2015-02-07 17:02 Real Madrid Por: Administrador

El líder sufre un aparatoso y doloroso accidente (4-0)



Sergio Marco

Ni los más viejos del lugar recordaban un derbi tan desigualado a favor del Atlético. El equipo de Simeone ha salido a comerse al rival y el Real Madrid se ha limitado a intentar no dejarse comer. Sin más ambición que esa. Ni siquiera la sensible baja por lesión de Koke en el minuto 8 ha servido para disminuir el potencial atlético. Unos minutos después un error de Casillas permitía a Tiago poner al Atlético por delante y hundir al Real Madrid. Era un disparo hasta cierto punto inofensivo, pero Casillas, tapado por sus defensas, no ha acertado a deternlo y le ha pasado por debajo de su cuerpo.



Lejos de servir para despertar al Real Madrid, el gol de Tiago ha acabado por hundirlo. Los hombres de Simeone luchaban por cada pelota y los de Ancelotti no, se limitaban a confiar en imponer su técnica. Pero el de hoy no era un partido para técnicos. Había que arremangarse y muy pocos lo han hecho en este Real Madrid. El público coreaba el nombre de Casillas en tono sarcástico. Y en el minuto 17 llegaba el 2-0 en en error conjunto global del Madrid, que permitió la entrada de Siqueira hasta la cocina, mientras Carvajal, Nacho, Khedira y Bale miraban, centrando para atrás para que Saúl rematara de tijera. 17 minutos y el Atlético ya ganaba 2-0.

El Madrid estaba groggy y sin capacidad de reacción. Vulnerable en defensa, roto en el centro del campo e inofensivo delante. Nadie encontraba el camino para localizar a la BBC. Y Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo vagaban como almas en pena esperando balones que nunca llegaban.

Carvajal pedía disculpas a la afición por el espectáculo ofrecido. Y ha hecho bien. Hay que pedir disculpas porque no es de recibo que este equipo que marca más goles que nadie, que es capaz de inventar de la nada una ocasión de gol, hoy no ha disparado a puerta en todo el partido. Lo más aproximado que ha estado de marcar ha sido en un disparo de Illarra a diez minutos del final. Pero Moyá no ha tenido ningún trabajo bajo los tres palos. Y eso es inadmisible en el Real Madrid. Puede haber mala suerte, palos, mala puntería, desgracia... Pero nada de eso ha ocurrido, sencillamente porque el Madrid no ha creado peligro ni ha tirado a puerta.



Griezmann ha tenido en sus botas y en su cabeza el 3-0 en los primeros compases del segundo tiempo. Y se veía que iba a llegar, porque el Madrid no tenía la pelota y el Atlético, cuando la tenía, hacía daño. Ancelotti ha optado por intercambiar la posición de Cristiano y de Bale, buscando el factor sorpresa, pero la verdadera sorpresa ha llegado cuando en el minuto 66 Griezmann le ha robado la cartera a Varane, ha estado más atento y más listo y le ha ganado la posición para fusilar el 3-0. Entonces Ancelotti, que en el descanso dejó en la caseta a Khedira para poner en juego a Jesé, optó por sacar del campo a Isco para situar a Illarra. Y luego entraría Chicharito por Benzema. Nada cambió, salvo que al menos Illarra protagonizó el disparo más peligroso del Real Madrid - y único-, saliendo el balón fuera por poco.

Y mientras el Calderón hacía la ola, los jugadores del Atlético bailaban al primer toque a los del Real Madrid. A poco del final Jesé dejaba patente la impotencia del equipo blanco con un patadón absurdo sobre Miranda que acabó con tarjeta amarilla. Y llegó el 4-0 y el Calderón pidiendo una manita que no llegó. Pero el 4-0 ya hace daño. Carvajal pedía perdón. Esta afrenta sólo puede ser perdonada si sirve de escarmiento y como ejemplo de lo que no debe repetirse en lo que resta de temporada.

Y es que el Real Madrid puede estar bien, mal o regular, pero no puede fallar en la actitud. Y hoy ha fallado en una faceta que se da por supuesta en un futbolista del Real Madrid. A pesar de todos los pesares, el Real Madrid sigue siendo el líder de la competición. Se lo ha ganado a pulso. Ahora se trata que este 4-0 se convierta en un punto de inflexión, como sucedió tras el 4-2 de Anoeta y que se convierta en una simple anécdota de mal recuerdo. La afición madridista necesita que sus jugadores le demuestren en los próximos partidos que lo que esta tarde ha sucedido en el Calderón ha sido un accidente. Esto que hoy se ha visto en el Calderón no era el Real Madrid. Al menos no era reconocible. El Madrid es otra cosa.

Necesitamos que parezca un accidente. Sólo eso.


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