2012-02-04 09:02 Real Madrid Por: Administrador

El madridismo quiere el alirón en el Camp Nou



En esta segunda vuelta, de la que ya llevamos un partido disputado, el Real Madrid tiene que jugar nueve partidos en casa  (Levante, Racing, Espanyol, Málaga, Real Sociedad, Valencia, Sporting de Gijón, Sevilla y Mallorca) y nueve fuera (Getafe, Rayo Vallecano, Betis, Villarreal, Osasuna, Atlético de Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Granada). En el vestuario ya piensan en el reto que supone superar las próximas cinco próximas fechas del campeonato doméstico, de donde el conjunto merengue no saldrá de la Comunidad Madrid para disputar sus encuentro, jugando tres en casa, y los otros dos en Getafe y Vallecas.

Los cálculos son claros, solo faltan 13 jornadas para el próximo clásico entre los eternos rivales,  y si por algún casual los barcelonistas volviesen a dejarse por el camino otros tres puntos y el Madrid no perdiese comba, la diferencia se situaría en 10 puntos, los necesarios para sí se gana en el Camp Nou proclamarse campeón de liga. La distancia se situaría en 13 puntos, seis más de los actuales, y con cuatro jornadas por delante sería imposible que el Barcelona alcanzase a los blancos.  Ese es el sueño del madridismo, el cual no es complicado, ya que si el Barça ha perdido siete puntos en veinte encuentros puede hacer lo mismo en los próximos, y más comprobando el bajón físico que ha dado el equipo de Guardiola.



El Madrid está concentrado. No quiere cantar victoria antes de tiempo, pero el vestuario también sabe que está en sus manos ser campeones de liga. Ellos ganaran o perderán este título. No habrá otra. La ventaja de siete puntos debe ser una renta suficiente para no lapidar los sueños de volver a ser los números uno.

Madrid y Barcelona tienen un calendario aparentemente similar, ya que ambos disputarán, de los dieciocho encuentros que quedan, cinco en las mismas condiciones. Recibirán a la Real, Sporting y Valencia; y visitaran dos campos complicados como el Vicente Calderón y el Reyno de Navarra. En ese sentido el choque de trenes está asegurado. El calendario es complicado para ambos, no hay rivales sencillos, pero el Real Madrid sueña con el pasillo en el Camp Nou, algo que algunos tildarán de descabellado, pero que está ahí, y las posibilidades no son tan remotas. Como ya apuntamos en Madrid-Barcelona, para que estos ocurran, el conjunto blanco tiene que ser campeón a falta de cinco jornadas de liga, es decir, debería aumentar a dieciséis su renta antes de la visita al santuario culé. Un auténtico morbazo ver al Real Madrid desfilar entre los aplausos de los jugadores rivales en su propio estadio, y con José Mourinho al frente.

Está claro que esta liga tiene tintes blancos. La ventaja de siete puntos a día de hoy parece insalvable, ya que es muy difícil lapidar esos puntos, y más sabiendo el estado de forma y anímico de los jugadores blancos, que van lanzados. Está en su mano. Solo falta poner la fecha en el calendario en la que el Real Madrid será campeón.




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