2013-05-22 19:05 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid no puede pagar 100 millones ni por Neymar ni por nadie



Joan Tubau

A Florentino Pérez le debe gustar mucho el póker y marcarse faroles. Así hay que entender la supuesta oferta de cien millones de euros que dicen ha hecho llegar al Santos por Neymar. No es más que un farol. Ni el Real Madrid, ni ningún otro club español, está en condiciones de desembolsar esas cantidades. Otra cosa es que un jeque árabe o un magnate ruso se líe la manta a la cabeza y con su dinero esté dispuesto a pagar barbaridades. Pero ni el Real Madrid, ni el Barcelona y mucho menos el resto de clubs españoles están en condiciones de pagar esas fortunas. Por mucho que ingresen de los derechos televisivos y por mucho que aporten los patrocinadores. No salen los números. La actividad ordinaria del club no permite alegrías financieras semejantes.



Hasta ahora Florentino Pérez ha ido tirando de sus amigos del PP para camuflar su gestión a base de pelotazos y de préstamos canalizados a través de Bankia, el banco amigo antes Cajamadrid. Pero eso se ha acabado, los bancos ya no están para alegrías. Mientras la gente se está suicidando porque no puede hacer frente a sus hipotecas, no sería moralmente decente desviar el dinero que no se perdona al ciudadano de a pie para financiar los caprichos de un club de fútbol. Eso ocurría antes, pero ahora en las cuentas de resultados de las grandes entidades bancarias no hay espacio para el capítulo "caprichos de Florentino".

La época de los grandes fichajes se ha acabado. Entramos en otra etapa, ahora se trata de regatear, como está haciendo el Barcelona con Neymar. Lo de presentarse con el talonario en la mano y un cheque en blanco ya ni se lleva ni es conveniente. Por eso hay que poner en cuarentena la noticia de los 100 millones que ofrece el Madrid por Neymar. Incluso la de que podría pagar 90 por Bale.

¿De dónde saldrá el dinero? De Bankia ya no. El Madrid, y todos, deben empezar a acostumbrarse a vivir con lo que generan, como todo hijo de vecino. Y ninguna empresa, ni siquiera ACS, puede hipotecar su futuro invirtiendo el 20% de su prespuesto en un capricho.




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