2013-05-02 10:05 FC Barcelona Por: Administrador

El 'plan ahorro' deja al Barça sin Champions



Marc Güell

Lo pidió Guardiola y lo reiteró después Vilanova: este Barcelona necesitaba y necesita refuerzos de garantías en defensa. Pero no llegaron.



La planificación realizada el pasado verano con Josep Maria Bartomeu, vicepresidente deportivo, Andoni Zubizarreta, director técnico i Sandro Rosell a los mandos está sacando los colores a los que apostaron por el recorte. “La preocupación de esta Junta era el aval. La prioridad era no tener que rascarse el bolsillo el próximo año. La premisa era clara: el dinero en el banco antes que en el campo. Y reservar todo lo posible para traer al capricho del presidente: Neymar”, asegura una fuente de la ejecutiva a Madrid-Barcelona.com.

La llegada de Song (19 millones de euros) y Jordi Alba (14) no ha solucionado las carencias de un Barcelona que ha visto como Puyol se borraba en el tramo final de la temporada (“Carles acabó harto de los comentarios de algunos directivos que ponían en duda sus estado físico y señalaban su vida personal y que  precipitaron su paso por el quirófano”, afirma la misma voz) y como Piqué alternaba partidos correctos y preocupantes; como Alves. Mascherano (30 años en junio) no ha podido con las exigencias de una temporada cargada de encuentros y caía lesionado en el tramo definitivo, y la lucha de Abidal ha sido otra.

 



Un colador atrás

Alba no se ha mostrado como un lateral determinante en defensa, Bartra ha demostrado estar aún verde para asumir los galones en el eje de la defensa y Song ha evidenciado no ser una opción como central. Además, la reconversión de Busquets a tareas defensivas no ha funcionado como en temporadas anteriores. El fondo de armario es y ha sido inexistente, y las opciones del cuerpo técnico para virar dinámicas y encontrar soluciones a lesiones y al bajo estado de forma de algunos efectivos, ninguno.

“Cuando Vilanova pidió un central de garantías, tipo Thiago Silva, un directivo  dijo: ¿Este se cree que es Guardiola?”, apunta un miembro de la dirección, que añade: “Rosell quiere hacer su Barça pero siempre ha tenido muy claro que antes debería dejar morir este y está claro que va camino de lograrlo”.  

Argumentos, todos, que han dejado las vergüenzas defensivas a la vista de la mayoría. Y es que el Barça encajó en la primera vuelta de esta Liga 20 goles, siete más que en la peor primera vuelta de Guardiola. En el campeonato doméstico la fragilidad defensiva no se ha ido traduciendo en resultados negativos porque los blaugrana han sido capaces, la mayoría de las veces, de lograr un tanto más que el rival y encadenar victoria tras victoria. Una realidad que sí ha pasado factura en la Copa  y en la Champions, donde cada gol recibido ha sido un lastre insalvable.

Este Barça suma ya los mismos 35 goles encajados en la Liga que en toda la temporada 2008-2009, cuando aún faltan por disputarse cinco jornadas. En la Champions la cosa ha ido peor: los de Vilanova han recibido 14 goles que han penalizado al equipo hasta apearlo de la competición. El tiempo ha dado la razón a los que avisaban de que lo que servía para la Liga no sería suficiente en las competiciones a cara o cruz.

Un Barcelona que está firmando los peores registros defensivos de estos años. El mejor promedio de goles encajados de las últimas cinco temporadas se logró el curso 2010-2011, con un total de 39 tantos en 62 partidos (0,62). Esta temporada, a falta de disputarse seis encuentros de Liga, la media supera ya el gol por partido, 65 en 55. Los números totales son contundentes, el Barça ha recibido diez goles más (65) que el peor de los últimos cinco años, el primero de Pep y Tito en el banquillo (55).

Los datos reflejan son aún más preocupantes si se tiene en cuenta que el once de Tito sólo han mantenido la portería a cero en 16 de los 55 partidos disputados hasta la fecha. Una realidad que se ha minimizado en la Liga, pero que ha sido determinante en Europa, donde cada gol penaliza. 


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