2011-06-14 13:06 FC Barcelona Por: Administrador

El presidente invisible cumple un año



En su toma de posesión prometió "estar a la altura" del cargo y "hacer de la transparencia informativa una cosa normal", pero se olvidó de explicar que no sería él el encargado de dar cuenta a los socios de todo lo que sucede en un club de la repercusión mediática del Barcelona.

Ni siquiera cuando el técnico del Real Madrid, Jose Mourinho, denunció que el Barça contaba con el favor de la UEFA en la Liga de Campeones o cuando la COPE acusó al equipo de Pep Guardiola de doparse citando fuentes del Real Madrid salió Rosell a defender con contundencia la institución que representa.



Al presidente se le ha acusado de exhibir demasiada tibieza en cuestiones que no son precisamente baladí, en guardar demasiado las formas ante su amigo Florentino Pérez y en llevar una política de comunicación de bajo perfil poco beneficiosa para la entidad azulgrana.

El propio Guardiola, el portavoz de la junta, Toni Freixa, o el vicepresidente económico, Xavier Faus, se han visto obligados a dar la cara en asuntos de cierta trascendencia institucional cuando debía haber sido Rosell como máxima autoridad del club quien lo hiciera.

De hecho, en este primer año, el presidente solo ha 'patinado' una vez por exceso: cuando en el marco de un acto solidario apostó varios kilos de alimentos para los más necesitados a que el Barça ganaría 5-0 al Real Madrid en la final de Copa.



Que Sandro Rosell no iba a ser un presidente de marcada personalidad y de los que siempre toman partido ya se vio en la asamblea extraordinaria del club en la que se aprobaron las cuentas de la famosa 'due dilligence' y se decidió ejercer un acción de responsabilidad contra Laporta y la anterior junta directiva por las perdidas del último ejercicio. A la hora de votar aquella decisión sin precedentes, Rosell lo hizo en blanco.

Sin en la parcela institucional, ha estado literalmente ausente -tampoco ha aparecido en la mayoría de los desplazamientos del primer equipo- en materia económica se le debe reconocer a Rosell el mérito de firmar, en su primer año y en plena crisis mundial, un suculento acuerdo de patrocinio con Qatar Fundation.

Más allá de disquisiciones éticas sobre el papel que la fundación qatarí desempeña en Oriente Medio, cabe destacar que este contrato de patrocinio, por el que el FC Barcelona cobrará 165 millones de euros en cinco temporadas, es el más importante que ha firmado nunca un club de fútbol.

El dinero de Qatar Fundation se antoja fundamental para seguir invirtiendo en un proyecto futbolístico de éxito mundial (este año el Barça ha conseguido otro triplete histórico con la Supercopa de España, la Liga española y la Liga de Campeones) y enjugar la deuda de la entidad, que con Rosell ha pasado de 431 millones de euros a 364 millones, pese a que el club ha generado este ejercicio un déficit de 21 millones, tal como estaba previsto.

Los recortes económicos que la nueva junta directiva azulgrana ha acometido en todas las parcelas del club ha sido otro de los signos de identidad del Barça de Sandro Rosell.

Esa línea de austeridad económica ha llevado al FC Barcelona ha disminuir un 5 por ciento -en los próximos cinco años- el presupuesto de las secciones profesionales, pese a los éxitos deportivos de las mismas.

El baloncesto, el balonmano y el fútbol sala han vuelto a dominar la mayoría de competiciones y solo el hockey patines ha entrado en una decadencia que ha provocado la salida del equipo de Ferran Pujalte y Quim Pauls, entrenador y secretario técnico respectivamente.

Aún así, las secciones profesionales son deficitarias, así que la junta de Rosell ha decidido reducir el coste de las mismas, además de desmantelar la sección de béisbol y circunscribir la participación del resto de secciones amateur a los campeonatos que se disputen en Cataluña.

El presidente ha encontrado una gran oposición a esta última decisión e incluso sus rivales en las urnas durante las pasadas elecciones (Agustí Benedito, Marc Ingla y Jaume Ferrer) le han enviado una carta abierta recordándole que uno de los signos de identidad del Barça es su carácter polideportivo y pidiéndole que reconsidere su postura.

Tras esta primera temporada en el cargo, Sandro Rosell afronta nuevos retos para la próxima, entre ellos, la de mejorar la ambientación del Camp Nou con la creación de una grada joven ubicada en el gol norte y con capacidad para 1.400 aficionados que se pondrá en marcha en breve.

La remodelación del estadio y la construcción del nuevo Palau Blaugrana, que deben ir de la mano de una reordenación del entorno de Les Corts que será conocido como 'Espai Barça' son sus proyectos a largo plazo. EFE

 

 

 


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