2013-04-04 01:04 Real Madrid Por: Administrador

El Real Madrid sí demuestra que no depende de Cristiano (3-0)



Decía Fatih Terim en la previa del encuentro que el plan de su equipo pretendía ser el mismo que en su ámbito doméstico: Tener el balón, mimarlo y aprovechar los espacios que el Real Madrid pudiera dejar. Lo visto sobre el césped confirma esa propuesta por el toque. El conjunto otomano pretendió jugarle al Madrid de tú a tú en el Bernabéu. Quitarle la pelota y marearle hasta lograr encontrar un hueco hacia la portería de Diego López. 

El problema es que existe una enorme diferencia de potencial humano entre ambos equipos. Y si a ello añadimos el serio encuentro de los blancos atrás, de nuevo con un Raphael Varane ejerciendo de Mariscal de Campo, el resultado fue un caldo de cultivo perfecto para las estampidas locales.



El Galatasaray tuvo más el balón por momentos, pero las ocasiones desde dentro de las áreas las ponía el Madrid. Los mismos espacios que pretendía generar el equipo turco los iba dejando atrás, mitad por su planteamiento, mitad por la falta de frescura física (la edad pesa) de tipos como Eboué o Felipe Melo. Özil se fue haciendo grande con el paso de los primeros minutos, convirtiéndose en el protagonista del partido y en el fabricante de ocasiones. Suyo fue el pase definitivo para que antes de los diez minutos, Cristiano encarase a Muslera y le superase sutilmente por arriba.

Tras el 1-0, el encuentro se calmó, y el Galatasaray aumentó tímidamente su dominio territorial, aunque nunca llegó a hacerle daño al Madrid de forma agobiante. Sí dispuso de alguna ocasión un Drogba que fue mucho más peligroso recibiendo en el área que desplazándose a recibir entre líneas. Sus pulmones ya no dan para tanto. Un control en las inmediaciones de los dominios de Diego López del africano y su posterior lanzamiento alto hicieron encogerse mínimamente al respetable, pero todo lo demás fueron disparos desde media distancia. Y en esa faceta, el portero madridista no dudó en uno sólo de los envites.

Parecía que el Madrid se había dormido tras el tanto del portugués, muy activo como siempre, pero lo hacía revisando el guión tantas veces estudiado: Las contras llegarán. Y llegaban. Sin duda, la versión de toque del Galatasaray fue meritoria, pero recordó un poco a la que planteaban grandes de Europa como el Manchester United hace muchos años. Equipos que juegan, pero que dejan jugar. Y si al Madrid le dejas jugar, te mata. Justo lo que hizo Benzema en el 29', tras controlar dentro del área un buen centro desde la derecha de Essien. Todo parecía indicado a disfrutar de una noche europea plácida en el Bernabéu.



El segundo tiempo empeoró en prestaciones, aspecto e intensidad. Sí que debemos de hablar de complacencia en este punto, venida en parte porque los blancos comprendieron que su rival no daba para más. Controlando los tiempos en un tramo más que aburrido, el equipo de Mourinho se dedicó a conservar el botín e intentar ser inteligente en las faltas, las patadas de más y los golpes a ser expuesto. En estas, Xabi Alonso y Sergio Ramos forzaron sabiamente dos amarillas que les impedirán jugar la vuelta. Pero antes de eso, había entrado y marcado el tercero Higuaín, aprovechando un lanzamiento de falta del tolosarra desde la frontal, con la testa. Cuesta mucho ver un tanto del argentino en la Champions, de modo que es como para que se froten los ojos.

Los delanteros madridistas tienen gol. Ese es el mejor titular que puede sacarse de un encuentro que permitirá al equipo poner a la segunda línea de gladiadores en el infierno turco. Y, de paso, saber que no todo en el camino a la Décima depende de Cristiano Ronaldo. Un paso más, y nos encontraremos en el mismo punto que el año pasado. Y que el anterior. Pero con ganas de pasar del "casi", a la realidad. Como alguien dijo.


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