2012-03-22 23:03 Real Madrid Por: Administrador

El Madrid sufrió el atraco del siglo



Si al Madrid le quedaba algo por vivir fue lo que sucedió este miércoles en el estadio de El Madrigal. La visita del equipo blanco al santuario del Villarreal acabó como el rosario de la Aurora y Paradas Romero como el centro de todo un plan auspiciado para que la Liga quede viva. Lo de este colegiado del colegio andaluz de árbitros quedará sellado a fuego y tendrán que ser sus jefes los que investiguen que le pasó por la cabeza para intentar erigirse él en el protagonista de un encuentro en el que el fútbol brilló por su ausencia.

Desde los primeros minutos el trencilla estaba dispuesto a ser él el que tomará la voz cantante en el partido. Más atento de los banquillos que del propio juego, Paradas Romero se convirtió en un actor de cuarta invitado a una película hollywoodiense. Cuatro minutos y Lass ya tenía amarilla. El esperpento acababa de empezar y no iba a acabar bien para los intereses blancos.



El tétrico espectáculo continúo en el minuto 19, ¿amarilla para Marco Rubén o para Senna? El colegiado del encuentro apuntó la amonestación para el hispano-brasileño, el cual se encontraba bastante lejos de la jugada, y cuando un árbitros muestra una cartulina debe de llamar al orden al jugador y hacerle ver su decisión a las claras, algo que en ningún momento hizo Paradas Romero. Las cámaras en cambio muestran como el principal sospechoso de recibir la tarjeta fue Marco Rubén, para lo cual el lió ya estaba montado.

El encuentro continuaba, y la gran atrocidad que desencadenó todo fue la amarilla en las postrimerías de la primera mitad a Pepe, ya que según el árbitro este “simuló una agresión del adversario”, cuando las imágenes muestran como el portugués recibe un golpe en la boca por parte de un contrario, hecho que le ocasionó una herida en la boca al zaguero blanco como este mostró al árbitro de la contienda. Pero antes de esa contienda hubo otra, la agresión de Bruno a Callejón en la frontal del área. Pisotón que quedó impune y que dejó lesionado al jugador granadino del Real Madrid. El partido se calentaba y solo había un protagonista Paradas Romero.

El ambiente se caldeaba y si en el primer tiempo el colegiado fue protagonista en parte del encuentro, en el segundo tiempo asumió el rol de actor principal. Estaba claro que quería ser el centro de atención, y acabó consiguiendo su premio. La primera gran decisión contraproducente de este segundo periodo llegó en el minuto 53. Rui Faria era expulsado del banquillo blanco. El ayudante de Mourinho recibía una tarjeta por, según informa el acta, “hacer observaciones” a una de las decisiones del árbitro. Es cierto, Rui Faria aplaudía, pero no a Paradas, sino a Cristiano. Los allí presentes lo tuvieron claro, pero Paradas quería los focos de las cámaras. Lo estaba consiguiendo. Él era el protagonista y no el fútbol.



Un minuto más tarde, otra de las grandes polémicas del encuentro está servida. Marco Rubén veía una nueva cartulina amarilla. El estadio enmudecía, parecía que el argentino debería de abandonar el campo, pero este, sorprendentemente, no lo hizo. La primera cartulina del encuentro no era para él, según Paradas, que en el acta reflejó el nombre de Senna en lugar del de Rubén. Esperpéntico.

Se veía venir lo peor, pero parecía que el gol de Cristiano tranquilizaría los ánimos. Lejos de la realidad esto no sucedió. Paradas Romero quería más minutos de gloria, estaba predestinado para ello. El árbitro malagueño señalaba falta al borde del área del Real Madrid por una falta inexistente de Altintop (el turco toca claramente balón). Bien, Paradas la volvía a liar, y ya no solo por la falta, sino por los gestos en la misma. El colegiado tiene el brazo levantado, y como según apunta el reglamento de la FIFA, “El árbitro indicará un tiro libre indirecto levantando el brazo en alto por encima de su cabeza”. Nuevo lío, la falta era indirecta y Senna la coló en la red. Estaba claro, Paradas no sabía qué hacía en el césped.

El esperpento continuaba. Si la primera expulsión de Mourinho en España fue auspiciada por este árbitro andaluz, la última también. Minuto 82 y el técnico luso enfilaba la bocana de vestuarios por “hacer observaciones” a una de las decisiones del trencilla, según apunta el acta. Las imágenes muestran como tras el gol de Senna Mourinho da ánimos a los suyos para echar el resto y buscar la remontada, pero el árbitro no opinó lo mismo. Cartulina y a la calle. Pero si echamos la vista atrás, solo unas semanas, Paradas Romero también arbitro un polémico Osasuna-Barcelona en territorio pamplonica. Allí Guardiola y Xavi si pudieron agarrar y someter a sus ayudantes, ningunear sus decisiones y acabar el partido. El doble rasero está servido.

Los nervios se veían en los jugadores blancos, que tenían asumido el rol de Paradas. Sergio Ramos también se iba a los vestuarios por una falta idéntica a la de Musacchio de la primera mitad sobre Pepe, la que acabó con amarilla para el portugués. Özil exteriorizó sus sentimientos con unos tímidos aplausos. A la calle. Para el árbitro aquello era “mofa”.

El Madrid ya no sabía si continuar en el césped o salir corriendo de El Madrigal. Paradas había destruido su fútbol con un arbitraje nefasto que tenía la clara misión de ser protagonista. Habíamos sido espectadores del mayor atraco del último siglo.


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