2012-04-24 20:04 FC Barcelona Por: Administrador

Mou: piensa el ladrón que todos son de su condición



Debe ser que al luso le horroriza ganar la máxima competición europea enamorando al fútbol con un juego magnífico y sublime. Porque así se gestaron las conquistas de Roma y Wembley del FC Barcelona. Un equipo de leyenda que pasará a la historia y que mantiene en la actualidad la hegemonía mundial.

FC Porto, camino allanado hacia la final de Gelsenkirchen. El conjunto portugués ganó por 2 a 1 en la ida de octavos de final ante el Manchester United gracias, en parte, a la expulsión de Roy Keane y al perdón del colegiado Herbert Fandel a Ricardo Carvalho, que mereció ver la cartulina roja y perderse el encuentro de vuelta. Con este resultado favorable, los Dragones Azules se plantaron en el Teatro de los Sueños con la intención de sobrevivir.Pero… ¿de qué se queja Mourinho? A continuación, repasamos cómo ganó 'The Special One' sus conquistas europeas, todas ellas precedidas de graves errores arbitrales que condicionaron las eliminatorias. Con memoria selectiva, la 'barcelonitis' de José Mourinho no tiene límites y se olvida de los escandalosos robos de Old Trafford y del Estadio do Dragao, entre otros.



Un gol de Paul Scholes a la media hora de juego decantaba la eliminatoria a favor de los ingleses. El colegiado Valentin Ivanov, sin embargo, se erigió como protagonista al anular un gol por fuera de juego al propio centrocampista Paul Scholes cuando éste se encontraba en posición legal. Una diana que habría supuesto la eliminación del conjunto de Mourinho, pero un gol de Costinha en el último suspiro dio una clasificación milagrosa al Porto. Aquel día, no obstante, el técnico no se acordó del árbitro en ningún momento.

Es mi amigo. Más flagrante fue el pase ante el Deportivo de la Coruña en las semifinales de la máxima competición europea. El alemán Markus Merk expulsó a Jorge Andrade por un gesto con su compatriota Deco, por aquel entonces futbolista del Porto. Inexplicablemente, el leve puntapié de broma que dio el deportivista a su compañero fue tenido en cuenta como una agresión por el colegiado. "He is my friend, he is my friend", suplicaba el central ante la cartulina roja que enseñaba el árbitro. En la vuelta, ya en Riazor, Collina también dejó al conjunto gallego con diez hombres tras la expulsión de Naybet. Además, Mauro Silva, sancionado, no pudo jugar en un partido que decidió el Porto, cómo no, con un regalo desde el punto de penalti. "Dos expulsiones, Víctor lesionado, un penalti. Toda una estrategia que ha ido bien. Se quejaban del tema de los árbitros en la ida, pero a nosotros no nos han tratado con justicia. Nos han perjudicado más. Ellos lloraron, pero los perjudicados fuimos nosotros", señaló un contrariado Javier Irureta tras la eliminatoria.

Además, los 'bad boys' de Mourinho llegaban al choque con siete futbolistas apercibidos de sanción, pero curiosamente ninguno de ellos vio cartulina pese al juego agresivo y sucio que mostraron en el terreno de juego.
En el Inter, más de lo mismo. Tras el hurto de la Champions League de 2004, José Mourinho no se conformó y conquistó en las filas del Inter de Milán la Orejona en 2010 asaltando Stamford Bridge y el Camp Nou. Porque el entrenador portugués volvió a la que fue su casa para robar al Chelsea y privarles de cuatro penas máximas clarísimas. Fue una gran vergüenza que los derribos a Kalou e Ivanovic no fueran penalizados.



 

Lloriqueando aún por Stark, José Mourinho se felicitó en su día por la cuestionada labor de su compatriota Olegario Benquerença, que protagonizó un lamentable arbitraje en el Giuseppe Meazza en el partido de ida de las semifinales ante el Barça. Allí, el árbitro luso no solo no señaló un claro penalti sobre Dani Alves, sino que además amonestó al lateral brasileño por simular la caída. Además, el conjunto 'neroazzurri' logró su pase hacia la final del Santiago Bernabéu gracias a un tanto en fuera de juego de Diego Milito. El 3-1 del 'Príncipe' se produjo en clara posición incorrecta y debió ser anulado.

Vergüenza. Dado su cinismo, probablemente Mourinho desoiga a los críticos que conocen sus artimañas y desatienden a sus provocaciones. Su pésima actitud no engaña a nadie. Tal vez sí a un Florentino Pérez ansioso de gloria que acabará hundiéndose con el entrenador luso. En definitiva, tras la Champions de Wembley, Mourinho no se ha cansado de repetir un único y obsesivo mensaje: "Guardiola sabe cómo ganó sus dos últimas Champions". Y tú, traductor, ¿cómo obtuviste tus conquistas?


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