2015-04-15 22:04 FC Barcelona Por: Administrador

El mejor Barça asalta el Parque de los Príncipes (1-3)



El PSG salió al campo con el objetivo de dejarle la pelota al Barça, algo que en otros tiempo sería un suicidio absoluto y que posteriormente se ha vuelto a demostrar como una decisión errónea. El Barça, por su parte, salía con la lección aprendida de la segunda parte de Sevilla y ha tratado de dominar sin querer sufrir en defensa. El equipo se ha mostrado bien plantado en el campo y ha comenzao a madurar las jugadas con una templanza impropia en el equipo en los últimos tiempos.

En el minuto 4 un balón a la banda izquierda dejaba sólo a Jordi Alba que, en pugna con Thiago Silva, caía dentro del área tras entrar en contacto con el brasileño. El árbitro se lavó las manos y no vio nada punible. Pero gracias al replay se podía ver como Silva impactaba con el lateral zurdo y provocaba un penalti no pitado.



Con el Barça dominando, el PSG quería salir a la contra y en la primera jugada que tuvo a punto estuvo de salirle bien. Una buena combinación entre Maxwel y Matuidi en la banda izquierda daba con un centro de este último al argentino Javier Pastore, que es más de elaborar el pastel que de comerlo, como demostró tras errar un chut a bote pronto. Primer susto en el cuerpo para el FC Barcelona que no se amilanaría en ningún momento. La orquesta blaugrana comenzaba a afinar y esperaba la actuación de sus tres tenores con ansia.

El primero en coger la batuta fue Neymar Jr, muy activo en el primer tiempo y una auténtica pesadilla para Van der Wiel. El brasileño combinaba con Messi y eso siempre es peligroso. Primero fue Jordi Alba el que recibió una pelota tras una pared entre estos dos, pero el esférico se fue a saque de puerta. Posteriomente sería el tercer tenor, Luis Suárez, el que entraría en juego para darle un buen pase a Messi en la frontal del área donde el argentino controlaría y clavaría su disparo en el poste de Sirigu. Primer gran aviso de un Barça que se parecía al de la primera parte de Sevilla pero mucho más sosegado y sin prisas tontas.

Con todos los instrumentos ya afinados llegó la jugada del gol. Sergio Busquets volvía a ser Sergio Busquets y recuperaba un balón imposible en la banda izquierda, cerca del mediocampo. Rápidamente vio a Iniesta y le dio pelota, el manchego recibió el pase como un tesoro y se lo cedió a un Leo Messi desbocado. El argentino se cruzó la frontal de la defensa parisina en un santiamén y le cedió a la izquierda para que Neymar, que también volvía a ser Neymar, conectase un disparo de auténtico Killer y pusiese el primero en el marcador. Los mejores volvían y con muchas ganas.



Era el minuto 18 y al PSG ya se le habían ido los planes al garete. El Barça siguió a lo suyo ante un rival desdibujado y Neymar y Luis Suárez probaron fortuna sin suerte. Tras media hora, los franceses decidieron despertar y en un contragolpe dieron el segundo susto del partido a un Barça donde su jefecito volvía a ser todo un jefazo. Javier Mascherano cortaba desde el suelo un pase de Cavani a Pastore que habría dejado al argentino completamente solo. Sensacional intervención del central, que después volvería a desbaratar otra acción del delantero uruguayo.

A falta de tres minutos para acabar el primer tiempo la dureza de los franceses comenzaba a aflorar tras una entrada muy dura de Cabaye a Andrés Iniesta que le ha llevado la tarjeta amarilla para el galo. Poco más ha sucedido en el primer tiempo hasta el silbato del colegiado que enviaba a todos a vestuarios.

El PSG salió en la segunda mitad con ganas de meter el miedo en el cuerpo pero tras cinco minutos el Barça se hizo nuevamente con el control de todo. La mala noticia llegó cuando Iniesta recibió una pelota sin mucho peligro en tres cuartos campos cerca del área parisina. Encimado por Pastore, Andrés se lesionaba en la zona lumbar y tenía que irse del campo en camilla. Xavi Hernández era el elegido para sustituir al manchego y dar aún más control al conjunto azulgrana.

Con el director de orquesta ya en el campo, no faltaba nada para que el concierto fuera un auténtico éxito. El rival lo ponía fácil entregando el tempo del partido y sólo saliendo a la contra. Muy previsibles los franceses que con la entrada de Lucas Moura en el minuto 68 se quitaron del todo la careta.  Laurent Blanc lo apostaba todo al rojo, en este caso el contraataque, pero en la ruleta salía el negro.

Y es que al poco de la sustitución, llegaría el solo de Luis Suárez. Tras un pase que no olía a gol de Martín Montoya en la banda derecha, el charrúa demostró todo lo que tiene: lucha, entrega, calidad y gol. Primero le tiró un caño a David Luiz, luego recortó a Marquinhos para después superar a Maxwell y batir por bajo a Sirigu. El público a los pies de un uruguayo que sólo podía sonreír y recibir las felicitaciones de sus compañeros. Una oda al buen gusto futbolístico la del de Salto.

Tras el tanto el Barça siguió dominando y Luis Enrique dio entrada a Jeremy Mathieu por Ivan Rakitic. Mascherano subía al centro del campo para darle más contundencia al equipo y tapar los huecos creados por los tres de arriba, que ahora sólo tenían que dedicarse a jugar a futbol. A falta de 10 minutos el partido se rompía y los jugadores del Paris Saint Germain parecía almas en pena caminando por el Parque de los Príncipes.

Y ante esto, Luis Suárez no quería dejar pasar la ocasión para sentenciar la eliminatoria. El delantero recibía en el medio y de espaldas, jugaba con Mascherano y el argentino se la devolvía rápidamente a la espalda de Marquinhos. Suárez sólo tenía ante él la presencia de un David Luiz que volvía a comerse otro caño. Ante Sirigu, el nueve del barça la clavaba en la escuadra para volver a poner en pie al público que sacaba los pañuelos. Otra muestra más de todo lo que ofrece un delantero del que el Barça adolecía desde la salida de Samuel Eto’o.

Con todo decidido una acción sin mucho peligro de Van der Wiel acabó con un autogol de Mathieu en la portería de Ter Stegen. Un gol que no hacía justicia para nada pero que significaba que el Barça afrontaría la vuelta con más tensión. Tras esto, el Barça le puso el punto y final al partido y a una eliminatoria que salvo una desgracia mayúscula ya está solventada. Las semifinales ya están muy cerca para un Barça superior que esta noche han jugado más como una orquesta bien conjuntada que un grupo de solistas.


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