2012-08-16 22:08 FC Barcelona Por: Administrador

El Joan Gamper no es lo que era



Y es algo lógico, teniendo en cuenta el panorama con el que se le presenta el partido al socio azulgrana. Un día antes, el equipo habrá debutado en casa ante la Real Sociedad en la Liga y tres días después volverá a pisar el césped del Camp Nou para enfrentarse, nada menos, que al Real Madrid en la ida de la Supercopa de España.

No hace falta que le expliquemos al lector que ante estos dos hechos, prácticamente nadie del primer equipo salvo Pinto, Villa, que aprovechará el encuentro para ir cogiendo ritmo y quizá algún "casi" descartado como Afellay, tendrá minutos. El supuesto partido de presentación del equipo será más bien una "pachanga" de presentación del Barça B, con algún aderezo mínimo de los mayores.



¿Qué hechos han llevado a esta situación? Principalmente, el carácter sofisticado y cada vez más técnico de las pretemporadas en el fútbol moderno. Las giras, los llamados 'Stages' de pretemporada en países exóticos o muy alejados de España para aislar a los jugadores y ganar un dinero que ni de lejos se conseguiría a través de los tradicionales trofeos veraniegos que se juegan en casa (el Gamper, el Teresa Herrera, el Carranza, etc.), y la creciente preocupación por parte de los cuerpos técnicos de no sobrecargar las piernas de los futbolistas durante el verano.

Ya no hay tiempo para trofeos. Las pretemporadas se planifican a uno o dos años vista y se firman contratos con equipos y con federaciones de fútbol de países extranjeros para acudir a ellos a realizar partidos de exhibición que expandan "la marca" del equipo, un concepto que hemos empezado a entender apenas hace diez años. Eventos tradicionales y festivos como el Gamper sufren las consecuencias.

Tal y como destaca hoy en un artículo el diario 'As', el Gamper empezó siendo un trofeo de mucho prestigio dentro de la temporada veraniega. Se creó como un cuadrangular en el que participaban muchos de los mejores equipos del momento y en el que los socios culés podían empezar a observar el nivel del equipo respecto a la temporada que estaba por venir. Las exigencias del calendario redujeron ese mini-torneo a un choque único a partir de 1997 (curiosamente, también ante la Sampdoria) y ahora, apenas se le encuentra una fecha decente al partido. Se prefiere pasar un mes en Estados Unidos o en China, jugando contra equipos de nombres impronunciables.



Unos hechos que han ido sucediendo al mismo tiempo que ha ido evolucionando el fútbol, de manera inexorable. Pero también triste. Este lunes el Barça se esforzará por intentar atraer al público a las gradas del Camp Nou con todo un repertorio de actividades programadas, pero, eso sí, hará pasar por caja a todos, sin excepción, algo que tampoco ayuda. Quizá deberíamos empezar a conservar nuestras tradiciones en vez de potenciar las de los demás.


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