2014-04-30 18:04 Real Madrid Por: Administrador

El Real Madrid da un golpe de estado en el fútbol



Carlos Muñiz

Las convincentes victorias del Real Madrid sobre el Barcelona en la final de Copa y sobre Pep Guardiola, en Madrid y en Munich, con manita incluida, confirman el fin del ciclo del sobeo absurdo e inútil del balón y que se impone el fútbol rápido, vertiginoso, profundo y sin florituras. El juego que practica el Real Madrid, muy alejado de las prácticas barrocas que emplea el Barcelona y todo lo que cuelga de él, incluido Pep Guardiola, es el futuro. El Madrid ha ejecutado un golpe de estado brutal e impone la dictadura en Europa de su fútbol espectacular.



Alemania cuestiona a Guardiola porque a los alemanes no les gusta ese fútbol sin vida, sin profundidad, sin magia. Alemania, Europa y el mundo han quedado impresionadon ante la demostración de poderío del Real Madrid en su duelo con el Bayern Múnich. Se trataba de un duelo de titanes que, a la hora de la verdad, ha quedado reducido a una lucha desigual entre un equipo que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo y otro que especula, especula y especula esperando el fallo del rival para encontrar el camino del gol. El problema es que cuando el rival no falla -la defensa del Madrid está inmensa- no hay forma humana de intentarlo.

Guardiola ha presumido durante muchos años de sistema como si él hubiera inventado el fútbol. Y lo ha justificado con títulos. Bien, ganar la Bundesliga cuando uno se dedica a fichar lo mejor del mundo y a quitarle a sus rivales locales a sus mejores jugadores, no parece una tarea complicada. La Bundesliga es la Liga más aburrida del mundo. El Bayern se proclamó campeón en marzo y le saca 19 puntos al segundo, el Borussia Dortmund. Los títulos en Alemania, pues, carecen de valor si hablamos del Bayern Múnich. Y sus títulos con el Barça tienen también una explicación que no está basada en el sistema sino en la presencia de la mejor versión de Messi acompañado de jugadores como Xavi e Iniesta, que con tres, cuatro y cinco años menos se salían. Ahí estaba el secreto del Pep Team. En los jugadores que Guardiola se encontró puestos cuando llegó.

Siendo entrenador del Barcelona y ganando todos los títulos habidos y por haber, Guardiola afrontó muchos partidos parecidos al de ayer. Sin encontrar soluciones para penetrar por entre la muralla defensiva rival. Pero allí estaba la mejor versión de Messi para solucionarlo con un aporte de talento individual o con una pared diabólica con Xavi o Iniesta. Entre los tres, más un Puyol inmenso que heredó de la época de Van Gaal, y un Valdés determinante, Guardiola cimentó sus éxitos y su leyenda.



Pero le ha pasado lo mismo que a Johan Cruyff, que pensó que su Dream Team ganaba porque él estaba en el banquillo. Echó a los buenos, se rodeó de hijos, yernos y amiguetes para jugar en las posiciones que antes ocuparon Zubizarreta, Koeman, Romario, Laudrup o Stoichkov, y el Barça se fue a pique hasta que le echaron. Guardiola ha retomado la filosofía Cruyff y se ha creído que los triunfos del Barça eran sus triunfos y ha aterrizado en el Bayern -¡incautos!- convencido de que su varita mágica iba a funcionar igual que en el Barça. Pero en el Bayern no está el mejor Messi ni los mejores Iniesta y Xavi. Y ha pasado lo que tenía que pasar. Suficiente para ganar en Alemania, insuficiente para imponerse a equipos superiores como el Real Madrid.

Dice Guardiola que el Madrid es un equipo de atletas. Cierto. Son atletas con un talento futbolístico superlativo. Son atletas que imponen su superioridad física a los demás y que no pierden el tiempo pasándose el balón atendiendo a absurdas teorías del fútbol. La apuesta por el pasecito corto murió en Mestalla y ayer en el Allianz Arena. El fútbol es un deporte colectivo que enfrenta a 22 futbolistas y gana el equipo que consigue más goles. Se puede aspirar a la victoria dando 600 pasecitos. Pero también  pueden ser suficientes tres pases largos, inteligentes y con sentido.

Carlo Ancelotti, sin ruido mediático, sin propagadores de su doctrina, ha demostrado ser más inteligente que Pep. Ha adaptado sus ideas a los jugadores que tiene y el éxito le sonríe. Pep ha querido convertir a un equipo que fue el mejor de Europa tirando de músculo en una compañía de bailarines de salón virtuosos del rondo, y así le ha ido.

El trono del fútbol cambia de inquilino. El ciclo del Real Madrid ha dado comienzo. Y debe rubricarse con La Décima, que tiene que ser una obsesión pasajera, porque muy pronto estaremos hablando de La Undécima y de la Duodécima. Esto no ha hecho más que empezar.

Descanse el paz el fútbol aburrido. ¡Viva el fútbol divertido del Real Madrid!


Deja tu Comentario