2013-02-13 16:02 FC Barcelona Por: Administrador

El País propone correr un tupido velo sobre Laporta



Ramón Besa realiza hoy un alegato cruyffista y laportista en El País alarmado por la aparición de Josep Lluís Núñez, alineado con Rosell, en el escenario tragicómico blaugrana. La sombra de Núñez es alargada y sigue generando alergías y pánicos a partes iguales. Uno de los alarmados -son muchos- es Ramon Besa, que explica hoy en El País: "La versión más auténtica del nuñismo ha reaparecido, sin necesidad de caretas ni intermediarios, justo después de la condena del laportismo y del exilio del cruyffismo. Ya no se sabe ni siquiera donde para Cruyff, ni falta que le hace a muchos. Ahora le toca salir a Núñez, agasajado en el homenaje a Casaus, organizado por la junta de Rosell. Hay una necesidad vital de reivindicar la obra de Núñez como compensación al legado de Cruyff". Núñez lleva 13 años callado y sus contadas apariciones públicas apenas han generado ruido. De él molesta hasta saber que respira. Johan Cruyff lleva 40 años moviendo la cola en el barcelonismo, para bien y para mal, con licencia para sentar cátedra con su catecismo barato de bolsillo que siguen al pie de la lertra sus fanáticos creyentes. Es hora que en el Barça se haga algo sin necesidad de reclamar su bendición. Le ha llegado la edad de la jubilación y su época de gurú ya ha pasado en el Barça, el Ajax y el Chivas. Los tiempos van ahora en otra dirección, la que marca Guardiola, y suena a retroceso que a estas alturas se tenga que obtener su autorización para validar cualquier decisión en el Barça. ¿Tan mal estamos que necesitamos del dedo de Cruyff para que nos indique el camino?

"El nuñismo ha vivido mucho tiempo en el anonimato, sepultado por el dream team y por Guardiola, ninguneado por el cruyffismo, y ahora reclama su cuota de protagonismo en el éxito. Ya se sabe del carácter cainita del club. Ni siquiera Messi ha reducido la fractura. Ayer, aunque sea por casualidad, en Barcelona formaban Rosell, Núñez y Cardoner —nieto de Casaus—, mientras que en Nueva York estaban Laporta, Guardiola, Vilanova y Zubizarreta". Núñez ha vivido en el anonimato porque así lo ha decidido él. No se pueden airear sepulturas y ninguneos de unos sobre otros a la vez que se denuncia el carácter cainita del club. ¿Por qué hay que sepultar y ningunear para que triunfe la razón? ¿A quién le interesa que el Barça sea así?



"Rosell no abona el institucionalismo sino que con actos como el de homenajear a Casaus sin la complicidad de Cruyff favorece el sectarismo o la confrontación por no decir el ajuste de cuentas como hacía Laporta". Es sencillamente esperpéntico que Rosell necesite la complicidad de Cruyff para organizar lo que le dé la gana. El sometimiento al mesías Johan sí que roza el sectarismo patológico. ¿Podrá algún día funcionar el Barcelona sin necesidad de pedirle a Cruyff permiso simplemente para seguir existiendo? La pleitesía de un sector mediático a este caballero que hizo las américas en Catalunya antes de fracasar en México roza los límites del código deontológico

"Ahora que el equipo va como la seda, queda un problema de club por resolver, y la solución no es fácil. La justicia ha dictaminado que Laporta deberá pagar una factura de Gaspart firmada por Rosell con el visto bueno de Soriano. Así de sencillas y de complejas resultan las cosas en el Barça. La determinación de Laporta, y si se quiere el despilfarro, penaliza más que el desgobierno y via crucis de Gaspart. Messi difícilmente sería el mejor jugador del mundo si antes no hubiera comparecido Ronaldinho de la misma manera que Rosell no habría alcanzado la presidencia sin mediar Laporta y Laporta sin reinar Gaspart". Efectivamente, el sentido común aconseja que el despilfarro obsceno de Laporta penalice más que la ineptitud de Gaspart. Uno sabía lo que hacía. El otro no daba para más. La ignorancia no es eximente, pero el conocimiento sobrado de Laporta sí es agravante. Él siempre fue consciente de todo lo que hizo. De todo. Laporta tiene muchos defectos, pero el de la insuficiencia intelectural no figura entre ellos. Su problema es que se pasó de listo y ahora no puede pretender irse de rositas. La vida es así de injusta para todos. Para él también.

"Nunca más se supo de las muchas comisiones cobradas y de los fichajes inflados y, en cambio, ahora se piden avales a exdirectivos que ni siquiera estaban en la junta cuando las noches de Laporta en Luz de Gas. La capitalización del triunfo, y la sucesión del presidente, abonó un conflicto de egos que todavía no se ha cerrado. A diferencia del elefant blau, que atacó a Núñez a cara descubierta, Rosell utilizó a socios intermedios para fomentar la moción de censura (Oriol Giralt) y después la demanda de los avales (Vicenç Pla) contra Laporta. Una táctica muy nuñista, apoyada en la trama judicial y la legalidad, más que en la ética, insensible a las presiones de figuras del club como Guardiola, o del gobierno de la Generalitat, cercanas a la familia Pujol". Era responsabilidad de Joan Laporta que el socio supiera de comisiones cobradas y fichajes infiltrados. Fue su gran promesa electoral, junto a su otra mentira indigna, la de Beckham. Él sabrá por qué no se atrevió a cumplir su palabra levantando alfombras. Lo que no puede pretender es que los demás no las levanten porque a él en su momento no le interesó hacerlo. E insisto, él sabrá por qué. Las confabulaciones judeomasónicas que supuestamente se han tramado después contra Laporta recuerdan al polémico vídeo de las hienas TV3. Puede ser muy desafortunado, pero las tarascadas que se ven son reales. No se las ha inventado TV3. En esto, lo mismo. Es posible que a Laporta le hayan tendido una y varias trampas, pero en todas ha caído él solito con comportamientos de los que no puede sentirse orgulloso. Y sorprende mucho que Ramon Besa hable de tácticas nuñistas o tramas judiciales reclamando ética. ¿La ética de los directivos espiados, la de la comisión por la venta del Mallorca, la de los pelotazos y las fiestas en Uzbekistán, la de los viajes a Estados Unidos para montar un equipo fantasma, la del jet privado, la del champán francés rociado por la cabeza, la de los calzoncillos en El Prat, la de las entradas de París, la de la novia enchufada o la del cuñado desconocido? ¿Se puede reclamar la independencia de Catalunya a la vez que se enaltece la memoria del caudillo de las Españas? ¿Esa es la ética que defiende Ramon Besa? ¿Son mejores estas tácticas que las nuñistas? Lo dicho, acabemos con los ismos y vamos a dejar de remar con una pala mientras con la otra repartimos palazos a los del ismo contrario. Y rememos todos en la misma dirección, la del "Barça triomfant", "Primer el Barça" o "El Barça somos todos". Las tres sirven. La de Núñez, la de Laporta y la de Rosell.

"La revancha, manifiesta en la acción de responsabilidad emprendida por la directiva, se impone sobre cualquier pacto. La legitimidad avala a Rosell: ¡Que pague Laporta su propio triunfo! La grandeza, en cambio, invitaba a tomar un camino diferente y de más consenso. Han cambiado las tornas: hoy habla Núñez, no se sabe dónde está Cruyff y Guardiola ha decidido entrenar al Bayern de Múnich". Pues que disfrute Cruyff de la vida, esté donde esté, que le vaya muy bien a Guardiola en Múnich, y mejor todavía al Barça sin dependencias externas de nadie. Es hora de pasar página y de desterrar del diccionario blaugrana palabras como "revancha". Eso sí que sería sinónimo de grandeza. Seamos grandes.



Sin acritud, por supuesto.


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