2012-03-22 00:03 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid se asusta y el Barça ya tiene la Liga a tiro



"Ayer, ahora y siempre con el Barça en el corazón". Lo dijo Jose Mourinho en 1997 en el balcón de la Plaça Sant Jaume festejando la Recopa de Europa. Y ha cumplido su palabra. El barcelonismo nunca podrá agradecerle lo suficiente lo que está haciendo con el Real Madrid. Al margen de destruir la imagen de señorío que siempre caracterizó al club blanco, Mourinho parece trabajar para el Barcelona. Ayer, en El Madrigal, estuvo más preocupado por desquiciar a sus jugadores que por ganar el partido y logró transmitirles el nerviosismo suficiente como para que se comportaran como maleantes de barrio: unos agrediendo, otros insultando y otros ofendiendo. En eso ha convertido Mourinho al Real Madrid, en una banda de malos perdedores. En una máquina de generar rabietas y pataletas cuando los árbitros no pitan lo que ellos quieren que piten.

¿Y qué quería Mourinho que pitara el árbitro? Tiene difícil respuesta la pregunta, porque Paradas Romero ya permitió a Lass y Pepe seguir en el terreno de juego cuando debieron haber sido expulsados en la primera parte. Tampoco se atrevió el árbitro a señalar los dos penaltis flagrantes que se vieron en el área madridista, pero el árbitro es humano y se hartó de recibir humillaciones desde el banquillo (Rui Faria y Mourinho) y desde el terreno de juego (la gran mayoría de jugadores del Real Madrid).



Y aquí no hay más verdad que el canguelo hace efecto en el Real Madrid. Mourinho sabe que su equipo enfila la pendiente descendente porque físicamente ha quemado a sus jugadores exigiéndoles una primera vuelta memorable. El cagómetro se ha instalado en el vestuario blanco y antes que aceptar la realidad de las miserias de un equipo que va a menos mientras su perseguidor va a más, la táctica consiste en desviar la atención hacia los árbitros. Curiosmante el árbitro de ayer se comportó muy cortesmente con el Madrid mientras pudo. Pero Mourinho, además de ser una persona de dudosa moralidad y cuestionable educación, es también un mal entrenador. En el Madrigal, en lugar de poner orden y buscar salidas lógicas para apuntalar la victoria, jugó contra sus propios jugadores transmitiéndoles un desquiciamiento que dio alas a Senna para batir a Casillas a lo Cazorla. ¿Es culpa del árbitro eso también?

Queda muy feo en una institución como el Real Madrid que sus técnicos y sus jugadores deban de ser expulsados por no saber encajar un contratiempo. Queda fatal ver a los jugadores blancos emulando a Fernando Hierro con las caras crispadas, haciendo gestos e insultando al árbitro. El gran Madrid de la época de Di Stéfano también perdía partidos, pero no se recuerda que encajaran la derrota de esta manera tan antideportiva. Quizá es porque aquel Madrid ganaba mucho y éste de Mourinho no gana casi nada.

Ayer la tiranía de Mourinho impidió que nadie del Madrid hablara. Su rabieta no le permitía hablar a él, le prohibió a su fiel ayudante hacerlo en su lugar y cerró la boca a sus jugadores. Nadie habla. Como sucedió tras el 5-0 del Camp Nou. Es lo que tiene este Madrid, que cuando no gana no tiene quien dé la cara. Así de triste en un club con 500 millones de presupuesto. Se fue Valdano y ahora quien ofrece la versión oficial del club es el bufón a sueldo de Mourinho, Eladio Paramés, que ha vuelto a escribir en twitter una de sus bobadas jugando con el apellidos de Paradas Romero. El tal Paramés es un digno empleado de Mourinho. Son tal para cual. Uno paga y el otro cobra. Pero son iguales.



La caterva mediática al servicio del presidente Pérez hablará, hablará y hablará del árbitro, como si la culpa del ridículo del Madrid en Villarreal fuera del árbitro. Como si Paradas Romero fuera responsable del canguelo que se apoderó de Mourinho cuando decidió una alineación defensiva recurriendo al trivote de Alonso, Lass y Khedira en el centro del campo. Era la táctica de acojono. Del miedo escénico. A Mourinho le ha entrado el pánico, como suele sucederle en todos sus equipos en todas las segundas vueltas. Y juega al 1-0 o al  0-1. Y cuando se hila tan fino uno corre el riesgo de equivocarse, como sucedió ayer. Y cuando uno se equivoca tan gravemente perjudica a su club. No es momento de culpar a los árbitros de echar a perder una renta de 10 puntos. Es momento de los porqués, pero los porqués dirigidos a Mourinho. Que explique por qué perjudicó tanto al Madrid desde el banquillo. Lamentablemente, el entrenador mejor pagado del mundo ayer no estuvo a la altura ni durante el partido ni después. De un tipo al que le pagan 10 millones de euros anuales se espera que sea capaz de dar la cara por el club en los momentos difíciles. Esto también entra en su sueldo. Pero eso tampoco lo sabe hacer. Son muchas ya sus limitaciones y deficiencias como entrenador. Para ser "The Special One" está decepcionando más de la cuenta en su glorioso segundo año.

Y luego queda la imagen, la imagen de la histeria, del desquiciamiento. Y todo porque Mourinho pretende que a él le apliquen un reglamento diferente al de los demás. Y no. Si se denuncia a un jugador por decirle al árbitro que su decisión es premeditada, ¿qué hay que hacer con él, con Rui Faria, con Cristiano Ronaldo o con Pepe? Ahora tendremos la oportunidad de calibrar el grado de equidad y de justicia que adorna al Comité de Competición ante hechos en los que concurre la condición de reincidencia.

Resumiendo: el Barça ya no está a diez puntos. Está a seis. Es decir, que ganando al Real Madrid en el Camp Nou basta que los blancos pierdan un partido o empaten dos. Y eso, viendo el calendario que le espera al equipo blanco y el rendimiento que está ofreciendo en los últimos partidos, parece más que factible. Y por cierto, Messi sigue ahí, pichihi. Como debe ser. En Barcelona, con dos penaltis en contra señalados y tres penaltis a favor ignorados, se habla de fútbol y se disfruta de él. En el Madrid, con dos penaltis en contra no pitados, sólo se habla de "robar", "hijo de puta", "atraco"... ¿No habíamos quedado que estas cosas eran de equipos pequeños? ¿No habíamos quedado que en el Madrid no se hablaba de los árbitros? Pues eso. Ahora le toca a los barcelonistas hacer números para calcular cuándo será el Barça campeón.


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