2012-06-20 22:06 Real Madrid Por: Administrador

El fin de ciclo rescata la bravuconería culé



La humildad de la que tanto presumen en Can Barça no es más que una de sus mentiras. A lo largo de la historia se han encargado de presumir de valores de los cuales carecen y que en cuanto hablan sus presidentes se desvanece. Desde José Luis Núñez a Sandro Rosell, pasando por Joan Gaspart y Joan Laporta, todos y cada uno de ellos nos han dejado a las claras cuál es el verdadero ‘seny’ culé.

Hace escasos días, y con el fin de ciclo como telón de fondo, Sandro Rosell pasaba a la acción. Su discurso dejaría de ser comedido para ser ‘más bravucón’, como él mismo dijo. Quería pasar al ataque, como ya hicieron sus precursores: “Me estoy planteando la figura de un presidente más bravucón, con un poco más de show”, anunciaba en una reunión con una de las peñas azulgranas, aunque matizaba: “Pero yo tengo un problema. Y es que mi madre no me ha hecho así. Creo más en la figura de la humildad, la sinceridad y la discreción”, figura que se desvaneció a los pocos minutos cuando atacó directamente a la yugular a Mourinho y Cristiano Ronaldo. Sus valores, de nuevo por el suelo, como de costumbre. ¿Dónde estaba su humildad y discreción? En el baúl de los recuerdos, junto a la de sus maestros Laporta, Gaspart y compañía.



La galantería de la que tanto presumen en Can Barça no es tal. Hay que quitar la venda a muchos que aún se creen ese discurso de humildad y valores, porque no existe. Los últimos presidentes de la entidad catalana son el claro ejemplo, el mismo que se ha transmitido a muchos de sus jugadores como Xavi, el ‘humilde’.

Uno de los primeros ataques gratuitos de Nuñez se produjo contra una leyenda del madridismo, Juanito, cuando en 1982 dijo esto de Juanito: "¿Qué pasaría si el Barcelona tuviera un jugador en su plantilla que fuera embarazando a las mujeres por las esquinas, como Juanito?". Fue el principio del fin de los valores azulgranas. El Madrid tuvo que declarar persona no grata a Nuñez, el cual siguió muchos años atizando desde la ciudad condal al Madrid, y es que todo el éxito blanco era un hachazo a su corazón, y sufrió muchos.

Tras él, su esperpéntica mano derecha, Joan Gaspart, el culmen de la mala fe. Sus ataques gratuitos fueron continuos, hasta el punto de que a día de hoy, y pese a ser un miembro importante en la Real Federación de Fútbol Española sigue atacando al madridismo. Hace años ya avisaba con sus lindezas: "La persona más correcta y educada que hay en el palco del Bernabéu es la señora de los lavabos", algo que repitió hace escasas semanas: "Me la sopla, ni equipo español ni mierdas. Yo soy culé antimadridista. Lo que haga el Madrid me la sopla".



Con Laporta no se calmó la cosa, el gran trabajo de Florentino Pérez encrespó mucho los ánimos del presidente culé, que herido en su orgullo de lo que una gestión de un club deportivo debe ser, atacó al mandamás merengue con aires de prepotencia y chulería: "el de Florentino es un modelo imperialista y tiene ciertos aires de prepotencia que, además, tiene sus orígenes en el chollo".

Rosell llegó a la presidencia y quiso desterrar el pasado para destacar de nuevo los valores culés, pero las circunstancias le han superado. El fin de ciclo azulgrana ha hecho mucho daño, y ha recogido el testigo de sus anteriores adalides para ser ‘más bravucón’, como él mismo ha asegurado, por ello, sus ataques se suman a los de sus anteriores demostrando que los valores de los que presumen, son de los que carecen. La envidia y el miedo al éxito del eterno enemigo, el Real Madrid, corroen el puesto de presidente en el Barça. Qué se agarren los machos, que viene curvas. 


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