2011-08-15 00:08 Real Madrid Por: Administrador

El Real Madrid empata ante el árbitro y el Barça



 

Duelo de titanes en el Santiago Bernabéu. Y en pleno mes de agosto. El feudo blanco vistió sus mejores galas para recibir al supuesto SuperBarça. Pep Guardiola dejó en el banco a piezas importantes como Xavi, Busquets o Pedro para así dar entrada a Thiago y el flamante fichaje Alexis Sánchez. Plaza mayor para el chileno. Messi, de diez, llevó el peligro en el eje atacante en compañía del Guaje Villa. 



Por su parte, José Mourinho plantó un once sin novedades en el terreno de juego para llevarse la ida de la Supercopa de España. De esta manera, el técnico portugués apostó por Di María y Cristiano en bandas, mientras que Özil ejerció de enganche. Karim Benzema, el 'killer' blanco. Coentrao, Varane y Callejón tuvieron que esperar para gustarse ante un Bernabéu que promete grandes tardes de fútbol esta temporada. Kaká también aguardó su oportunidad.

En los primeros compares del partido, ambos equipos se mostraron imprecisos y titubeantes, aunque con una intensidad que no recordaba precisamente a un encuentro de pretemporada. La rivalidad se sentía y el imperioso conjunto blanco se crecía mostrándose mejor plantado en el terreno de juego. Se achicaban los catalanes.

¡Y cómo apretaba el ciclón madridista! Karim Benzema rozó el primer tanto de la noche con un cabezazo mordido, pero Valdés, atento, despejó a córner. Se palpaba el gol de los locales. El esquema táctico del míster luso surtía efecto y noqueaba al Barça, que no supo encontrarse ante la insultante superioridad de los de la Capital. Chapeau José. Fue entonces cuando llegó el merecido premio. Karim Benzema, muy activo en punta de ataque, recibió escorado en banda y encaró con descaro. Amago por aquí, amago por allá, asistencia sublime para Özil y el germano no perdonó. Se instalaba la locura, se caía el estadio.



A partir de entonces, dominio y más dominio. Y es que se cumplía la media hora de juego y los discipulos de Mourinho no dejaron de morder. Menuda intensidad, quemaba el cuero en los pies del Pep Team. Pero, como no, la ayuda no tardaría en llegar. El colegiado se tragó unas manos de Abidal en el interior del área para, acto seguido, amonestar al batallador Khedira y completar una gran chapuza. 

El despropósito general llegó con la inmerecida igualada de los visitantes. David Villa abrió ángulo, fusiló desde fuera del área y Casillas no pudo hacer nada para alcanzar la parábola del asturiano. Tan imparable como injusta. Benzema tuvo dos oportunidades antes del descanso, pero en ambas ocasiones tardó en armar el disparo. Al final, Messi aprovechó el único error de la zaga blanca para adelantar al conjunto de Pep Guardiola. Descanso y desconcierto. El segundo tiempo dictaría sentencia.

En la reanudación, los blancos apretaron de nuevo. No había otra. Entretanto, Messi exageraba un ligero toque de Marcelo y mostraba su faceta más teatral. No obstante, el Barça sí se mostraba más cómodo en el tendido ante el cansancio de los jugadores del Real Madrid. Mourinho debía mover ficha y no tardó en hacerlo dando entrada a Coentrao. A los pocos segundos de la sustitución, el luchador Benzema cazó un rechazo en el interior del área pequeña y cedió generosamente para que Xabi Alonso colocara el balón en el fondo de las mallas. Empate en el luminoso.

A partir de entonces, el choque se abrió y aparecieron los roces. La tensión. El delantero francés pudo dar la vuelta a la contienda con un cabezazo tras un magistral lanzamiento de falta, pero el balón se paseó a escasos centímetros de la línea de gol. El Real Madrid volvía a mostrarse autoritario. 

Llegó el carrusel de cambios y ambos entrenadores parecían retarse tácticamente. Xavi y Callejón, a escena. La guerra estaba servida. Mourinho, claramente victorioso, vio como el obús de falta de CR7 se perdía lamiendo la cruceta, mientras que el propio jugador luso, en un remate acrobático, se encontró con Víctor Valdés. El asedio del Real Madrid no cesó y Benzema desaprovechó un centro milimétrico de Mesut Özil. El goleador galo, con la pólvora mojada.

Sin tiempo para reaccionar, Cristiano se desesperaba errando ocasión tras ocasión. Menuda máquina. El partido se rompió y Messi, intentando emular al crack portugués, probó fortuna con un disparo de falta. A pocos minutos del final, de nuevo el árbitro echó una mano al barcelonimo. Qué novedad. Pena máxima clarísima de Víctor Valdés sobre Cristiano Ronaldo, pero Teixeira Vitienes se desentendió inexplicablemente de la acción.

Al final, tablas en el luminoso. El Camp Nou decidirá el Supercampeón. En definitiva, buen inicio de campaña de un Real Madrid prometedor. Agárrense fuerte porque el equipo de José Mourinho promete emociones fuertes. 


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