2012-02-27 00:02 FC Barcelona Por: Administrador

El Messi más genial desequilibra con un gol de maestría (1-2)



La Liga es blanca  por decreto. El Barcelona debe de hacer esfuerzos sobrehumanos para ganar un partido, mientras que el Madrid, con la ley del mínimo esfuerzo y la inestimable actuación de los arbitros, sospechosos habituales, se basta para llevarse los encuentros. No importa que el rival, en este caso el Rayo, juegue mejor y supere al Madrid en todos los aspectos. Los puntos, por decretazo, son para los Mourinho.

El Barça ofreció su mejor repertorio. Nunca  perdió la cara al partido ni tampoco cuando Falcao, un número uno en el área según Guardiola, logró el empate. El Atlético igualó al comienzo de la segunda mitad, pero los jugadores azulgrana reaccionaron de forma valiente y decidida. Y el más listo fue Messi. No dejó pasar la oportunidad de lanzar una falta cuando nadie se lo esperaba y el balón entró por la escuadra de Courtois.



Un gol fundamental que daba la merecida victoria a los hombres de Pep. Y si el Barça tuvo a Messi como hombre más genial en los instantes complicados, cuando los rojiblancos apretaban más en al final de partido, apareció Valdés. Ese "portero malo", en palabras de un delirante Maradona. Víctor salvó el partido y con sus actuaciones certificó el triunfo del Barcelona.

Un excepcional partido de los azulgrana. Dominio absoluto y abrumador que en ocasiones llegó al 83% de posesión. Los jugadores de Barcelona movieron con paciencia hasta que llegó el gol de Alves. Una jugada trabajada por un Messi desequilibrante que cedió a Cesc para que éste centrase desde la izquierda y Alves rematase sin oposición.

Es la gran diferencia respecto al Madrid. Un fútbol rácano, sucio, llevado a límite por Pepe y compañía que cuentan con una permisividad arbitral nunca vista hasta la fecha. Seguramente el equipo de Mourinho ganará la Liga, pero la impronta que habrá dejado será la más lamentable posible.



 

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Fútbol frente marrullerías

Contra el Rayo, un nuevo escándalo. Fernández Borbalán fue el jugador blanco número doce. No ha pitó un penalti favorable a los franjirrojos, perdonó la expulsión a Ramos y Pepe y como guinda echó injustamente a Michu. No faltó tampoco el show de los guiñoles de Mou. Por tercera vez esta temporada el ayudante Rui Faria terminó expulsado. Su constante reincidencia tendría que inhabilitarle para seguir apareciendo en el banquillo del Madrid.

El Barça debe demostrar su superioridad sobre el campo ante todos los rivales. Otros tienen suficiente con un gol de carambola y la habitual manita arbitral para llevarse de forma injusta los tres puntos.

Pérez Lasa, en cambio, empleó el ‘jueguen, jueguen’ para permitir la dureza y violencia de los jugadores atléticos. El técnico Simeone ha impregnado su carácter al equipo y el árbitro en ningún momento puso límites a las acciones fuera del reglamento.

Si en cambio se mostró puntilloso con Messi, a quien anuló un gol por supuestas manos del argentino y que le costó una discutible cartulina amarilla, la quinta, que le obligará a perderse el próximo partido contra el Sporting. Sorprendente que ninguna se ellas haya sido por faltas (tres por manos, una por protestar y una por simular la falta). Todo lo contrario que Pepe, quien vio también la quinta, aunque su historial de reparto de patadas a diestro y siniestro parece interminable, a pesar de haber visto sólo cinco amarillas.


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