2012-03-27 13:03 FC Barcelona Por: Administrador

Elecciones 2006, por imperativo legal (III)



Sin nadie detrás
La cuestión es que la denuncia contra la directiva del Barça fue aceptada y el TCE abrió expediente disciplinario. Y Giralt explicaba a Mundo Deportivo que “yo no tengo a nadie detrás” y consideraba “muy triste todo lo que se ha dicho sobre mí. Yo sólo soy un socio que se ha expresado libremente y le ha preguntado a la junta por un tema tan trascendental como la fecha de las próximas elecciones a la presidencia”. Lo cierto es que nadie se aprovechó posteriormente de la iniciativa de Giralt. Quedó demostrado que tras él no había ninguna candidatura alternativa, tal y como filtraba la directiva buscando la manera de cargar de razones su absurda postura de negarse a aceptar el dictado de la ley. A Giralt le buscaban oscuras intenciones los mismos que bendijeron incondicionalmente a Joan Laporta cuando saltó al ruedo de la discrepancia como cachorrillo de Carabén y su grupo.

Niubò reordena el TCE
El 14 de diciembre de 2005 e-noticies.com se hacía eco del sospechoso cambio de dos miembros del TCE  efectuado por Rafael Niubò. Ferran Huidobro y Ramon Nicolazzi  abandonaban sus cargos y e-noticies.com recordaba que “antes del verano Niubò emitió un dictamen no vinculante en el que hacía constar que las próximas elecciones al club azulgrana se tenían que hacer en la primavera de 2007, atendiendo así a los deseos de Joan Laporta, que, a cambio, dejó el Camp Nou para el acto del Correllengua que tanto revuelo generó “. Poco a poco iban saliendo a la luz los trapos sucios de la trastienda.

Los políticos meten cucharada
El 6 de enero de 2006  La Vanguardia admitía que “El tribunal ha recibido en las últimas semanas presiones de todo tipo para dar a conocer cuanto antes su decisión. La directora del Consell Català de l´Esport, Mercè Curull (utilizaban todos los peones a su alcance) señaló a RAC 1 que sería presumible, por coherente, que el TCE decidiera inadmitir la denuncia porque no tiene competencias en este caso”. ¿Dónde estaba la independencia de los jueces? Todo el mundo quería presionar y meter cucharada en el asunto. De república bananera. El 11 de enero Giralt denunciaba en Sport que tanto él como el comité estaban recibiendo presiones ignominiosas y acusaba a Rafael Niubò de partidismo. “Estoy jodido, muy jodido”, relataba Giralt, “esperaba que se me investigara y que me abrieran los armarios, pero nunca que presionaran a familiares o que se presionara de este modo a ciertos miembros del TCE. Es todo una vergüenza (…) La junta del Barcelona está presionando a los miembros del TCE para que realicen una interpretación no legal de esta denuncia a base de descalificaciones. No entiendo cómo el club puede utilizar de esta manera a la Secretaria General de l’Esport y como ésta puede trabajar al servicio de un club”. Giralt también acusaba a Rafael Niubò, Secretari General de l’Esport, de favorecer las tesis de la directiva al nombrar “a tres miembros del TCE justo en el momento en el que yo presenté la demanda”.
A pesar de todos esos inconvenientes, Giralt advertía de que “no voy a retirar la denuncia, empiezo a temer que me den de hostias, pero no voy a ceder a su estrategia, que no es otra que la de derrumbarme. No lo lograrán”. También se mostró indignado por la filtración de la resolución de un caso que todavía no se había debatido. Y es que Mundo Deportivo explicaba que “según avanzó RAC-1 en el programa ‘Tu Diràs’ la noche del lunes, cuatro de los siete miembros del TCE ya han decidido que votarán por declararse incompetentes”.
Para Giralt “hay un miembro del Tribunal que está filtrando el tema. Hay mucho temor en la directiva del Barça y todo vale para que la resolución sea favorable a sus intereses y para difundir cualquier información injuriosa sobre mi persona, tenga fundamento o no”.



Todos ganan
El País anunciaba el 13 de enero de 2006 que “El TCE archiva la denuncia contra el Barça del socio Oriol Giralt interpuesta contra la directiva y no abre expediente disciplinario a Laporta y sus directivos (…) La entidad azulgrana celebró la resolución pues entiende que además de no sancionar a su directiva, aplaude sus teorías: que el TCE no es competente para decidir la fecha de las elecciones”. “Las pretensiones de Giralt han sido desestimadas” dijo Cubells eufórico a Radio Barcelona. Giralt, por su parte, aseguraba que “la resolución no podía ser mas favorable a mis pretensiones. El dictamen del TCE es un aviso para navegantes”. Sostenía que “si el 20 de abril la junta no convoca elecciones para este año, el TCE podría sancionarla”. Y añadía: “La resolución deja claro que el TCE es competente, que los estatutos son legales y no hay contradicción y que las elecciones se deben celebrar en 2006 porque los 8 días cuentan como un año de mandato”. Giralt se mostraba feliz porque entendía que si el TCE no abría expediente a la junta era porque aún estaba a tiempo de convocar las elecciones en 2006. Mientras, Cubells parecía no enterarse de nada y aplaudía la resolución. El tiempo confirmó el triunfo de Giralt en el contencioso. La directiva se vio obligada a convocar elecciones en 2006 en contra de su voluntad y de acuerdo con las peticiones de Giralt, que no ocultó su decepción por la intervención de Niubò en el caso: “tendría que tener consecuencias políticas (…) En Cataluña los políticos critican que haya militares que digan cómo debe ser el Estatut pero que luego influyen ante un tribunal por una resolución”.

Los argumentos de la junta ¿validados?
El Tribunal Català de l’Esport se reunía el 17 de enero y decidía por unanimidad archivar la denuncia porque “no se ha cometido ninguna infracción, ya que el plazo para convocar las elecciones comienza en el mes de abril”. Así la junta únicamente incurriría en una infracción si el anuncio de las elecciones fuese posterior al próximo abril, como fue el caso, pese que Josep Cubells, directivo responsable del área jurídica, seguía sin enterarse y se felicitaba porque “los argumentos de la junta han sido validados en su totalidad (…) Teníamos claro que las elecciones serán en el 2007 y el Tribunal nos ha dado la razón”. Cada vez que hablaba empeoraba Cubells la sensación de ridículo que transmitía con sus actos. Por supuesto, convocaron elecciones en contra de su voluntad, pero aplicando su pequeña venganza con las fechas para evitar el debate y la presentación de candidatos. Como decía Enric Bañeres, tantos años culpando a los muertos por votar y ahora no dejaban ejercer a los vivos su derecho al voto.

Cubells quiere decidir la fecha
El 18 de enero de 2006 Mundo Deportivo recogía el sentir del club a través de Cubells: “Al archivar, el TCE está diciendo que no tiene ninguna competencia para sancionar y tampoco para convocar elecciones o interpretar la fecha. Eso es competencia de la junta directiva”. La misma teoría que sostenía el diario Sport. En realidad, la convocatoria de elecciones era competencia de la junta que, por otra parte, estaba sujeta a afrontar cualquier denuncia si se negaba a convocarlas de acuerdo con el redactado de los estatutos. Era en este caso, y sólo en este, cuando el Tribunal Català de l´Esport debía intervenir para aplicar las sanciones a que hubiere lugar.
El TCE sostenía que “es indudable que de la interpretación literal del articulo 29 de los estatutos se desprende una consecuencia extrema: que ocho días de mandato equivalen a un año”. Es decir, que mientras el club consideraba favorable la sentencia, el TCE invitaba a la directiva a convocar elecciones en 2006. De nada servía el informe no vinculante de la Secretaria General de l´Esport favorable a las elecciones en 2007 ni la negativa de la directiva a reconocer la competencia en el tema al TCE, que ya advertía en su resolución que no necesitaba reconocimiento ni aceptación de esta competencia por parte de los denunciados, ya que éstos le venían otorgados directamente por la Ley del Deporte de la Generalitat.



Estatutos bendecidos
El texto de la resolución establecía que “los actuales estatutos del Barcelona son plenamente válidos y respetuosos tanto con la ley del deporte como con el decreto 145/1991 que contiene el reglamento sobre clubs y asociaciones deportivas en Catalunya y que como tales fueron ratificados por la Secretaria del Esport”.
Y añadía: “Cabe cuestionarse legítimamente que sustituir un año por siete días sea respetuoso con la voluntad de los electores que votaron”. Cabría preguntarse también si fue respetuoso con los socios y la anterior junta el comportamiento de esta directiva durante esos siete días.

La directiva intenta pactar con Giralt
José Luís Carazo desvelaba el 22 de enero en El Rondo de Sport que “El Barça buscó un pacto con Oriol Giralt (…) A pesar de que oficialmente la junta transmite una imagen de seguridad ante la iniciativa legal de Oriol Giralt, lo cierto es que antes de que el TCE aceptara a trámite su denuncia, el club le tanteó para ver si estaba dispuesto a retirar la denuncia a cambio de un compromiso para convocar las elecciones en 2006.”
Giralt se negó porque se siente muy maltratado por la junta. Sostiene que desde sectores cercanos a la directiva se ha iniciado una campaña de difamación contra él en la que se le presenta como un resentido que actúa por venganza contra una directiva que desechó un negocio que le propuso”.
“La versión de Giralt es bastante diferente. Reconoce que hace poco más de un año se dirigió al Barça con dos proyectos en los que en un principio se interesó el club. Uno hacía referencia al sistema de pago de los jugadores y otro a la gestión de las cuotas de los socios. En ambos casos el club conseguía un sustancial ahorro”.
“Como el Barcelona se mostró inicialmente interesado, Giralt juntó a varios letrados y realizó un informe que se entregó a la directora general. El problema reside en que el Barcelona se negó a pagar por dicho informe tras haberlo encargado, lo que llevó a los autores del mismo a denunciar el caso ante el Colegio de Abogados de Barcelona, medida que forzó finalmente a que el club acabara pagando esa minuta
”. Una más: la justicia contra el abogado Laporta.

Deciden en nombre del socio
El 25 de enero, en e-noticies.com, Domènec Garcia censuraba que “en nombre de una supuesta voluntad del socio la directiva del Barça parece dispuesta a saltarse los Estatutos del club. Según el Diario Camp Nou del pasado domingo, un órgano que refleja el parecer de la directiva, convocar elecciones este año iría contra la voluntad del socio. Menos mal: ¡ahora piensan en el socio! Pero, que se sepa, no hay ninguna encuesta que señale fehacientemente qué es lo que piensa el socio sobre este punto, ya que los Estatutos de 2001 no se explicaron en su momento ni se han explicado ahora. Los Estatutos dicen que el mandato de las directivas es de cuatro años excepto cuando una directiva ha dimitido en bloque antes de tiempo y se convocan elecciones a destiempo, en cuyo caso cuenta como primer año el tiempo de la toma de posesión hasta el 30 de junio. Es fácil de entender, ¿verdad? Es este el caso que nos ocupa, porque Gaspart y Reyna se fueron antes de terminar su mandato. Es así para que todos los presidentes cierren cuatro ejercicios en cada mandato y no cinco, como pretenden Laporta y los suyos. La voluntad del socio en este punto no se sabe cuál es, pero, si tanto se mira la opinión de los socios, podemos afirmar taxativamente que la voluntad del socio es tener inaugurada la Ciudad Deportiva, que no se venda patrimonio para equilibrar el balance, que el presidente no diga mentiras en la Asamblea, que no defienda a un facha y miembro de la Fundación Francisco Franco como miembro de la directiva y que el mismo presidente no haga indignidades y no se quede en calzoncillos en público en medio de un aeropuerto. Entre otras cosas, claro. Estos también son ejemplos de la voluntad del socio, que, recordemos, sí expresó su voluntad de manera inequívoca cuando votó, mediante sus representantes o compromisarios, los Estatutos por los que se rigen el club y sus elecciones. Es decir, las reglas del juego que quiere saltarse la directiva".

¿Democracia orgánica en el Barça?
El 2 de febrero Enric Bañeres se hacía una pregunta: ¿Las elecciones en el Barça pueden perturbar la buena marcha del equipo? Sólo una mente antidemocrática (lo que equivale a decir contraria al espíritu barcelonista), puede defender tal cosa. En Finlandia se vive de maravilla, gobierna el mismo partido desde hace más de veintitantos años y acaban de celebrar elecciones. En cambio, en la España de Franco no hubo elecciones en cuarenta años. ¿Con qué modelo nos quedamos en el Barça? El régimen dijo haber inventado la ‘democracia orgánica’ y se sacó de la manga las elecciones a procuradores en Cortes. ‘Padres de la Patria’ franquista por ese procedimiento fueron dos ilustres directivos del Barça, Narcís de Carreras y Joaquín Viola. Pero sólo recordar todo esto me produce urticaria. El Barça tiene dos modelos para elegir: el finlandés o el que le aconsejan los antidemócratas para quienes las elecciones son un engorro, que llevaría a la directiva actual a una peligrosa deriva hacia los usos del franquismo”.

¿Cambio de estatutos?
A Laporta le entraron de pronto las prisas por reformar los estatutos y adaptarlos a su conveniencia. El bufete de Miquel Roca (el que meses atrás, y según Laporta, iba a poner al Barça a merced de Florentino Pérez) recibió el encargo de elaborar un dictamen jurídico sobre el tema. Sport incluso avanzaba que “el FC Barcelona podría convocar una asamblea extraordinaria para aprobar los cambios”. De eso, por cierto, nada se supo hasta la ultima asamblea de Laporta en 2009. Quizá porque en ese arranque pasional el presidente no cayó en la cuenta de que cualquier cambio no podía tener carácter retroactivo. A lo mejor por eso, porque entendió que cambiar el redactado no le iba a suponer ningún provecho particular, se olvidó del tema hasta que vio su final proximo. Y el 3 de marzo de 2006 Marc Mas, integrante de la ‘Comisión Siglo XXI’ que redactó los estatutos, aclaraba que no se pueden modificar los estatutos vigentes en beneficio propio porque sería un fraude a los socios. Actuar con carácter retroactivo es imposible pues los socios votaron de acuerdo a unos estatutos que dicen que 8 días equivalen a un año”. El entramado jurídico superaba a Laporta.

Interpretan lo que quieren
Era la conclusión de Vicenç Serrat, director de infoesports.com: “La junta directiva del FC Barcelona tiene una curiosa manera de interpretar las cosas. Son capaces de enviar un requerimiento judicial a un ex directivo por cuestiones semánticas y, por contra, no saben leer correctamente lo que dicen los Estatutos del club, que son los que rigen la vida social del FC Barcelona. El presidente del Barça, que no tiene pereza de pasar una cinta una y otra para ver si alguien dice algo que no le gusta y se le puede meter mano, judicialmente hablando, es incapaz de leer el artículo 29 de los Estatutos del club e interpretarlo de la única manera posible "
Sandro Rosell también opinó sobre el tema, admitiendo que desconocía que las elecciones tuvieran que celebrarse en 2006 cuando se presentó en 2003: “Yo soy economista. En la junta hay muchos abogados. Después yo he consultado con dos o tres juristas y todos me han dicho que los Estatutos son claros al respecto y que no tienen ninguna duda de que las elecciones deben realizarse en 2006 ".

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Elecciones 2006, por imperativo legal (IV)

“Elecciones cuando tocan” / Medias verdades / El TCE le saca los colores al presidente / Niubò también recibe/ Los estatutos no se los puede saltar ni el presidente / Un capricho que cuesta a los socios 50.000 euros  / El búnker cierra filas en torno a Laporta / El origen / Gaspart, con Laporta / Nada ocurre por casualidad / ¿Transparencia? / Torna el Barça histèric / Fabulaciones.

VER CAPÍTULOS ANTERIORES



Deja tu Comentario