2012-09-24 21:09 Real Madrid Por: Administrador

El Madrid ve la luz fuera de casa (0-2)



El esperpéntico apagón y posterior lío en torno al aplazamiento provocado anoche podía haber amenazado con convertir el encuentro en una quimera, en uno de esos choques que se acaban complicando no tanto por las acometidas del rival, sino por la pesadez generada en la cabeza de los protagonistas. El resultado final del producto fue un partido sin el calor del buen fútbol, pero iluminado (a la segunda, sí) por un Rayo valiente y combativo y un Madrid enfundado en el traje de faena.

Salió el equipo de Mourinho al césped pensando en que no podía volver a perder puntos en la Liga. El día de retraso no descentró a los futbolistas, que sin desplegar su mejor fútbol supieron ser resolutivos. De esa forma acometió los primeros minutos el equipo blanco, queriendo dominar el balón para evitar una salida a toque de corneta del Rayo y posibles problemas nada más empezar como en Sevilla. Le duró ocho minutos. Para entonces, Pepe había podido marcar en una buena falta lanzada por Di María en la que ningún hombre del Rayo estuvo pendiente de su marca.



Ese primer error defensivo marcaría lo que fue todo el partido para los locales, valientes en ataque pero demasiado condescendientes en defensa. Regaló tantos balones a su rival el equipo de Paco Jémez que pese a que dispuso de fases del encuentro en las que llegó a rondar la portería de Casillas, ni supo apretar de forma decisiva en los metros finales, ni dio la sensación de poder ganar el partido concediendo tanto atrás. 

El que no estuvo dispuesto a conceder nada desde el inicio fue Fernández Borbalán, que a los veinte minutos ya había amonestado a Essien y Arbeloa. Demasiado castigo para un comienzo sin sobresaltos. Y justo cuando el Rayo había dispuesto de dos faltas peligrosas a su favor y conseguía atrincherar al Madrid atrás, Marcelo se sacó un taconazo de espuela a la contra para iniciar una de esas carreras verticales de manual: Balón a Cristiano, éste a Di María, centro al punto de penalti y gol. Benzema, más sólo que la una, sólo tuvo que empujarla.

A partir de ahí, el Madrid se vino arriba y gozó de más oportunidades para marcar. Di María pudo hacerlo en el 19' con un disparo de rosca desde la derecha que se marchó por poco; Cristiano probó a Rubén poco después y Modric pudo estrenarse como goleador blanco en el 24'. Superó a todo aquel que se le puso por delante, pero delante de Rubén, exhausto, disparó al muñeco.



Quizá fue tan sencillo después del gol llegar al área del Rayo que pensó el Madrid que el segundo llegaría por inercia... o quizá simplemente se desconectó, pero los diez minutos de vendaval, detuvo el asedio. El Rayo se quitó la cuerda de alrededor del cuello y contestó con violencia. Tanta que a punto estuvo de empatar. Lo evitó Casillas sacándose de encima un cabezazo a bocajarro de Delibasic y después Xabi, sacando con el pecho el disparo posterior de Labaka. Fue la más clara del partido para los de Vallecas. Amat volvió a rematar después sobre la meta de Iker y la desconexión se confirmó. Aún hubo tiempo de que Benzema pudiera marcar antes del descanso debido a la incomparecencia de la defensa local, pero en general el equipo solicitaba de forma clara el intermedio.

La segunda parte fue aburrida, insulsa y de control del juego y del resultado por parte del Madrid. Noticia que debe ser entendida como buena, no obstante, por el lector, pues es de reseñar que disfrutar de un encuentro sin agobios, especialmente fuera de casa, no había sido algo habitual hasta ahora en lo que llevamos de temporada. El Madrid, pese al ladrillo de partido que construyó, supo manejar los tiempos con inteligencia y en todo momento supo que apretando tendría la sentencia.

Pese a ello, Arbeloa se encargó de meter la bola en el estómago al madridismo y el cabreo en el cuerpo a Mourinho cediendo un balón a Delibasic delante de Casillas que al balcánico le dio hasta miedo controlar por lo claro que era. Ahí estuvo el empate. Fuera de eso, el Rayo fue perdiendo fuelle y vigor y por momentos dio la sensación de que todo acabaría tal como estaba. Hasta que en el 68' Amat hizo mano clara dentro del área y el colegiado señaló penalti. Cristiano Ronaldo, al que la grada le recordó durante todo el partido que está triste, engañó a Rubén y cerró el puño con gesto de rabia. Celebración a medias. 0-2 y a otra cosa.

Aún pudo cerrar el partido el '7' minutos después, pero incomprensiblemente estrelló el balón en el poste a puerta vacía tras un regalo de Higuaín. El letargo era generalizado en jugadores y aficionados. Entraron Özil, el 'Pipita' y Khedira por Modric, Benzema y Di María y ninguno mejoró al anterior. Mención aparte la de Mesut, que demuestra una baja forma alarmante en cada partido que juega. Se le anuló precisamente un tanto al '10' casi al final del choque por fuera de juego inexistente y, en general, el Madrid pudo haber marcado más tantos a la contra en los últimos minutos, pero el encuentro estaba cerrado. Primera victoria lejos de casa en Liga. Con luz... pero sin brillo.


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