2011-04-21 13:04 Real Madrid Por: Administrador

El triunfo de Mourinho



El fútbol acaba siendo justo y en Valencia recompensó a Mourinho y a su nuevo proyecto de Real Madrid con un título que merecía.

Mi reconocimiento para el Barça. Un grandísimo equipo. Eso hace más grande la victoria del Real Madrid. Ahora no vamos a volvernos locos porque el Madrid vuelve a circular por la senda de los títulos, su camino natural, ya que el Barcelona sigue estando un escalón por encima de los demás, pero ese escalón se ha convertido en escaloncito y ahora ya sabemos lo que hay que hacer para ganarle. El Madrid demostró en Valencia que a un partido se le pueden encontrar los puntos débiles a este Barça y ganarle.



Dicho esto -el madridismo sabe ganar porque ha ganado más que nadie-, hay que sacarse el sombrero ante Jose Mourinho. ¿Dónde están los que decían el sábado que el planteamiento de equipo pequeño del portugués empañaba la imagen del Madrid? Mou demostró en Valencia por qué es el entrenador del Real Madrid. Sencillamente porque es el mejor del mundo en lo suyo. A nivel táctico tiene muchos recursos, pero no sólo en los planteamientos iniciales. También sabe buscar soluciones sobre la marcha cuando las cosas se complican. En Valencia, sin ir más lejos, le dio una soberana lección táctica a Guardiola.

Introdujo dos piezas nuevas, Arbeloa y Özil, y adelantó la línea de presión. Éxito total. El Madrid bordó el fútbol en la primera parte, fue dominado en la segunda y encaró la prórroga como un cara y cruz. Y ganó, algo que es habitual en Mourinho. La conclusión de esa final es que las distancias se reducen, que el Barça sigue siendo el mejor equipo del mundo, porque lleva ocho años trabajando con la misma base de jugadores, pero el propio Guardiola, que no es tonto, descubrió en Valencia que el Madrid no está tan lejos.

Y eso tiene que dar fuerzas al madridismo. Se ha demostrado que existe otro fútbol con el que también se puede ganar. Que "fútbol bonito" no es sinónimo de Barça y que se puede dar espectáculo sin marear la pelota con una posesión de balón sin contenido. Bienvenida sea, pues, esa igualdad que se mostró entre dos estilos contrapuestos de entender este juego.



De cara a la Champions League, el Barça es ligeramente favorito, sobre todo porque juega la vuelta en casa. Pero el madridismo encara esta competición, que es la suya, con otra esperanza, porque se le ha abierto el panorama al descubrir que su equipo es perfectamente capaz de ganar al Barça... gracias a Mourinho. Por eso el madridismo tiene fe. Ha pasado mucho tiempo desde el 5-0 y de todo se aprende. Por ejemplo, Mou ya sabe que el Madrid no puede jugar en el Camp Nou con las mismas armas que el Barcelona, como sucedió en la primera vuelta de la Liga. El Madrid jugará en Barcelona con su propio estilo y tratará de aprovecharse del inevitable bajón que sufrirá un Barça que ha salido tocado de Valencia porque ahora sabe que el Madrid ha encontrado la fórmula para hacerle daño.

Y no entro en el juego de Pedro Riaño. Hoy no es día de villaratos. Es curioso que el día que pierde el Barça se vuelvan a acordar de los árbitros, como en la época de Plaza y como cuando al Madrid le "regalaban" las Copas de Europa seguramente porque la imagen de España en esa época invitaba a favorecer al Real Madrid. El árbitro no estuvo bien en Valencia, y permitió la dureza de los dos. Empezando por la primera entrada dura de Busquets, que se fue de rositas. Luego perdió el oremus cuando le enseñó la tarjeta a Pepe por nada. Estuvo mal, y punto. No fue él quien cabeceó a la red de Pinto el centro de Di María.


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