2012-11-27 18:11 Real Madrid Por: Administrador

El verdadero uso de la cantera del Barça



Atípico por histórico, ya que el conjunto azulgrana jugó 62 minutos de ese partido con once hombres formados en La Masía sobre el terreno de juego, once canteranos. Algo que nunca en su historia se había producido. Todos los medios afines (y, por supuesto, la caverna) destacan la "hazaña" y dedican todo tipo de elogios hacia Tito Vilanova y los suyos por haber cumplido lo que en Can Barça, dicen, ha sido siempre un sueño.

Un sueño, dicen, triunfar con once jugadores todos de la cantera. Todos de casa. La máxima expresión de la "marca" de la que tanto alardean. No es la intención de este portal ni del que suscribe criticar el hecho en sí mismo, dado que cada club, cada equipo, elige libremente el modelo a seguir para alcanzar el éxito. Y sería engañarse a sí mismo el no reconocer que, en los últimos años, el Barça ha cosechado grandes triunfos basándose en futbolistas de la casa. De hecho, es muy posible que no los hubiese conseguido sin ellos.



Sin embargo, hay algunas cosas que no deben tolerarse de todo esto, empezando, como casi siempre, por el carácter que desde los sectores más acérrimos al barcelonismo se le ha dado a esa hora de juego con futbolistas de La Masía. Desde la caverna se utiliza una vez más para atacar al Real Madrid, para comparar ese hecho con el modelo blanco que, según ellos, desprecia la cantera y prima al extranjero por encima del jugador de la casa. Está bien estar orgulloso de haber conseguido llevar a cabo una idea, pero el hecho de utilizarla para intentar quedar por encima del vecino demuestra que, en realidad, la idea es sólo una mera comparsa para, precisamente, sentirse por encima de los demás. No importa el hecho en sí, lo que importa es el rédito que se puede sacar de él.

El Barça ha podido llevar a cabo su idea de jugar con once canteranos porque en los últimos años ha sacado una "hornada" de futbolistas con una tremenda calidad. Sus canteranos de ahora están entre los mejores del mundo, no debe haber problema por reconocerlo, pero el error consiste en pensar que se puede estirar esa idea hasta la extenuación. Que por el hecho de que ahora funcione, lo hará siempre.

Porque no siempre se tendrá a la vez a Xavi, a Iniesta, a Busquets, a Piqué, a Puyol, a Pedro o a Cesc Fábregas. Tampoco a Messi, de dudosa procedencia si tenemos en cuenta que llegó a La Masía con una edad elevada y que ya había recibido formación futbolística en su país natal. Al igual que muchos equipos en muchos momentos de la historia, al igual incluso que el Real Madrid, que estiró al máximo su idea de la 'galactización', el Barça puede morir víctima de su propia idea.



Todo ello sin contar el sentimiento que deberán tener en estos días hombres como Villa, Alexis o Alves. Futbolistas fichados como estrellas en tiempos y que poco a poco han ido observando cómo el futbolista del 'B' tiene más estatus que ellos a pesar de no haber demostrado nada en un principio. Tan injusto puede llegar a ser el poner tanto por delante a la cantera como no contar con ella en beneficio de lo foráneo. ¿O acaso sienten en Barcelona que sus chicos son más que los de los demás?.

Sería un pensamiento harto arrogante, desde luego. Y lo peor es que los hechos evidencian que en muchos sectores de la caverna se piensa así. El once plagado de canteranos ha vuelto a demostrar que allí sólo se piensa en una forma única de jugar al fútbol, de entender el fútbol, de la que además se creen propietarios; de nada serviría hablarles de la Quinta del Buitre. Es inútil razonar con alguien que piensa así, porque parte de la base de que todo hay que juzgarlo y analizarlo teniendo en cuenta que el modelo bueno es el suyo y todos los demás los malos, que además deben tender a parecerse al que ellos practican. Polarizan el mundo en una única direccción, en un único pensamiento.

Un ejemplo más de su intento por "dictatorializar" el fútbol. Que el Madrid juegue con muchos extranjeros puede entenderse como un desprecio total a la cantera o como un canto a la multiculturalización del fútbol, según se mire. No es ni una cosa ni la otra. Simplemente, los clubes evolucionan, los jugadores vienen y van y los momentos cambian y propician situaciones. Pero se ha vuelto a demostrar que la situación no importa. Importa sólo ser el regidor de los pensamientos y los valores de uno y de los demás. Decidir por todos lo que es bueno y lo que es malo. Y la cantera, en este caso, es sólo la mercancía que propicia que eso se consiga.


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