2012-11-24 23:11 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid vuelve a recibir trato de favor de los árbitros



Es verdad, el árbitro se equivocó indicando un fuera de juego inexistente de Benzema en un pase en profundidad de Modric. Sin embargo, pese al error, no puede hablarse de gol anulado. El árbitro pitó mucho antes de que el francés disparara a puerta. También es cierto que hubo una mano de Nosa dentro del área en los últimos segundos de partido. Pero hubo otras cosas, muchas, que beneficiaron al Real Madrid y perjudicaron al Betis. La balanza se inclina descaradamente a favor del Real Madrid.

Mediado el primer tiempo del Betis-Real Madrid, Mourinho entiende que Beñat ha simulado una falta y mientras éste está en e suelo se levanta y se dirige al cuarto árbitro con cara de malas pulgas denunciando a Beñat y exigiendo castigo para él. Por supuesto, ni el cuarto árbitro ni el colegiado entienden que sus protestas deban ser merecedoras de sanción.



Poco después unas manos claras de Khedira no reciben la sanción que marca el reglamento, tarjeta amarilla. Nada raro en el Madrid después de ver el penalti de Coentrao que quedó sin sanción la semana pasada. Estas cosas -las tarjetas por tocar el balón con la mano- las reservan los árbitros para cuando es un jugador del Barcelona incurre en la infracción. Entonces no se cuestiona si existe voluntariedad. Es mano, tarjeta y, a ser posible, expulsión. No hay más que hablar.

A continuación el árbitro invalida una jugada del Real Madrid por entender que se había producido un fuera de juego. Benzema no lo oye,  sigue con la jugada y dispara a puerta. No lo ha oído. Por tanto, no hay sanción. Cuando es Messi el que sigue una jugada que ya está parada por el árbitro, se lleva la tarjeta. Así consigue el Madrid ser el rey del juego limpio.

Termina la primera mitad. Los jugadores se retiran al vestuario y Sergio Ramos aprovecha para acercarse al árbitro y pegarle una bronca descomunal. ¿Por qué? Por supuesto, Gil Manzano traga y no se atreve a sacarle una tarjeta. Si llega a ser Tito Vilanova, hubiera sido expulsado de inmediato.



Tras el descanso, Kaká le clava la bota en la cara a Ángel. Por supuesto, no hay tarjeta para el brasileño.

Luka Modric se lleva un balón claramente con la mano y no hay tarjeta. Aunque, eso sí, Adrián, el portero del Betis, es amonestado con la cartulina amarilla por perder tiempo.

Benzema marca en el minuto 54 en posición correcta, pero el disparo se produce mucho después de que el árbitro invalidara la jugada equivocadamente.

Entrada alevosa de Pepe a Agra con la intención de hacer daño. Primero despeja y luego le clava el codo en la espalda con mala fe. Es una agresión clara y diáfana, pero el árbitro sólo le enseña la amarilla a quien presume de ser "Don Limpio".

Un empujón de Coentrao a Agra queda sin la correspondiente amonestación. Es del Real Madrid, claro.

Rubén Castro se queda solo ante Casillas y sale el colegiado Gil Manzano al rescate del Madrid. Le debía remorder la conciencia por haberlo perjudicado en el gol de Benzema y aprovechó la ocasión para compensar.

Ramos golpea sin contemplaciones  a Jorge Molina, que era el último jugador del Betis. Nada. Ramos tiene licencia para hacer cuanto le venga en gana en el campo, que para eso juega en el equipo más deportivo de la Liga.

Acto seguido, como el árbitro le deja hacer, Sergio Ramos agrede a un rival. Ahora sí, ya no le queda más remedio al árbitro que enseñarle la amarilla... que tenía que haber sido roja.

Poco después se produce un agarrón de Cañas a Coentrao y aquí sí que no hay dudas, tarjeta para Cañas. Igual que la de Beñat, que agarra a Modric y recibe el castigo correspondiente, el mismo que no recibe Coentrao por agredir a Agra. Le agarra, le empuja y le hace caer. En la jugada sale sangrando Coentrao. Lo que no sale es castigado por el árbitro.

Después de ver la amarilla Sergio Ramos le da un manotazo en la cara a un contrario. Por supuesto, al árbitro ni se le pasa por la cabeza la posibilidad de expulsarle.

Callejón derriba a Rubén Castro. Estábamos en los últimos minutos y el árbitro no se atreve ni a pitar falta.

Ya en periodo de prolongación Ramos simula un penati en el área y Gil Manzano tampoco se atreve a expulsarlo por faltas reiteradas.

Una mano del Betis dentro del área no es señalada por Gil Manzano.


Deja tu Comentario