2012-10-10 16:10 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid intenta tapar con Song el Escándalo Modric



Al margen del precio (Modric, 35 millones - Song, 19 millones) existe una enorme diferencia entre el croata y el camerunés. Mientras Modric fue fichado como un centrocampista imprescindible para poner orden en el centro del campo desde la titularidad, se le vendió como un líder natural y se engañó al madridismo con las virtudes irreales de un futbolista correcto técnicamente, pero muy limitado físicamente; Alex Song llegó al FC Barcelona por un precio sensiblemente inferior y siempre en calidad de suplente.

Nadie lanzó las campanas al vuelo con Song, no fue portada de nada ni se vendió como la octava maravilla porque el Barça sólo buscaba en Song a un suplente de lujo. Eso es lo que fue a buscar, fondo de armario, y eso es lo que ha fichado, un suplente de Busquets que, cuando esté más acoplado, podrá también ocupar la plaza de central.



La gran diferencia entre ambos es que a Modric se le señaló como un megafichaje con plaza asegurada en la formación titular del Real Madrid. El pobre croata va camino de convertirse en un nuevo caso Coentrao, con el que coincide en el precio, 35 millones, y coincidirá también en que tampoco él será titular en el Real Madrid. Eso es lo que tiene toda la pinta de suceder con Modric. Si Mourinho no está contento con el desgaste físico de Özil, difícilmente va a quedar satisfecho con las carencias físicas del croata.

Pero el servilismo hacia la causa florentina de los medios más radicales y casposos en los que se sustenta el madridismo, como Defensa Central, han engañado a la masa social madridista, que había llegado a creerse a pies juntillas que el Madrid había contratado a un fenómeno. Engañar no está bien. Pero engañar a la afición propia es aún más feo. La realidad pone a cada uno en su sitio. A Modric en el banquillo y al Madrid a ocho puntos. Mientras tanto, Song se queda en el lugar para el que fue fichado: en el banquillo. De él dependerá que se gane la titularidad. En las mismas circunstancias llegó Mascherano y dos años después se ha convertido en titular indiscutible.

Quien diga que Modric llegó al Madrid para ser suplente y que Song aterrizó en el Barça para ser titular, miente e intoxica, dos virtudes habituales en determinados medios de comunicación al servicio de quien manda, lo que no necesariamente quiere decir al servicio de su club.



 

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