2013-07-23 18:07 FC Barcelona Por: Administrador

El Gráfico sugiere que Messi y su padre han colocado a Martino en el Barça



"Las tres de la tarde del 19 de mayo de este año, Jorge Messi sintió un arcoiris en su rostro cuando Juan Pablo Pompei levantó los brazos, hizo sonar el silbato y dijo que el partido estaba terminado. En la pantalla, los jugadores de Estudiantes se abrazaban. Pero eso le importaba muy poco. Bah, de fondo, en realidad, les agradecía. Le habían ganado a Lanús y le habían dado razón a una de las mayores felicidades de su vida. En Chaco, en el mismo instante, en un frío vestuario, Gerardo Martino sintió algo parecido. Quizás, más fuerte. La razón fue la misma: Newell’s acababa de salir campeón. Pero para Jorge no fue una alegría más. Esta vez, la sonrisa fue más gigante; el entrenador que ahí celebraba ya no era tan sólo su ídolo leproso: era ese nuevo amigo al que había conocido el último año a través de un periodista.

Mientras los pasillos del Camp Nou acumulan tanta tensión como los del Vaticano a la hora de elegir al Papa, la historia sucede muy lejos. Son teléfonos que suenan. Ahora con más frecuencia. Porque Martino y Jorge Messi comenzaron a hablarse cuando el entrenador empezó a dirigir a Newell’s. Antes, no se conocían. Fue sencillo, igual. El papá del más extraordinario jugador tuvo la inquietud de charlar con el técnico del club del cual es hincha. Al que admiraba desde la época en que lo vio como jugador. Así que aprovechó para conocerlo. Sin imaginar, en realidad, que ese vínculo terminaría en una reunión que, probablemente, se realice mañana en Buenos Aires, donde Martino, Raúl Sanllehí –Director Área de Gestión Fútbol– y Andoni Zubizarreta –Director Área Deportiva Fútbol– se juntarán a definir si será o no el entrenador del Barcelona.



La enfermedad de Tito Vilanova había empezado a generar esta idea en la cabeza de Jorge Messi. Él, el padre del jugador al que todos quieren cuidar, sentía que Martino era una buena variante para el banco de suplentes culé. Se llevaba bien con su hijo, manejaba un buen paladar y tenía deseos enloquecidos por ese desafío. Lo habló con Lionel y Lionel se lo dijo a Sandro Rosell, presidente del Barcelona, con quien tiene una relación amable. Aún sabiendo que la pulseada política interna podía ser feroz.
El nacionalismo catalán ha encontrado los últimos años en el Barcelona a un símbolo perfecto de la autonomía. Guardiola, Vilanova y la tradición. Todo cerraba. Se construyó un relato: la Masía, el estilo, la identidad, la idea. Por eso, poner un entrenador que no sea de allí es todo un riesgo político. Es decir: si va Martino y le va mal, el presidente terminará renunciando. Aunque, dentro de eso, el que más fuerza haga por Martino sea Zubizarreta.

Más sabiendo que la idea del presidente es negarle el acceso y el poder a Johan Cruyff, enemigo público y mentor de ese sistema barcelonesco, con quien se encuentra distanciado hace muchos años. Más sabiendo que la idea es borrar a Guardiola del mapa –el técnico del Bayern Munich manifestó reiteradamente que tenía diferencias con los mandatarios y que prefería su relación con Joan Laporta, líder previo– y a todos sus amigos. Más sabiendo que ese enfrentamiento de catalanes y no catalanes es abierto: se manifiesta hasta en los diarios, donde los periódicos de Cataluña (Mundo Deportivo y Sports) dicen que Luis Enrique está más cerca y los madrileños (Marca y As) dan más cerca al Tata.

Un juego de poder durísimo, en un equipo que tiene pronosticado el 2 de agosto, en la copa Joan Gamper, presentar a su nuevo entrenador. Uno en el que Rosell corre con una ventaja: tiene de su lado a Jorge Messi. El padre del genio, el administrador del mayor talento del planeta pelotero: el amigo del Tata. Ese que, aunque nadie lo crea, ahora es candidato firme a volverse el segundo Papa argentino del año por algo que comenzó como una amistad y al que en Cataluña nadie le cree.

Luis Enrique, el candidato casero
El candidato español –y tal vez el único que tomó fuerza junto a Martino– es Luis Enrique. El ex futbolista de Barcelona, sin embargo, sigue con su rutina de entrenamientos en el Celta de Vigo, donde prepara al equipo. En un momento, se había especulado con la opción de que Luis Enrique en el banco del Barsa era imposible, dado que un artículo del reglamento de la Real Federación Española dice que no se puede entrenar a dos equipos diferentes en una misma temporada. Sin embargo, el Celta todavía no presentó la ficha del técnico asturiano y, en consecuencia, ese impedimento no existe. Lo que sí es tema a tratar –en caso de que sea finalmente el elegido– es la rescisión del contrato y, para eso, se habla de unos 3 millones de euros.
No hay certezas de un alejamiento , sin embargo los hinchas se movilizaron en las redes sociales para pedir que se quede en el club con el hashtag #LuchoNoTeVayas".




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