2013-11-28 14:11 Real Madrid Por: Administrador

El Real Madrid estaba en deuda con Arbeloa



Carlos Muñiz

Cuando Arbeloa defiende los colores de su club, lo hace el cien por cien. Porque ante todo él es madridista. Nació como futbolista vestido de blanco y siente los colores que lleva. Y los defiende a capa y espada, en el terreno de juego y fuera de él.



El madridismo, en cambio, no ha sido justo con él. El Bernabéu no le perdona una y en diversas ocasiones ha sido abucheado por los aficionados. Pero anoche se reconcilió con los suyos con una actuación portentosa. Metió un gol, dio otro, provocó un penalti que no se pitó y aún pudo marcar otro gol. En ausencia de Cristiano, él tiró del equipo como habitualmente suele hacer el portugués y revirtió su juego, que en la primera mitad fue anodino, en un auténtico festival que sirvió para arrollar a los turcos en la segunda parte

Anoche manifestaba a Canal Plus: "Contra el Sevilla la gente me pitó y ya di las gracias a los que me apoyaron entonces y a los que creyeron que jugué mal. Este público sabe mucho. Cuando lo haces bien también sabe recompensarlo".

Así es Arbeloa, que entendió que había que ponerse al lado de Mourinho cuando arreciaban los palos contra él, aún a costa de ganarse la incomprensión de algún compañero como Casillas. Desde fuera se le ha intentado desprestigiar porque no le perdonan que denunciara el comportamiento antideportivo que tuvo Leo Messi con él y su mujer en el parking del Bernabéu en la última visita azulgrana al Bernabéu. O los piques que ha tenido con Gerard Piqué. De hecho, en la encuesta realizada por Madrid-Barcelona entre los aficionados barcelonistas salió como el futbolista más odiado de la plantilla del Madrid por los seguidores culés.



A Arbeloa le importa poco que le maltraten fuera del Real Madrid, pero necesitaba recuperar el apoyo de los suyos y ayer el público madridista le demostró que está con él.


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