2015-03-10 22:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid llegará al clásico listo para llevarse otra manita



Joan Tubau

Clásico oportunísimo. Llega en el mejor momento. Con el Barça lanzado, batiendo todos los récords, a favor y en contra, y el Real Madrid en caída libre. Y en picado. Mal ante el Villarreal en el Bernabéu. Peor en la derrota de San Mamés. Y patético hoy ante una banda de juveniles que ha puesto al descubierto sus miserias. El pasado año el Madrid le metió seis goles en Alemania a los titulares de verdad del Schalke. A los que no han jugado hoy. Pero este Madrid no le gana a nadie. Está peor que nunca. La obra de Florentino Pérez se desmorona. El ser superior acaba de descubrir que no tiene entrenador. Acaba de descubrir que no tiene equipo. Y acaba de descubrir que sus figuras son de porcelana y se le han roto. Es su obra. Y su segundo ciclo puede acabar como el primero, cuando tuvo que salir en globo como un fracasado asumiendo su incapacidad para meter en vereda a los galáctivos.



Algo de eso vuelve a pasar. Es evidente que este Real Madrid, que jugaba como los ángeles hace tres meses, sufre un problema de actitud, de indolencia, de falta de compromiso. Algo pasa ahí dentro. No se ve en los jugadores ganas de triunfo. Florentino Pérez, que es el que manda, sabrá por qué. Sabrá lo que pasa ahí. Y él tiene que poner solución, porque suya es la responsabilidad de lo que hacen los empleados que ha contratado él. Este circo se ha creado  al gusto de sus caprichos y ahora le toca dar la cara y responder por sus propios errores. Aunque la corte de mariachis babosos ya se encargará de cargar las tintas sobre los jugadores y el entrenador para dejar al margen al ser superior. Cuanto más superior, mayor es la magnitud del descalabro. Y no dará la cara. Eso es cosa de valientes. Y al Barça le irá bien. Mejor que se alargue la agonía. Que se alargue diez días más por lo menos.

El día 22 el Real Madrid de Pérez, el Real Madrid de la vergüenza, el Real Madrid que da pena, visita el Camp Nou. El día 22 es una excelente ocasión para dejar pequeña la manita de Pep a Mourinho que nunca obtuvo respuesta. Es el día D para darle la estocada a la Liga y, sobre todo, al modelo de Pérez. Es el día ideal para ajustar cuentas en el campo. A base de goles. Y con Casillas de portero.

El día 22 puede ser apoteósico.




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