2011-03-08 16:03 Real Madrid Por: Administrador

El oportunista de Calderón vuelve a hablar



Como suele ser recurrente en los últimos tiempos, el ex presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, ha vuelto a aparecer en la escena pública para defender su buena gestión en el club blanco y para despotricar sobre Florentino Pérez. Más fácil hubiese sido que Calderón no se  hubiese de dicar a amañar asambleas en vez de ver ahora fantasmas donde no los hay...

Durante la campaña que le llevó a la presidencia del Real Madrid, Calderón prometió por activa y por pasiva los fichajes de Robben, Cesc y Kaká, llegando sólo a conseguir al holandés. Ahora, el ex mandatario blanco dice que si no fichó al astro brasileño fue por los informes sobre su estado físico.  "Nada nos hubiera hecho más ilusión, que haber podido incorporar a Kaká a nuestro proyecto cuando ganamos las elecciones en julio de 2006, año en que el jugador estaba en su plenitud. La realidad es que, por varias razones, no pudimos cumplir en aquel momento con nuestro objetivo. Posteriormente, en los veranos de 2007 y 2008 e, incluso en el mercado de invierno de la temporada 2008-2009, nos ofrecieron al jugador, pero Mijatovic me convenció de que había que asumir el coste de la promesa incumplida por que las condiciones del jugador no hacían aconsejable su contratación. Según me dijo ya no era el mismo. Al parecer era conocido por todos los profesionales del fútbol que sufría una serie de dolencias y problemas físicos que hacían presagiar un futuro nada alentador", asegura en su página web.



Si con eso fuera poco, Calderón asegura además que la única intención de Florentino Pérez con el fichaje de Kaká fue la de hacerle daño, como si ahora se realizasen fichajes en contra de antiguos presidente olvidados por suerte por la afición: Llegó Pérez y en uno de sus habituales arrebatos de soberbia, para satisfacer su vanidad y arrogancia, y sobre todo y ante todo, “para hacer daño a otro”, especialidad en la que es un maestro consumado, decidió, en contra de la opinión del cuerpo técnico, que el Real Madrid tenía que gastar 125 millones de euros, (20.798 millones de pesetas) 65 millones por el traspaso y otros 60 millones más por la ficha anual durante los años de vigencia del contrato suscrito con el jugador. Para ser feliz necesita sentirse todopoderoso y tenía que demostrar que lo que su antecesor no había sido capaz de lograr, él lo podía conseguir en cuanto se lo propusiera. Para ello no le importó la opinión desfavorable de los que paga una fortuna por asesorarle, Valdano incluido, que se enteró de la decisión por los medios de comunicación, y se lanzó a su contratación sin reparar en el precio y en todos los informes sobre los problemas físicos y las lesiones que había sufrido el jugador la temporada anterior. Para desgracia de la economía del Club que preside enfrente estaba Adriano Galliani, una de los más listos y hábiles que he conocido en el mundo del fútbol”.


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