2012-02-15 23:02 Real Madrid Por: Administrador

El vestuario azulgrana se resquebraja



Pep no lo ha dudado ni un momento. Está harto de que los asuntos extradeportivos salpiquen a la plantilla, y el primer mensaje está enviado. Piqué es el gran señalado del técnico culé. El mal rollo entre ambos es palpable. Los abrazos, bromas y demás carantoñas hace tiempo que no se ven entre ambos. El míster se ha cansado de que Piqué no le tome en serio y ha reaccionado.

De un tiempo a esta parte Guardiola ha mandado un toque de atención a varios miembros de la plantilla azulgrana. Piqué, Dani Alves o Thiago, han sido los grandes nombres citados en público por el míster culé, y parece que no le ha temblado el pulso en reaccionar al órdago con el que estos les habían contestado. Pero Pep no está seguro de su estrategia y teme una revolución en cadena, lo que podría provocar su salida a final de temporada.



El vestuario azulgrana está caliente. El adiós liguero ha escocido en el seno de la plantilla, y estos echan culpas fuera. Guardiola cree que sus pupilos se han venido arriba con el cúmulo de victorias del pasado, que se pensaban que todo estaba echo pese a que en su discurso ha dejado una y otra vez claro que el Madrid es mucho Madrid, y estos, como en el cuento, les han cazado.

Piqué desolló los consejos de Pep de mantenerse alejado del bullicio de la prensa rosa, de ser más conocido por sus escarceos amorosos con Shakira que por su juego, lo que le ha terminado por factura. A día de hoy el zaguero ha perdido sus privilegios. Ya no es indiscutible en su equipo, lo cual le podría tener sus consecuencias en la selección española. El bajón es considerable. En el último mes y medio Gerard se tambalea por el campo, y el aficionado sufre cuando le llega un balón. Temen que la lie, como ya hizo en la primera ocasión del partido contra el Real Madrid en la vuelta de cuartos de final de la Copa del Rey, o contra Osasuna, donde los primeros dos goles llegaron por errores suyos. La fiesta y su amor le pierden.

Pero Gerard no es el único señalado. Detrás de él vienen nombres como el de Dani Alves o Thiago Alcántara. El primero, desde que se separó, ronda mucho la noche de la Ciudad Condal, algo que se ha visto palpable en el césped, donde ya no sube la banda como antes. Guardiola le ha dado un toque en privado, pero no dudaría en sentarle en la grada como ha hecho con Piqué si sigue por el mismo camino. De Thiago se cuenta que desde que se ha comprado su piso de soltero, las fiestas en este son frecuentes, algo que ha llegado a oídos del míster culé y también le ha avisado.



Guardiola no quiere que le pase como a Frank Rijkaard, al cual la revolución del vestuario provocó el desmoronamiento de un ciclo, la venida abajo de un proyecto que comprobó como algunos jugadores acabaron como muñecos rotos, algo que podría suceder en el actual equipo azulgrana, un nuevo fin de ciclo que cada día se atisba más cercano y del que Guardiola medita salir antes de tiempo, de ahí que todavía no haya dado una respuesta a su renovación y se especule con la gran estocada a la directiva de Sandro Rosell, de la cual está también bastante harto.


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