2013-12-23 16:12 FC Barcelona Por: Administrador

El Real Madrid y el Atlético juegan con 12



Joan Tubau

El Atlético de Madrid necesitó del penalti milagroso y la expulsión de un jugador del Levante para liquidar su compromiso con el equipo valenciano con un apretado 3-2. Y el Real Madrid precisó de dos goles en fuera de juego, una mano de Xabi Alonso dentro del área no señalada y el favor especialísimo del colegiado permitiendo a Sergio Ramos acabar el partido cuando debió ser expulsado por un codazo intencionado sobre el rostro de Jonás.



Curiosamente, esa misma jugada, la de Ramos y Jonás, se repitió en Getafe con Piqué. Éste saltó a por un balón, chocó con un rival en el momento del despeje y el árbitro interpretó que había habido mala intención. Amarilla para el barcelonista, nada para el madridista. Pero el Barça tuvo que sobreponerse a algo más que el empuje del Getafe. El gol anulado a Pedro debió subir al marcador por no existir fuera de juego, tal y como señaló el árbitro, que debió expulsar a Lisandro y Escudero por sus agresiones sin balón a Pedro y Busquets y debió haber señalado penalti en una clara mano de Escudero dentro del área.

Y David Barral, del Levante, se queja de que en su partido ante el Atlético "en el minuto 10, ganando 0-1, no nos pita un penalti que además es expulsión clara". Quizá por eso califica a los cuatro árbitros del Calderón como "el cuarteto de carnaval". Y en Valencia hablan de "chorizadas".  Lo que debió ser un 3-1 se quedó en 2-3 gracias a la inestimable colaboración arbitral.

Lo mejor de todo esto es que, aún así, el Barça sigue líder. Parece imposible, pero es cierto.




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