2015-01-08 10:01 FC Barcelona Por: Administrador

El señorío de Sergio Ramos: le perdonan la expulsión y todavía se queja



Joan Tubau

Sergio Ramos realizó un placaje sobre Raúl García dentro del área en el derbi copero que anoche disputaron el Atlético de Madrid y el Real Madrid y que acabó con victoria colchonera por 2-0. Ramos, acostumbrado a tener bula arbitral en todos los partidos que juega en España, se sorprendió de que Clos Gómez interpretara que hubo penalti en una acción en la que el central blanco placó con los dos brazos a Raúl García hasta derribarle. Las imágenes no dejan lugar a la duda, pero en el Real Madrid tienen muy mal perder y un nulo concepto de la autocrítica. Y, al término del partido, Ramos aún negaba que hubiera cometido penalti.



Sergio Ramos se ganó la tarjeta amarilla por la acción del penalti. Y Clos Gómez le perdonó la roja dos veces después. La primera por sus protestas intimidatorias reclamando que cambiara de opinión y sus mofas aplaudiendo su decisión. Muy típico en el Real Madrid ¿No es eso menosprecio? Tratándose del Real Madrid, parece que no. Y luego le volvió a perdonar la segunda amarilla cuando Ramos se puso a jugar a balonmano interceptando un balón con el brazo y con clara intención de jugarlo. Parece ser que estas cosas sólo se pitan cuando las infracciones las cometen los jugadores del Barcelona.

En lugar de estar agradecido al árbitro por sacarle una tarjeta amarilla cuando mereció en realidad tres, Sergio Ramos acabó el partido llorando y quejándose del árbitro. Como si el árbitro tuviera la culpa del mal juego madridista y de la tercera derrota consecutiva de un equipo al que se ve fundido y que ha entrado decididamente en una crisis de juego producto del exceso de exigencia que ha tenido hasta ahora para ventilar con goleadas todos sus partidos en el primer trimestre de competición.


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