2013-09-12 15:09 FC Barcelona Por: Administrador

El culé (?) Cruyff quiere que el Barça pierda ante el Ajax



Pedro Riaño

Nuevo capítulo en la guerra que Johan Cruyff tiene organizada contra Sandro Rosell y, por extensión, contra el Barça actual. Es tal el odio y resentimiento que profesa este holandés al presidente barcelonista que no duda en admitir públicamente, ante las cámaras de RTL, que "en el Ajax-Barcelona de Champions League yo voy con el Ajax". Y lo dice sin dudar. Que quede claro. Este es Johan Cruyff. Si el presidente es amigo y le abre el grifo de la caja fuerte del Barça, puede ser colaboracionista. Si el presidente no es amigo y pone freno a la salida indiscriminada de dinero del club en dirección a su bolsillo, es capaz de convertirse en el opositor más feroz. Aunque su capacidad para influir en el estado de opinión de las masas mengua a medida que transcurren los años. ¿Y quién es Johan Cruyff? ¿Un gran ex? Pues que se quede ahí, en los libros de historia, y deje de enredar y de perjudicar a un club que, además, no es el suyo.



Johan Cruyff forma parte de una estrategia organizada por sus amigos, los de antes, para recuperar el poder en el Barça. Y no le importa quemarse con tal de colaborar en el retorno de los suyos a la cúpula de mando. El problema es que se equivocan demasiado. Cruyff, admitiendo que desea las derrotas del Barça. Guardiola, machacando a Tito Vilanova y ganándose un coscorrón de éste. Seguramente la gestión del club es muy mejorable. Seguramente existen otras vías capaces de superar el "estilo" Rosell. Pero deseando públicamente las derrotas del Barça o machacando a su entrenador van a conseguir pocos votos sus amigos cuando llegue el momento. No parece ser esa la actitud ideal para recibir el premio del barcelonismo en las urnas.

Para acabarlo de arreglar, dice Johan Cruyff que "no volveré a pisar el Camp Nou mientras Rosell sea presidente". Que nadie se deje engañar. Si hay algo que no le apetece a Johan Cruyff es pisar el Camp Nou. Ni le apetece ahora con Rosell ni le apeteció cuando los que mandaban eran sus amigos. Nunca iba a los partidos salvo honrosas excepciones. Sus obligaciones con el golf siempre se lo han impedido. Ahora anda rebotado porque no le permiten hacer caridad en nombre propio con el dinero de los socios del Barça. Si tan interesado está en las buenas obras, que las sufrague con su propio dinero, el que le pagó generosamente el Barcelona en su etapa laboral en activo. Y si no le hacen caso, siempre podrá acudir al Ajax, el equipo de sus amores, para que le suelten la pasta. El problema es que allí le conocen muy bien. Mejor todavía que en el Camp Nou. Por eso no le fían y le obligan a dar la tabarra por estos lares.

 




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