2013-10-09 21:10 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid se lo ve venir y llora y patalea antes del clásico



Joan Tubau

Jose Mourinho ya no está en el Real Madrid, pero ha dejado huella. Sólo así pueden entenderse las lágrimas y el pataleo del sector periodístico afín a Florentino Pérez por el horario del clásico. Resulta que el Barcelona jugará el martes 22 en Milán ante el MIlan en partido correspondiente a la Champions League. El Real Madrid, por su parte, jugará el 23 miércoles en el Bernabéu frente a la Juventus en la misma competición.



Y se han puesto a llorar como magdalenas utilizando estrategias propias de Jose Mourinho porque el Barcelona tendrá 24 horas más de descanso para preparar el partido. Ya han encontrado excusa para lo que pueda pasar. Villarato, confabulación judeomasónica, el Madrid contra el mundo... Lo que no dicen es que mientras el Real Madrid se ahorra la paliza de un viaje en avión, el Barcelona tendrá un desgaste extra con los inconvenientes que supone un desplazamiento en avión de 726 kilómetros, inferior a los 980 kilómetros que separan Barcelona de Milán por carretera que el Barcelona tuvo que hacer en autocar cuando se enfrentó al Inter de Mourinho. Aunque de eso no se acuerda el ínclito y ventajista técnico portugués.

Es cierto que el Barcelona juega un día antes. Tan cierto como que el Real Madrid se ahorra el desgaste de un desplazamiento a Italia. A diferencia de lo que sucede en el entorno del presidente Pérez, nadie llorará en Barcelona por una simpleza como esta. Se palpan los nervios en la capital de España. El cagómetro se ha apoderado del entorno madridista, que parece vivir en un permanente canguelo. De momento ya han encontrado una excusa por si en el Camp Nou sucede lo que todo el mundo espera que suceda. El Barça va lanzado y cuenta sus partidos por victorias mientras el Madrid gana llorando a los modestos en el tiempo de prolongación y recurriendo a la manita arbitral. Si a eso le sumamos que Bale sigue desaparecido, que el globo Isco se desinfla, que el vacío que dejó Özil nadie es capaz de llenarlo y que Ancelotti no se aclara después de ocho jornadas, es normal que busquen un argumento "convincente" para cargarle el mochuelo de lo que se adivina puede ser una merienda de blancos.


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