2013-02-27 18:02 FC Barcelona Por: Administrador

El secreto mejor guardado del vestuario del Real Madrid



Para nadie es un secreto que la mayor parte del vestuario madridista está enfrentado a su entrenador. Para nadie es un secreto que la convivencia del entrenador con los dos pesos pesados del vestuario, Casillas y Sergio Ramos, es irreconducible y que su relación terminará a final de temporada con la marcha del entrenador porque el ultimátum al presidente es real y el entrenador sabe que tiene las de perder.

A Mourinho sus propios jugadores le han cuestionado sus planteamientos tácticos y su afición por recurrir a estrategias que nada tienen que ver con el fútbol para ganar los partidos. Ayer mismo, en lugar de saborear el triunfo e intentar rematar al Barcelona, que estaba groggy, con una manita, le dijo a Higuaín mientras celebraban el tercer gol: "vete al fondo, que te voy a cambiar". Se trataba de perder tiempo. Una pena que la pérdida de tiempo tenga que ver con el "baño" y la "humillación" de la que hablan en Madrid exagerando la repercusión de un resultado habitual en el fútbol como es el 1-3.



La cuestión es que de un tiempo a esta parte la autogestión del vestuario se ha impuesto al modelo que defiende Mou y que no es compartido por la gran mayoría de jugadores, aunque aún le queden fieles al portugués, como Arbeloa, Pepe, Xabi Alonso y Varane. Ayer el Real Madrid jugó como los pesos pesados desean que juegue siempre el Madrid: al fútbol. Tiene jugadores para eso y ayer quedó demostrado. Y la presencia de Casillas en el viaje hay que entenderla como que el capitán con galones quiso controlar de cerca lo que pasaba. Inicialmente Pepe estaba en la alineación inicial que ofreció el Real Madrid. Algo pasó y Arbeloa salió en lugar del portugués.

La consecuencia es que el partido se jugó dentro de la más absoluta corrección y el juego deparó un par de momentos de fricción entre los jugadores de ambos bandos (uno de ello propiciado por Pepe cuando salió). El Madrid sólo recibió una tarjeta amarilla (3,5 menos del promedio en los clásicos) y esta vez no hubo tarjetas rojas. El Madrid impuso su fútbol y no hubo necesidad de crispar el ambiente ni en el césped ni fuera de él.

La aparición de Casillas en la sala de prensa para ofrecer las impresiones del entrenador del Real Madrid es algo más que una chirigota y una falta de respeto a la competición. Casillas se sintió cómodo ejerciendo de entrenador y asumió el juego y el triunfo del equipo como propio. Desde luego quien poco o nada tuvo que ver fue Mourinho, que está ya más fuera que dentro del Real Madrid, aunque saque pecho cuando llegan las victorias. Mourinho no quiso hablar y Casillas lo hizo encantado para ofrecer la imagen de normalidad en los clásicos que tanto ha perseguido y que tan poco le gusta al portugués, que se mueve mejor entre la polémica y la crispación. Viéndole ejercer las funciones propias de un entrenador se le vio muy cómodo a Casillas.




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