2012-03-27 11:03 FC Barcelona Por: Administrador

Elecciones 2006, por imperativo legal (I)



Maquinación, contubernio, enemigos al acecho…
Expresiones pintorescas que sostuvieron la credibilidad de sistemas poco o nada democráticos salían fluidas de la pluma de Toni Frieros en Sport para desacreditar a los adversarios de la patria blaugrana –más bien a los contrincantes de sus moradores-. Sólo le faltaba a Frieros condenar directamente al fuego eterno a quien osara poner en duda las bondades de Laporta y los amigos fieles de su junta unánime y homogénea. Escribía en Sport el 26 de julio de 2006, después de que un juez tuviera que decidir la fecha de las elecciones en el Barça: “Ahora que ya ha terminado la martingala, la burda maquinación y el descarado contubernio, harían muy bien Joan Laporta y toda su Junta Directiva en tomar buena nota de lo que ha ocurrido en estos frenéticos días. Desde el primer momento –el 16 de junio del 2003– saben que los enemigos del ‘círculo virtuoso’ están al acecho, con la hoz preparada. Se han atrevido a ir a por Laporta, a través de ‘testaferros’ jubilados, en cuanto han visto un resquicio en los estatutos. La jugada les ha salido rana. Eso sí, ruido han hecho mucho, aunque se hayan quedado sin nueces.
De todos modos, incluso de los malos momentos hay que saber sacar lecturas positivas. Si aún siendo la actual Junta Directiva la más exitosa de toda la historia del FC Barcelona, teniendo en cuenta sólo sus tres primeros años de mandato, han intentado provocar su inhabilitación, ¿qué no pasará el día que el primer equipo vaya mal y la bonanza deportiva no sea la misma? ¡Ah!, entonces irán directamente a la yugular. Le cabe a los enemigos, eso sí, la satisfacción de saber que se avecina el último mandato de Joan Laporta ya que, gracias al cambio de esos estatutos, ningún presidente puede perpetuarse en el cargo. Sólo tendrán que aguantar a Laporta cuatro años más. Un poco de paciencia que ya se irá. ¡Núñez tardó veintidós!

Durante este tiempo, mientras llega el adiós de Laporta, todos aquellos socios que deseen aspirar a la presidencia el día que toque, que trabajen para crear un proyecto más atractivo que el actual. Y que lo hagan con ecuanimidad, respeto, ilusión y sin juego sucio. Y Laporta, por su parte, que se esfuerce por ser mejor presidente, que evite polémicas innecesarias, que sea más cercano con los socios y los medios, y si puede conseguirlo, que incluso obligue a cambiar de opinión a quienes le tildan de arrogante”.
Ya lo sabían los socios que aspiraban a ser presidentes: debían comportarse de manera diametralmente opuesta a como lo hacía Laporta cuando estaba en la oposición, época en la que no se caracterizó ni por su “ecuanimidad ni por el respeto y juego limpio”. Ilusión toda. La vida de Laporta no tenía más objetivo que el sillón presidencial y para llegar a él no dudó en despreciar los resultados democráticos de unas elecciones que le pusieron en su sitio de “perdedor por abrumadora mayoría”, organizando una moción de censura apenas cuatro meses después. La democracia sólo era válida si los votos le daban la razón a él. En caso contrario, como ocurrió, había que rebelarse contra la opinión de la mayoría porque no se podía oprimir a las minorías. Y el mismo que luego, desde el poder, se quejaría de los críticos, a quienes llamaría hipócritas y embaucadores, porque “no estamos tan mal”, era capaz de cuestionar la vida democrática del club en un año de bonanza deportiva y económica. ¿Estábamos tan mal entonces?
Hacía bien Frieros pidiendo comprensión para el presidente del Barça. Sucede que Laporta, cuya arrogancia fue a más a medida que avanzó su mandato, era esclavo de un pasado que no podía hacer desaparecer, y a quien ha sido implacable con los demás se le debe juzgar con la misma severidad que él empleó. Lo demás, el folclore defensivo, sólo es eso: folclore. Y como folclore, y del barato, debe ser definida también la barriobajera estrategia de programar las elecciones para el mes de agosto de 2006. Si Núñez las organizaba en el mes de julio, era un insulto para la democracia. Cuando Laporta utilizaba todas las triquiñuelas legales a su alcance para entorpecer la salud democrática del club, simplemente se defendía de malvados  contubernios ¿judeomasónicos o marxistas, quizá? Todo ello muy casposo.

Puñalada por la espalda
Sport estaba sembrado ese día. Josep Maria Casanovas hablaba de “puñalada por la espalda a la junta de Laporta” porque el juez obligaba al Barça a convocar elecciones de inmediato exigiendo el cumplimiento de los estatutos y cortando las alas a un presidente partidario de actuar al dictado de sus propios intereses. Ahora a las sentencias se les llamaba puñaladas si no se ajustaban al capricho del repartidor de favores. Casanovas se mostraba dolido porque “aunque Laporta ha cometido errores, también es verdad que a veces ha pecado de soberbia, pero lo que nadie puede discutirle es que el balance global de sus tres años de gestión es sobresaliente, con los resultados deportivos por bandera y la economía como garantía. La bonanza deportiva, la solidez económica y el buen ambiente que se palpa entre los seguidores blaugrana es algo que hacía muchos años que no se vivía en Can Barça y no es cuestión de ir a la autodestrucción por cainismo o rencor”. Debió añadir Casanovas que para autodestructores cainistas y rencorosos ya tuvimos bastante con aquel Laporta encegado por el poder que no quiso ver jamás en los demás bonanzas deportivas ni solideces económicas. El buen ambiente ya se encargó él de destruirlo con la ayuda, naturalmente, de los mismos que ahora le defendían. Cierto que en aquella época, en 2006, vivía el Barça un periodo de bonanza, pero no era eso lo que se debatía. Estaba en juego el respeto por la ley o el triunfo de quien cree estar por encima de las normas. Lo que el presidente –abogado- no quiso admitir, se lo tuvo que explicar un juez para sonrojo del barcelonismo.

Presidente mal asesorado
Ese mismo día Miguel Rico, que un año más tarde sería “invitado” a abandonar el diario Sport,  avisaba de que “la culpa del escándalo en el que estamos envueltos no es de los señores socios denunciantes –aunque sean nuñistas– sino de los pasotas que, durante tres años, han asesorado equivocadamente a Joan Laporta... suponiendo, claro está, que el presidente, en su condición de abogado, no se haya asesorado (malamente) a sí mismo”.



Los antecedentes
17 de diciembre de 2002. El abogado Joan Laporta manifestaba en La Vanguardia que “si Gaspart quiere escuchar la voz de los socios, lo mas coherente es que dimita y convoque elecciones (…) La actitud del presidente es tragicómica y refleja ese paternalismo y presidencialismo que hace mucho daño al prestigio del Barcelona”. Laporta le exigía a Gaspart la coherencia que luego él no tuvo cuando la ley le obligaba a convocar elecciones. Eso, que un juez tuviera que intervenir para ordenar la vida del club, sí le hizo daño al prestigio del Barça, tanto como el tragicómico paternalismo y presidencialismo mostrado por Laporta a lo largo de sus dos mandatos.
El 8 de febrero de 2003, tras la dimision de Gaspart, Laporta declaraba: “Sería bueno y tendría que exigirse el cumplimiento estricto de los estatutos en el proceso electoral”. De eso se trataba, señor Laporta. De eso. Lamentablemente, el estricto cumplimiento de los estatutos sólo era exigible a los demás.
El 6 de mayo de 2003 El Periódico anunciaba que “Joan Trayter, presidente de la junta gestora, elige la fecha del 15 de junio para las elecciones”. Nadie en ese momento mostró ningún reparo a la jornada elegida por el presidente en funciones. Tampoco Laporta.

Estaba avisado
El 9 de junio de 2003, ya en plena campaña electoral, Mundo Deportivo, en información de Francesc Perearnau y M. Segura, advertía de que “el mandato del nuevo presidente sólo durará 3 años y 15 días. Según los estatutos, la junta es elegida por cuatro temporadas, y la primera, la de posesión, empezará el 16 y terminará el 30 de junio de 2003”.
El 17 de junio de 2003, con Laporta ya elegido presidente, Ketty Calatayud avisaba en La Vanguardia: “Si toma posesión en los próximos días, tendrá un escaso margen para cerrar el actual ejercicio económico y su mandato se verá recortado casi una temporada entera
En esa época, la versión oficial era que “el nuevo presidente y su junta consideran que no se pueden aplicar de forma literal los estatutos”, y mientras tanto la nueva directiva no permitía a la junta gestora cerrar el ejercicio 2002-03. Ahora, ya en el poder, ya no exigían el estricto cumplimiento de los estatutos como antes. Apenas unos días fueron suficientes para confirmar la doble moral del nuevo modelo de gestión.

El “primo Zumossol”
Enric Reyna dijo en El País por esas fechas: “¿No tenían tanta prisa en echarme? Pues son tres años”. Quedaba claro que avisados estaban.
Pero no se daban por enterados: “Hay argumentos jurídicos que sustentan nuestra interpretación de los cuatro años de mandato y que estarán refrendados por las autoridades y los órganos competentes”. Aún no había tomado posesión de su cargo y Laporta sacaba a relucir su perfil “elefant”, el del “usted no sabe con quién está hablando”. Además, ya tenía preparado “el refrendo de las autoridades y órganos competentes” haciendo valer sus relaciones y amistades. Tenía apalabrado el apoyo de su “primo Zumossol” en la Generalitat para salirse con la suya. Todo ello, unido a sus sobresalientes conocimientos jurídicos, le permitía mantener la tranquilidad para convocar las elecciones cuando más le conviniera en un cuestionable ejemplo de “cumplimiento estricto de los estatutos”, como exigía él cuando era un simple aspirante.



Castells le pone en su sitio
Joan Castells, ex vicepresidente económico de Gaspart, defendía el 1 de mayo de 2005 en Sport que “esta junta cerró el último ejercicio contable de la anterior y eso les sirvió para poner las cuestiones económicas en un orden que les convenía y así afrontar de manera diferente el siguiente ejercicio (…) Cargaron de golpe al ejercicio que se cerraba muchos derechos de fichajes que se debían amortizar en los años siguientes, así como bajas de jugadores, para no tener que asumir esas fichas en el siguiente periodo. Se sacaron de encima cargas contables que no quisieron asumir (…) Aunque no gobernaban el club, sí tomaron decisiones muy importantes respecto a ese periodo (…) Por sentido común 10 días es poco tiempo para contabilizar un año. Pero por sentido común tampoco debería haber cerrado esta junta el anterior ejercicio contable ni hacerse responsable de él, porque, aplicando el sentido común, las decisiones que tomaron también indican que tienen una responsabilidad al respecto (…) La deuda es su asignatura pendiente porque buena parte de ella se ha generado durante su gestión”.

“No me aferraré a la silla”
El 20 de mayo de 2005 Laporta explicaba en las páginas de Sport su sibilina versión: “Desde la junta directiva no hay ningún inconveniente en hacer las elecciones cuando más convengan al club. Mi opinión es que los socios nos eligieron por cuatro años y las elecciones deben ser en el 2007. Aunque si esto debe crear un debate público y debe desestabilizar, lo que no haré nunca es aferrarme a la silla. Si veo que hay una mayoría generalizada que quiere elecciones, convocaremos elecciones. Aunque habrá que ver qué intereses promueven que haya elecciones la próxima primavera. Ya conocemos la historia reciente del club y qué estrategias se articulan”. Laporta volvía a confundir su conveniencia con la del club olvidando que el Barça no era suyo. Lamentablemente, sí acabó dando la imagen de pretender aferrarse a la silla cuando, curiosamente, tenía todos los pronunciamientos a favor tras la extraordinaria marcha del primer equipo, que acababa de coronarse campeón de Europa en París. Pero, claro, a él no le “convenía” perder un año de mandato cumpliendo “estrictamente” los estatutos. Tampoco se trataba de pulsar la opinión de la mayoría sino de cumplir escrupulosamente con las ordenanzas del club sin necesidad de que tuviera que recordarle un juez cuáles eran sus obligaciones a través de una sentencia que llevó al FC Barcelona, por primera vez en su historia, a convocar elecciones por mandato judicial. Y hubiera sido bueno también que ya que tanto entendía de “intereses” en la sombra, por su época de conspirador, y ya que tan bien conocía “la reciente historia del club y las estrategias que se articulan” que por una vez hubiera sido transparente y, en lugar de tirar de nuevo la piedra escondiendo la mano, hubiese explicado a los socios con pelos y señales qué macabras maniobras se escondían detrás de la petición de convocatoria de elecciones. El socio le hubiera agradecido una explicación convincente, aunque sólo fuera por aquello de la transparencia. Pero ni así.

La comisión, por encima de la ley
Paralelamente Sport tildaba por esas fechas de rumores las opiniones partidarias del 2006 como año electoral y efectuaba la siguiente reflexión: “El Barça, a través de la comisión jurídico-disciplinaria que preside Josep Cubells, puso las cosas en su sitio para evitar que las especulaciones sigan creciendo. Este organismo certificó ayer que el mandato de Laporta es de cuatro años y por tanto finaliza en el mes de junio de 2007. Es más, niega tajantemente cualquier opción que sea antes de esa fecha”. La cultura democrática de esta junta llegaba a anteponer lo que podía opinar una comisión interna del club al redactado de la propia ley. Era como un insulto a la inteligencia de los demás. Si Cubells y su comisión lo deciden así, así debe ser. ¿Pensaría Laporta que fuera de la sala de juntas el mundo estaba también repleto de mariachis dispuestos a vitorearle?

Freixa se sale de la unanimidad
Seguía Sport: “Pero ahí no queda la cosa, ya que dicha comisión se muestra extrañada de que en algún medio hayan mencionado a miembros de dicha comisión como defensores de la postura del trienio (…) La comisión niega cualquier representatividad de este órgano colegial a quien haya formulado esta opinión en nombre de la comisión (…) Es decir, que en caso de que sea una opinión particular de un miembro de este organismo, no engloba a la del resto de miembros de la comisión”. Ese miembro discordante, que se atrevió a anteponer la razón a los intereses particulares del presidente, fue el abogado Toni Freixa, que tuvo que salir por piernas del club después de haber tenido un desencuentro profesional con Alejandro Echevarría. No se podía tolerar que alguien rompiera la tradicional “unanimidad” de la junta.
La Vanguardia lo explicaba así el 15 de mayo de 2005: “Antoni Freixa, asesor jurídico del Barça y miembro de la comisión disciplinaria,  decidió dimitir de sus funciones.  ¿Las razones? “Son múltiples”, explicó a este diario. Las desavenencias con el presidente y con su cuñado habían ido creciendo y la gota que colmó el vaso fue un comunicado del pasado viernes firmado por la comisión disciplinaria en el que se especificaba que el mandato de la junta terminaba en junio de 2007”. Freixa tuvo el honor de ser la primera baja-víctima del laportismo. El primer desengañado.

El presidencialismo no pregunta
Ni siquiera me preguntaron mi opinión”, se lamentaba Toni Freixa, que no tenía ninguna duda: “Con la ley en la mano ningún jurista puede decir que el mandato termina en el 2007. Acaba en el 2006. Veo una voluntad en Laporta de perpetuarse. El proyecto se ha vuelto personalista. Le pregunté al presidente de la comisión, Josep Cubells, y me dijo que era la decisión que había tomado el club”.
Desde diciembre, y sin que me dieran explicaciones, dejé de asistir a las reuniones de la junta. Fue una decisión de Laporta influido por su cuñado. Yo trabajaba en el despacho de Echevarría, que fue el que me llevó al proyecto de Laporta, pero decidí cambiarme a otro despacho. Desde entonces han mezclado lo personal y lo profesional con lo del club”. “Primer, el Barça”, ¿recuerdan?

Temas más importantes que cubrir
Volvemos a Sport explicando la versión de la directiva, que “tiene claro que todos los argumentos la avalan. Uno de ellos es que hasta el 1 de julio de 2003 no tomaron ninguna decisión ni disposición y sólo realizaron actos de gestión mecánicos para la correcta marcha del club. Lo hicieron de forma consciente para evitar que se produjera una situación de este tipo y se pudieran levantar especulaciones. El club tiene muy claro que la razón está a su favor y además tiene temas más importantes que cubrir”.
Volvía a aflorar la prepotencia. Asunto zanjado porque tenemos otros temas más importantes que tratar que el de arriesgarnos a que un juez nos eche del club antes de lo que nosotros decidamos. Respecto a lo de que “sólo realizaron actos de gestión mecánicos”, supongo que la información no se referiría a decisiones como la concesión de la carta de libertad a determinados jugadores que, al no poder continuar con su proceso de amortización y no obtener el club beneficio alguno por su venta, sirvieron para acrecentar de manera escandalosa la deuda ya de por sí elevada heredada de la anterior directiva.

Lo que digan los estatutos
En El Crack 10 podía leerse el 22 de junio de 2005 que “Marc Mas, uno de los nueve redactores de los actuales estatutos, declaró ayer que el mandato de Joan Laporta finaliza el 30 de junio de 2006 y los estatutos son taxativos en este punto. Lo decía uno de los padres de la constitución blaugrana, uno de los juristas que participó en su redactado. Pero Laporta no quería darse por enterado. El 20 de julio de 2005 declaraba a Barça TV: “El mandato es de cuatro años, por lo que creo que nos quedan dos años más”. E insistía en su convencimiento poco o nada fundamentado jurídicamente: “La junta respetará lo que se interpreta y se dice en los estatutos”. Y el 17 de agosto de 2005 Avui desvelaba que la Generalitat había enviado un informe al FC Barcelona en el que apoyaba que las elecciones a la presidencia pudieran ser en 2007 y no en la primavera de 2006, como marcaban los estatutos

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Elecciones 2006, por imperativo legal (II)

“El ritmo no nos lo marcarán desde fuera”/ Vuelve a desinformar a la asamblea / El tema ya no les preocupa / Un socio demanda a la directiva / Laporta utiliza a la Generalitat / Convierten en ley una recomendación / Cerró a su aire las cuentas de Gaspart / No parece abogado / Dos expertos contra Laporta / Elecciones cuanto antes / El ventilador, en marcha

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