2012-10-09 10:10 Real Madrid Por: Administrador

El valor del camino recorrido contra el Barça



Hace mucho tiempo que el Barça no "maneja" al Madrid a su antojo y le zarandea de un lado al otro con la posesión, tal y como hacía en los primeros años de la era Guardiola. Ahora hay momentos de superioridad azulgrana pero también fases de dominio madridista y los partidos han recuperado esa sensación de incerteza, de nudo en la garganta por no saber cuál será el resultado final. Pienso que ya sólo esto es una gran noticia para el fútbol.

El Real Madrid ha logrado igualar las contiendas ante los culés con mucho trabajo y, por qué no decirlo, a costa de bastantes noches de infortunio y amargura para el madridismo, pero lo que nunca se perdió fue ese espíritu de lucha y de morir en el campo intentándolo hasta el final, uno de los valores fundamentales de este club. Por supuesto, también han contribuido otros factores, como el progresivo desgaste del Barça, natural e inherente a cualquier equipo que se mantiene en la cima en base a un mismo sistema durante mucho tiempo y desde luego, el trabajo de José Mourinho. Aquí hay muchos a los que les fastidiará lo que digo, que saltarán en seguida para recordar dedos en ojos y cuestiones similares, pero lo que es innegable es que con el portugués en el banquillo, hablando estrictamente del plano deportivo, el equipo ha sufrido una transformación brutal en sus duelos contra el Barça.



Ha tenido Mou muchas oportunidades para medir y estudiar a su rival sobre el terreno y encontrar el antídoto a sus armas y su juego, concretamente 14 contando con la del pasado domingo. Atrás quedaron experimentos con trivotes, con Pepe de mediocentro, sin delanteros centros natos o con multitud de centrocampistas de toque. Algunos salieron fatal y otros no tanto. Mucho se discutió y se discute sobre la incompatibilidad de ser el Real Madrid frente al Barcelona y sacar un trivote defensivo, gesto considerado como cobarde por una parte nada despreciable de la masa aficionada blanca. De Mourinho se dijo siempre que era un cagón contra los azulgrana, que modificaba su sistema sólo para estos partidos porque se sentía inferior a los culés. Los últimos encuentros demuestran que no. El Madrid le juega ahora de tú a tú a su rival y los partidos son más igualados, con un equipo ofensivo.

En el primer Clásico de la era Mou se jugó con el mismo sistema de este domingo y se perdió por 5-0. La mentalidad del portugués exige primero ganar y después las formas. Estudiando al rival, sus virtudes y las propias de su equipo y las características de ambos conjuntos, decidió durante un tiempo que la forma más eficaz para neutralizar al Barça era sacar un centro del campo corpulento y defensivo para apretar en la presión y poder salir con velocidad al contragolpe. Quizá pensó el de Setúbal que intentar igualarse en cuanto a toque con el Barça en ese momento era un suicidio y buscó la manera más directa de ganar con las armas de las que disponía. Ya lo dije una vez y lo repito: A los trivotes no hay que medirlos por ser trivotes, sino por su actitud dentro de un terreno de juego. Puede haber equipos muy ofensivos que no huelan el balón y equipos más físicos y defensivos que asfixien a su rival, como hizo el Madrid con el Barça en la final de Copa 2011.

Para igualarse con un Barça que no sólo había superado al Madrid en cuanto a juego, sino que por momentos también se convirtió en una obsesión para el equipo blanco en forma de némesis particular, había que ganarles algo, romper esa sensación de imbatibilidad. Se hizo con la Copa. La Liga del año siguiente, Supercopa perdida pero que dio esperanza de por medio, fue un ejercicio de constancia, confianza y hambre por darle la vuelta definitivamente a la tortilla. En la Supercopa de hace algunas semanas el Madrid volvió a ser, en general, superior al rival culé y por fases incluso le superó con la violencia con la que los azulgrana ninguneaban al Madrid al comienzo de la era Mou. Ahora el equipo se vuelve de Barcelona de nuevo con esa sensación de poder con su enemigo, de ser, cuanto menos, igual a él.



No hay que esconder la realidad. Se sigue a ocho puntos, sí. La Liga está difícil, muy difícil porque el Barça, seamos honestos, no perderá demasiados puntos, como tampoco los perderá el Madrid en lo que queda de campeonato. Pero recordemos que el año pasado los blancos llegaron a tener una ventaja similar y al final tuvieron que ir al Camp Nou casi obligados a ganar en el mes de abril. ¿Cuántos partidos habían perdido entonces en Liga? Dos, los mismos que ahora. El equipo debe pensar que esto no ha acabado, que quedan muchos meses, que aún hay un Clásico en el Bernabéu de por medio y que la camiseta que lleva exige seguir peleando. De entrada, el aficionado no le reprochará nada por el empate del pasado domingo. Ahora, a seguir.


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