todo y más, hasta el punto de dar el tema por hecho porque alguien del club les orientó en esa dirección. Laporta no  dio nada por hecho, como tampoco dio por hecho, por ejemplo, el fichaje de David Beckham. Se le entendía todo.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

El cuento chino del sponsor (VI)

Vuelta al origen: la singularidad de la camiseta limpia / Por qué fracasó la negociación / Aparecen los fantasmas / Los chinos, decepcionados con sus interlocutores / Amnistía Internacional cuestiona a China 7 El nombre del club vale 1,5 millones al año /  “No hemos hecho el ridículo” / Nadie asume la responsabilidad del fiasco / Engañados como chinos / Millones de euros invertidos sin retorno / Tomadura de pelo

 

 

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