2011-12-03 20:12 Real Madrid Por: Administrador

El Madrid muestra sus credenciales antes del 'Clásico'



José Mourinho ya avisó en la previa del encuentro que el Sporting no sería un rival fácil. El conjunto asturiano intentó presentar batalla ante los blancos, pero el Real Madrid supo tirar de ese plan ‘b’ que hay que sacar ante un equipo encerrado atrás y que no deja espacios para el futbol combinativo al que nos tiene acostumbrados el equipo merengue en las últimas fechas.

La baja de Xabi Alonso obligaba a Mourinho a cambiar de estrategia y plantear un centro del campo más físico de lo habitual, con Khedira y Lass formando de pareja de mediocentros, y sin un jugador que impusiera la batuta de juego al conjunto merengue. Esta situación forzaba al técnico luso a optar por Coentrão en el lateral derecho en detrimento del francés, donde cumplió un buen papel, demostrando que es todo un todoterreno.



Por su parte, Manolo Preciado plantaba un esquema 4-1-4-1, con clara vocación defensiva. El técnico santanderino no quería sorpresas, conocedor del enorme potencial del Madrid arriba. Así, por momentos se pudo ver en el campo a un equipo rojiblanco replegado atrás que solo veía la contra como la única forma de jugarle al Madrid. Ni así pudo el Sporting.

Con un partido accidentado y trabado, el Madrid intentó en los primeros minutos jugar muy volcado en banda, intentando buscar esos espacios que el Sporting intentaba cerrar a toda costa. Pero por encima de los futbolsitas, se erigía otro protagonista, Iturralde González. El colegiado vasco demostró que su antimadridismo es tal que apenas pasaron diecisiete minutos hasta que el primer integrante merengue enfilaba la bocana de vestuarios. Rui Faria, segundo de a bordo de Mourinho, tenía que abandonar el banquillo por protestar, para a continuación mostrar una nueva amarilla a Callejón por levantarse del banquillo. Esperpéntico.

El partido no encontraba un sentido claro de juego. El Sporting no quería jugar, ni dejar jugar, hasta que en el minuto 34 apareció Di María para, tirando de pillería, robarle la cartera a Damián en banda izquierda, plantarse con una velocidad en el área asturiana, y, con un magnífico gesto, engañar a Juan Pablo y clavarla en la red.



Fue entonces cuando el Sporting intentó abrirse y buscar su gol, pero parecía imposible ante una defensa fiera que no dejó crear oportunidades de serio peligro a los rojiblancos. Esos espacios permitieron al conjunto madridista tener varias ocasiones antes del descanso, sobre todo una clara de Cristiano y Di María, pero el marcador ya no se movería.

La segunda mitad continuó por los derroteros de la primera. Un Madrid que intentaba por cualquier medio llegar a la meta rival, y un Sporting que se limitaba a achicar agua. Así, transcurrieron dieciocho minutos hasta que Di María, el mejor del encuentro, volvió a tirar de repertorio para brindar el segundo a Ronaldo, confirmándose como el mejor asistente de la liga, con nueve pases de gol en su haber.

El segundo gol blanco mató al Sporting, que pocos minutos después se quedaría con diez hombres por la expulsión de Eguren. Desde ese momento hasta el final, el partido se juegaba en territorio astur, con el Madrid volcado intentando sellar su superioridad. Esta no llegaría hasta el minuto 46, cuando Marcelo hacía justicia, y con un zurdazo dentro del área, clavaba el balón en la escuadra.

Esta contundente victoria merengue deja claro que los madridistas llegan plenos de garantías al ‘Clásico’ del próximo fin de semana, donde podrían ampliar su ventaja y dar un golpe de autoridad en el campeonato liguero.


Deja tu Comentario