2014-03-02 19:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid sale vivo del Calderón con otro atraco marca de la casa



Joan Tubau

Hasta tres penaltis, claros, clarísimos, se han visto hoy en el área del Real Madrid. El colegiado Delgado Ferreiro no ha visto ninguno. Así empata el Madrid, con la ayudita de cada domingo de la clase arbitral, siempre dispuesta a colaborar con la causa blanca para que no se enfade el jefe Florentino. Hoy Delgado Ferreiro se ha comido en la primera parte hasta tres penaltis en el área colchonera, le debía atormantar tanto la conciencia que, en la segunda, una mano de Godín, rechazando un libre directo de Cristiano Ronaldo no ha sido sancionada. No se atreveria. Se habría notado demasiado. Y, ya se sabe, tiene que parecer un accidente.



En el minuto 10 Sergio Ramos derriba con claridad dentro del área a Sergio Ramos. Delgado Ferreiro ni se ha enterado. La falta es clarísima. Ramos llega tarde y le derriba sin balón ya. Primera canallada contra el Atlético. Pero en el minuto 25 llega el segundo atraco: Coentrao agarra dentro del área a Raúl García y le derriba, pero el colegiado no se digna a pitar la falta. Este tipo de faltas sólo se pitan en España cuando el que las simula es Pepe, como ya sucedió en Elche. La jugada era idéntica. Y en el minuto 39 Pepe derriba a Godín dentro del área. Nada, está prohibido pitarle penaltis en contra al Real Madrid. Y más si el resultado está incierto, como era el caso de hoy.

Luego, en la segunda mitad, el árbitro no se ha atrevido a señalar penalti por un balón lanzado por Cristiano que ha rebotado en el brazo de Pepe. Habrá pensado que ya había hecho bastante por el Real Madrid. Al margen de los penaltis escamoetados al Atlético ha permitido la violencia barriobajera de Arbeloa y Xabi Alonso y ha dejado a Pepe ofrecer lo peor de su repertorio: violencia a lo bestia y sin miramientos, cuento y teatro del malo intentando engañar al árbitro hasta tres veces, y protestas, muchas protestas, una especialidad en la que Pepe sí es un crack mundial.

Una vez más, y ya van demasiadas, el Real Madrid ha recurrido al comodín del árbitro para perpretar un nuevo atraco que falsea la honestidad de una competición que está bajo sospecha por las constantes ayudas arbitrales al Real Madrid. Escandaloso e indignante. Y luego hablan de villarato. Será villarato blanco. Lo de hoy no tiene perdón. Y hay que entender que el Mono Burgos se pusiera de los nervios. El arbitraje fue una pura demostración de madridismo y de provocación al Atlético. Y Burgos picó.




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