2015-01-04 18:01 Real Madrid Por: Administrador

El Valencia supera al campeón del mundo repartiendo leña (2-1)



Sergio Marco

Cuando un equipo no quiere jugar no es posible ver fútbol. Y hoy el Valencia ha saltado al césped sin intención de jugar a fútbol planteando un partido trabado, de choque, de agresividadad, de interrupciones. Es la única manera que existe de ganar al Real Madrid, evitando jugar a fútbol. El poco fútbol que se ha visto hoy en Mestalla lo ha puesto el Madrid, pero el Valencia ha materializado dos de las cuatro oportunidades claras que ha tenido mientras que el Real Madrid, que ha dispuesto de ocho ocasiones claras, sólo ha podido marcar de penalti.



Fue en el minuto 14. Cuando una mano clara de Negredo dentro del área ha permitido a Cristiano Ronaldo abrir el marcador. Y a los enemigos del Madrid les ha faltado tiempo para quejarse por el nuevo penalti señalado a favor del equipo de Ancelotti. ¿Tendrá que pedir perdón el Madrid por los penaltis que hacen sus rivales? El de hoy ha sido clarísimo. De libro. Y Cristiano Ronaldo, como es costumbre en él, no ha fallado. El partido se ponía de cara para el Real Madrid.

En la primera mitad el Valencia ha visto cinco tarjetas amarillas. Dos han sido para el Real Madrid. Eso no era fútbol. Era una guerra. Mucha tensión y crispación en la grada, en donde se le tenía muchas ganas al Madrid. Y los jugadores locales se han contagiado de la agresividad de su afición. Patadas y más patadas. El Madrid ha salido a jugar a fútbol, como siempre, pero Mestalla hoy no era un campo de fútbol, sino un campo de batalla. Y en eso, en el reparto de tortas, el Valencia ha sido muy superior a un Real Madrid que no entendía las contemplaciones de un árbitro acongojado por el ambiente y permitiendo lo que nunca debió permitir en las entradas de los jugadores chés.

El Real Madrid es el mejor equipo del mundo cuando se trata de jugar a fútbol, pero es un equipo normalito cuando el fútbol se convierte en un reparto de agresiones. Por ahí no destaca porque no es lo suyo. Los hombres de Ancelotti no le perdieron la cara al partido y resistieron la agresividad ché en la primera mitad manteniendo la ventaja en el marcador en el descanso. 



En la segundo mitad, el Valencia ha vuelto a salir arrollador y ha obtenido su premio en el minuto 52 gracias a un disparo de Barragán que tropezó en Pepe. Mala suerte. Lo peor llegaría, sin embargo, en el minuto 65, cuando Otamendi cabeceaba al fondo de la red el 2-1 con un cabezazo a lo Sergio Ramos. El partido se le ponía cuesta arriba al Madrid y Ancelotti ha reaccionado sacando del campo en el minuto 70 a James y Bale para poner en su lugar a Khedira y Jesé. El juego blanco ha ganado en profundidad y las ocasiones madridistas se han sucedido ante el portal de Diego Alves, pero el gol no llegaba.

En el minuto 57 se produjo un claro derribo de Otamendi sobre Bale cuando, después de una de sus galopadas, encaró a Diego Alves, pero el pie del defensor le desestabilizó y le impidió fusilar el tanto. El árbitro no se atrevió a señalar el claro penalti por miedo a una grada que influyó de manera determinante en sus decisiones. En el minuto 67 Barragán, solo ante Casillas, pudo colocar el 3-1 en el marcador, pero el balón salió fuera. El Madrid parecía groggy, pero el Valencia no estaba dispuesto a competir con el equipo blanco, hoy de negro, en el terreno futbolístico, por eso se echó para atrás a defender el marcador con un fútbol extremedamente agresivo. 

Y el Madrid tuvo sus oportunidades. Muchas. Ramos tuvo en su cabeza el empate. También Cristiano e Isco rematando a bocajarro. Pero hoy Alves estuvo inmenso y lo detuvo todo. En los últimos minutos Ancelotti se jugó el todo por el todo dando entrada a Chicharito por Benzema, pero tampoco sería suficiente. El partido se convirtiò  en un ataque y gol, el Madrid atacando y el Valencia renunciando a cualquier cosa relacionada con el fútbol defendiendo atrás. El gol no llegó, pero no hay nada que objetar a la entrega de los jugadores blancos, que lo han intentado hasta el final y se han puesto el mono de trabajo oponiendo músculo al juego agresivo del Valencia. Hoy no había lugar para el arte y el futbol espectáculo propio del Real Madrid, Hoy se trataba de imponerse en una batalla campal y ahì sí, el Valencia ha sido superior.

El Madrid ha perdido, pero no hay motivo para que suenen las alarmas. El de hoy era un partido que se podía perder, especialmente por las particularidades que lo han rodeado. Pero ni en la derrota este equipo ofrece dudas. Está muy trabajado, sabe a qué juega y lo que quiere. Esto es deporte y no se puede ganar siempre. Pero este equipo, dejando al margen accidentes como el de hoy, está condenado a ganar casi siempre.


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