2013-10-30 23:10 Real Madrid Por: Administrador

El Madrid de Gareth Bale ya chuta (7-3)



Carlos Muñiz

Cristiano Ronaldo ajustó sus cuentas con Josep Blatter en el campo, que es donde le gusta hablar. Tres goles como tres soles. Gareth Bale cerró muchas bocas confirmando con dos goles y dos asistencias que su precio puede haberse quedado corto si mantiene el nivel mostrado hoy. Y, quizá lo más importante, el Real Madrid ha recuperado a Benzema. Lo necesitaba. Karim había bajado su rendimiento en los últimos partidos y llegó a ser abucheado por el Bernabéu. En los minutos que salió en el Camp Nou ya dio otra imagen. Y hoy, con dos goles y dos asistencias, ha confirmado que no sólo tiene calidad para jugar en este Real Madrid sino que puede destacar de entre la constelación de estrellas puestas a disposición de Ancelotti.



El madridismo se puede ir a dormir tranquilo. Hay equipo. Decían que Ancelotti era un técnico defensivo. Para muestra, un botón. Siete goles que pudieron haber sido tranquilamente diez o doce si la suerte hubiera acompañado un poco más a los delanteros blancos.

El partido venía marcado por la polémica de Blatter con Cristiano Ronaldo. Pero muy pronto se pudo ver que eso no pasaba de ser una mera anécdota ante el derroche de fútbol que estaba ofreciendo el Madrid desde el minuto uno. Y la gente, que acudió al Bernabéu dispuesta a cantar y a sumarse a otras proclamas, acabó hipnotizada por el fútbol excepcional que hoy se ha visto en el Bernabéu. Cierto que se han producido fallos defensivos que convendría subsanar de cara al futuro. Pero bienvenidos sean tres goles en contra en cada partido si el Madrid hace siete. El Madrid dio concesiones defensivas atrás porque hoy no tenía más obsesión que perforar la red de Beto. Un canto al espectáculo.

El primero llegó a los 13 minutos. Una gran jugada de Benzema que consuma Bale con un golazo por la escuadra. Era un gol histórico, el primero de Bale en el Bernabéu. 13 minutos después llegaría el segundo del galés en el lanzamiento de un golpe franco que rebotó en la barrera sevillista. Y a la media hora, un dudoso derribo a Isco en el límite del área fue interpretado como penalti por Teixeira Vitienes. Y Cristiano, como es tradición en él, no perdonó. Y aprovechó para hacer un gesto militar y marcial saludando a Blatter como si fuera un comandante dando novedades a su coronel. El portugués marcó dos goles más, pero ya no se acordó más del tipo de la FIFA. No valía perder el tiempo con el mediocre personaje cuando en el campo se estaba cociendo el mejor fútbol del planeta. Era cuestión de disfrutar con un Madrid estelar.



Pero aunque el partido parecía resuelto, el Sevilla se empeñço en demostrar que delante había un rival, y en el minuto 36 llegó el 3-1 a través de un rigurosísimo penalti señalado a Ramos sobre Figuerias que transformaría Rakitic. Fue un penalti parecido al de Mascherano a Cristiano en el Camp Nou, aunque no tan claro. Y dos minutos después pasábamos al 3-2 gracias a un gol de Bacca aprovechando una jugada de Vitolo por la banda de Arbeloa que valió al canterano blanco los abucheos del sector más exigente del Bernabéu.

Llegamos al descanso con el partido abierto. Pero Benzema se encargó de cerrarlo a los siete minutos de la reanudación finalizando una jugada iniciada por Cristiano y concluida por Bale. El francés era en ese momento el hombre más feliz del mundo y fue corriendo hasta Zidane para abrazarle y dedicárselo. Fue además un gol clave porque en la jugada previa Diego López estuvo providencial desbaratando un uno contra uno con Jairo. Es decir, que habíamos pasado de un posible 3-3 a un 4-2 tranquilizador que en el minuto 59 se convirtiría en 5-2 cuando Cristiano aprovechó un servicio de Bale para fusilar a Berto. De esta manera el delantero portugués igualaba a Puskas como goleador del Real Madrid con 156 goles.

El Sevilla, lejos de hundirse, respondió con un golazo de Rakitic por la escuadra de Diego López. Imparable. El espectáculo era de altísimo nivel porque el Sevilla demostraba que el Real Madrid no se las estaba viendo con un sparring sino con un rival que estaba dispuesto a vender cara su victoria.

Entonces Ancelotti pensó en el retorno de Xabi Alonso para aportar un toque de cordura a un partido que estaba absolutamente loco y que presentaba oportunidades claras continuamente en una y otra portería, hasta el punto de que Diego López se constituyera en una de las grandes estrellas del Real Madrid en el partido de hoy.

El 6-3 llegó a través de Cristiano Ronaldo a pase de Benzema. La respuesta del Sevilla llegó a través de Rakitic lanzando un penalti que Teixeira pitó a Cristiano de manera muy rigurosa por un contacto con Figueira que se produjo fuera del área y que, además, de ser falta de alguien era del sevillista, que fue quien contactó con la pierna del portugués. Pero el dato carecía de trascendencia porque Rakitic envió el balón a las nubes y dio alas al Madrid para buscar el 7-3, que llegó a través de un centro de Marcelo que Benzema, como un ariete de los de verdad, de los de antes, envió al fondo de la red de un testarazo impecable y certero.

7-3. Hagan juego. El Madrid salió preocupado del Camp Nou y preguntándose a qué juega. Si el juego del Madrid tiene que ser más de lo mismo de lo visto hoy, que no se pare el mundo y que siga todo igual. Jugando así seis puntos no son nada. Jugando así no hay objetivo que se le pueda resistir a este equipo. De fenómenos anda sobrado este Real Madrid, que de eso ya se ha encargado Florentino. Ahora sólo falta que los fenómenos jueguen siempre como hoy, como un equipo de verdad, Y esa es tarea de Ancelotti. Lo de hoy ha sido sencillamente un gozada. Un baño de madridismo que ni Blatter ni nadie puede amargar.


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